De Lima a Limón

Crítica – cítrica


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HATTORI HANZO… hay vida japo más allá del sushi. (Madrid)

La semana pasada visitábamos la taberna japonesa de Chicote. Hoy seguimos en la misma línea y os llevamos a una Izakaya de verdad, es decir, una taberna de las que nos podíamos encontrar en cualquier rincón de Tokio, pero sin salir de Madrid, es más sin salir del centro más céntrico de Madrid, a dos pasos de Callao.

El sitio en cuestión se llama Hattori Hanzo, coge su nombre de un lider ninja y nos recuerda, inevitablemente, a Kill Bill, la peli de Tarantino. Dentro del local hay un mural con su cara, @luisete, que estuvo en la inauguración nos cuenta como lo pintaron el propio día de la inauguración, por mucho que os lo intente describir… hay que verlo para hacerse una idea de lo mucho que mola.

El local es gigantesco, tiene una zona con mesas tipo taberna y otra, en un salón donde las mesas están a la altura del suelo, tú te sientas en un cojín y hay un hueco para que puedas meter las piernas. Una versión dos punto cero de comer en el suelo y, hay que reconocer, que bastante más cómodo que tener que hacerlo con las piernas cruzadas como en El Arabia. La decoración es fantástica, de esas que consiguen que viajes sólo con entrar por la puerta, eso si tiene unos perversos farolillos rojos que dan mucho ambiente pero hacen que las fotos de los platos de la cena sean una pesadilla.

El servicio es japonés puro, nos atendió una mujer que era pura dulzura, sonreía y sonreía, aunque no conseguíamos entenderle ni la mitad de lo que nos decía. Al final, entre un poco que nos entendimos, otro poco que traíamos estudiado de cosa y otro que dejamos al azar logramos pedir comida suficiente y probar un poco de todo. Por lo que vimos la tarea es bien fácil, pidas lo que pidas, aciertas.

La carta se divide en dos, y no, en ninguna de ellas hay sushi, porque amigos míos, hay vida en la gastronomía japonesa más allá del sushi, y de los yakisobas. En la primera hay platos variados, desde empanadillas japonesas a tortillas imposibles y en la segunda hay yakitoros. En nuestra primera visita nos limitamos a la primera carta pero prometemos volver a catar las brochetas asadas en barbacoa japonesa.

Los nombres son impronunciables y además no escatiman en caracteres, pero hay uno que tenéis que recordar, el Oyonomiyaki, en caso de que no lo recordéis siempre podéis ir a cualquier mesa, señalar con el dedo y decir, quiero eso. 9 de cada 10 mesas lo están comiendo, la una que falta es porque ya lo ha terminado. Es una especie de tortilla de col (coliflor casi me atrevería) que lleva un algo de cerdo por abajo, un festival de salsas por arriba y bonito seco en lascas. Especial, gocho y contundente a partes iguales. Para dos se hace un poco mucho pero la idea de irse sin probarlo, no es una opción.

Los bocatas en pan chino son deliciosos, más pronto que tarde acabaremos aburridos de la burbuja del pan hervido, pero… como por ahora la invasión es sutil, todavía me maravillo con esa cosa blandita, blancucha y que aguanta lo que le metas por dentro, probamos el de panceta y pepino encurtido y… lo dicho, de ese tipo de bocatas el ser humano no tiene límite. Ñam!

Por último, mi debilidad limonera, Buta no Gyoza, empanadillas japonesas, de esas que van al vapor y luego a la plancha. Confieso que soy incapaz de verlas en la carta y no pedirlas, incapaz. Son cien por cien caseras y, lo cierto es que estaban muy muy ricas.

En el postre no lo dudamos y pedimos un Doriyaki, esto quizá también os suene, era la merienda favorita de ese niño ñoño y malvado que tenía un gato cósmico con un bolsillo mágico que todos soñamos con tener, sip, Doraemon. En realidad, no entiendo como después de tantos capítulos merendando doriyakis ese niño todavía conservaba los dientes, eso sí, el nivel de azúcar lo debía tener fuera de control. Una especie de tortita, rellena de Soja roja (como mermelada de alubias con tropezones). Curioso cuanto menos.

Pedimos cerveza y la cuenta salió por unos 15 euros por cabeza, un viaje a japón te sale por bastante más y te ahorras todas las h0ras del vuelo y un incómodo jet lag (efectivamente, es un consuelo barato pero es el mejor que tenemos). La comida es muy auténtica, rica y diferente. El local es muy chulo, el servicio es amable, su CM es majete y la apuesta vale la pena. Fui hace un par de semanas y no he parado de recomendarlo… eso significa, necesariamente, que se lleva otras tres limas.

Un último aviso, si vais, reservad!

Dirección: Calle Mesonero Romanos 15, 28004 Madrid.

Teléfono: 917 865 780.

Webhttp://www.hattori-hanzo.com.es/

 


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Yakitoro… nuestra crítica cítrica a Chicote. (Madrid)

En nuestra declaración de intenciones, allá por el año cero limonero, prometimos visitar, entre otros, esos locales de moda de los que todo el mundo habla y pasarlos por nuestro filtro cítrico. Y si juntamos esto de estar de moda con la gastronomía nos sale un nombre por encima de todas las cosas: Chicote!

Sí, ese enorme cocinero (guiño, guiño), ataviado con los uniformes más coloridos del mercado y que se ha convertido en muso y estandarte de Ágatha Ruiz de la Prada. Después de su éxito destripando restaurantes sin éxito en Pesadilla en la Cocina, se ha lanzado a su propio proyecto gastronómico y le ha puesto un nombre poco recordable: Yakitoro. (Lo que viene siendo una Brocheta en japonés… ).

Os voy a hacer un spoiler de la entrada, me encantaría haberle dado un montón de limones, haber dicho aquello de “voy a vomitar“, ponerlo verde, azul y, sobre todo, amarillo, pero la verdad es que salí encantada. Toda la pega que le puedo poner y que pasé frío y es una pega a la que, posiblemente, mi madre me respondería con un franco: “Hija, es que ibas muy fresca”.

El local es muy grande, tiene un montón de mesas y una zona de barra donde comes mirando a la calle en formato “niuyorkino” pero no os dejéis engañar por el número de asientos o por la excusa de que vais a cenar pronto, si no queréis quedaros con las ganas, reservad. Está súper bien decorado y tiene una cosa muy curiosa, las mesas tienen hielo en el medio, esto sirve para que tú dejes tu botella de cerveza y no se te caliente y para otra cosa aún más curiosa, para almacenar las cervezas (en tamaño grande… entendiendo por grande, de más de medio litro). Así que cuando tú pides, como nosotros, una maravillosa Affligem, la camarera rebusca entre las mesas y te la trae.

Los camareros van vestidos con monos verdes, es una versión SurCoreana del uniforme y, la verdad, es que mola, es práctico, cómodo y diferente. Bueno, y el personal también mola, es atento, auténtico, rápido y algo muy importante, hacen muy buenas recomendaciones.

En cuanto a la carta, la cosa es breve, lo resumen en procedencias de la materia prima… que si de tierra, de agua, de finca, de granja y, casi todo, lo sirven en palos (brochetas, bueno, yakitoros, bueno, ya me entendéis), y pa algo que no sirven en palos, que son los bocatas, los llaman Yakibokatas, unos bocados en pan al vapor super deliciosos.

Nosotros probamos un poco de todo, y de verdad que nada defrauda, los Pimientos de Gernika con salsa de almendras estaban súper buenos. Y el Yakitoro de atún rojo, con pack choy lacado sobre pan y salmorejo no os quiero ni contar, está entre mis cosas favoritas de todo lo que he probado en estos últimos dos años… Aunque confieso que compite muy de cerca con el Yakibokata de papada y pepino. Madre, madre… qué bueno estaba esto. (El de bonito y pimientos verdes fritos nos gustó un poco menos, quizá, porque fue lo último que pedimos y ya no teníamos tanta, tanta hambre).

El Yakitoro es un lugar tan jodidamente bueno, que allí hasta los huevos a la cubana (sí, ese esperpento de comida de emancipado) están buenísimos… creo que con esto os resumo toda la filosofía. La comida tiene un toque japo, de mezcla de sabores, dulzones, agripicantes y de materias primas super buenas.

De postre nos pedimos un crumble de manzana rico,rico y, confieso, que me quedé con ganas de probar el Helado de fresa y wasabi, crema de chocolate y galleta de jengibre…

Habiendo bebido dos cervezas de las grandotas, cenado como señores y haber compartido un postre la fiesta salió por 25 euros por cabeza. Un punto más económico que su colega el StreetXo de David Muñoz y mil sabores exóticos con un punto oriental altamente recomendables. Para una ocasión especial, salir de la rutina e incluso, marujear a Chicote y ver como bailotea por la cocina la comida se lleva las tres limas. Hay que reconocer que de ver tanta pesadilla Chicote, ha sacado conclusiones, sabe lo que se hace y, no sólo sabe lo que se hace, sino que está dispuesto a enseñarlo.

http://www.yakitoro.com/

Dirección: Calle Reina, 41, 28004 Madrid
Teléfono: 917 37 14 41
Tienes todas nuestras fotos en Flickr


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#CaminoLimonero, el nuevo Camino de Santiago.

Hola limoneros!

Esta semana no hay entrada como tal, estamos en plena versión del Camino de Santiago, el #CaminoLimonero.

Partimos de Astorga y estaremos 9 días pateando y degustando gastronomía local, un poco de sufrimiento y muchas alegrías, algunas de ellas, culinarias. A la vuelta haremos un especial #Camino limonero… hasta entonces puedes seguir nuestras aventuras en directo y acompañarnos a través de nuestra cuenta de Twitter @delimaalimon, de Instagram @Delimaalimon y nuestra página de Facebook “De Lima a Limón”.

Nos vemos a la vuelta!!!


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Escapada limonera a Rota. (Cádiz)

Hoy nos vamos hasta el sur del país, concretamente nos escondemos en la provincia de Cádiz y tomamos Rota como campamento base. En próximas ediciones os llevaremos hasta Bolonia y Caños de Meca, dos de las playas más maravillosas de este país, pero hoy nos quedamos en el propio pueblo que da para ríos de zumo limonero.

Rota es un pueblo singular que vive de dos cosas, el turismo paraíso de jerezanos y sevillanos y una base americana que se plantó allí allá por los años 50. Gastronómicamente hablando ambas cosas son muy relevantes… Triunfa la comida rápida, el tapeo y la deshora. Qué obvio diréis… Pues no tanto.

Esto de que el desayuno es la comida mas importante del año es una cosa que en este pueblo se toman muy en serio, lo mejor que puedes hacer por la mañana es darle vidilla a un mollete con jamón y café con leche en vaso, los mejores están en el Gomez (alias GomeS), un bar de pueblo donde sirven molletes y guatangas (con pan de barra) para un regimiento. De ahi a los churros (gordos y finos) aunque sea necesario regatearles el azúcar y tengas que aguantar que te miren raro y a las tostadas con manteca (blanca, colorá y la zurrapa de lomo) el sueño de un nutricionista.

Rota es, sin exagerar el pueblo del mundo con más pizzerías. Ni italia ni la little italy niuyorkina. Y no son pizzerías cualquiera, son pizzerías roteñas, hacen una cosa de masa fina crujiente, formato galleta con mogollón de queso (a la que luego le echan doble de queso), a veces le echan hamburguesa… Que viene a ser carne picada y, finalmente, el sello de identidad roteño, la mayonesa! La pizza siempre llega a la mesa acompañada de un buen arsenal de bolsitas que siempre se les acaba quedando corto.

Hay que reconocer que es una cosa barata, por 7 euros tienes una pizza familiar de la que comería un séquito de dos padres, dos churumbeles y una abuela, porque la pizza en este pueblo es intergeneracional.

La influencia americana tiene sus cosas buenas, el Casa Texas Mexico es uno de los mejores restaurantes de Tex Mex de toda España. No, nunca competirá en la liga del Mejor Mexicano pero hay que reconocer que esta comida basada en mezclar la mayor cantidad de sabores del mundo tiene su punto. En que lugar de España puedes encontrar una Cobb salad? Cualquier cosa que pidas estará buenísima y hará que salgas rodando. Con una jarra de margarita de fresa (algo más de diez euros) la experiencia será total. Una gochada super satisfactoria y más que recomendable.

Y por último el mundo tapa, vayas a donde vayas encontrarás arranque (único en Rota), una especie de gazpacho con tanto pan que se come con tenedor. Buena ensaladilla, unas albóndigas de choco bastante decentes y, como no, pescaíto frito, aunque para comer pescaíto, lo mejor es cogerse el vaporcito e irse de excursión limonera a Cadiz.

En Rota no hay horas ni tiempos, la vida es tranquila y eso lo hace un lugar perfecto para desconectar del mundanal ruido, el emblema del Ayuntamiento (y esto no es broma) es “sin prisa, sin pausa” toda una declaración de intenciones. Un lugar perfecto para descansar pero donde si quieres el salero…. Mejor te levantas, vas a la barra y te lo traes contigo, venir vendrá pero pero a la ración de chocos ya le habrán salido dientes y estará empezando a hablar.

 


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The Othilio Bar… otro lugar molón en Vigo.

El otro día hablábamos de la Taberna Patouro y de toda la actividad gastronómica que está surgiendo en Vigo. Hoy nos quedamos en la zona centro y visitamos uno nuevo… The Othilio Bar. El concepto es prácticamente el mismo, un local bonito, unos camareros amables que conocen su producto y unos precios un poco de ocasión especial. Eso sí, con menú del día entre semana por 12,50€.

Es uno de esos lugares donde picotear sale mejor en grupo que en pareja, al final las raciones se reparten, se prueban más cosas y así los precios se racionalizan. En todo caso y, aunque nosotros fuimos sólo dos, con el hambre que teníamos también nos dio margen a probar un montón de cosas.

menu othilio

Arrancamos la aventura con una coca de sardina ahumada asada, la coca estaba rica, era una galletita crujiente sobre la que había un poco de pisto y la sardina. Le sobraban dos cosas… la cebolla frita crujiente y la reducción de vinagre de módena. Qué manía de echarle estas dos cosas a todo! Obviando este detalle estaba muy rica… si es que estas sardinas son todo un triunfazo, ya os lo dijimos en nuestra visita a la Sopa Boba.

De ahí nos pasamos a la Empanada de pulpo individual hecha al momento, que eran unas bases de masa filo fritas sobre las que estaba la zaragallada de pulpo. Rica, pero un punto aceitosa… frito con frito, pero original sin duda y cumpliendo con nuestra obsesión limonera. Con la cebolla bien pochadita.

Aunque lleve poco tiempo abierto este lugar ya tiene un plato estrella, es el bocata de churrasco de cerdo ibérico con parmesano gallego (9,50€), otra vez con cebolla frita que no pegaba, rúcula… y otra vez con reducción de vinagre de módena. Qué hemos hecho nosotros para merecer esto. Con lo bien que le habría quedado un rico chimichurri o un toque de salsa barbacoa. En fin… aburrimientos a parte estaba buenísimo, los trozos de churrasco estaban enteros y el bocata es hermoso.

the othilio bar

El tataki crujiente de atún rojo con wasabi estaba insipidillo, el atún era un bicho precioso, jugoso y bien cortado pero le faltaba un poco de sabor. De crujiente tenía poco y el momento wasabi decepcionaba un poco porque estaba en el borde del plato listo para mezclar con la soja. Echamos de menos los palillos y de más esa base de rúcula que en contraste con el atún sí que sabía muchísimo, tanto que acaparaba todo el sabor.

Ya os dije que íbamos con hambre así que después de probar todo esto… aún nos quedaba un agujerillo y sumado a la gula con la que vinimos de serie probamos el Steak Tartar con yuca, donde todo estaba rico hasta que apareció en el plato ketchup… pero por quéeeeeeeee. En qué momento alguien creyó que juntar un steak tartar buenísimo con ketchup era buena idea.

De postre probamos el cheesecake con mermelada de naranja amarga y… no nos terminó de convencer era pura nata. En cuanto al vino probamos un 7 cupos (12,50€ la botella) muy rico y bastante, bastante bien de precio.

El local es bonito aunque extremadamente ruidoso, solo había seis mesas y había momentos en los que empezaba a doler la cabeza. Sirven muy rápido, todo está genial presentado y en general son apuestas muy ricas y diferentes aunque mal aliñadas (por suerte con fácil solución). La cuenta salió por 37 euros por cabeza… ya os anticipamos que Vigo se estaba subiendo un poquito a la parra. La comida es de dos limas, el precio y los aliños, reducciones y ketchups varios le cuestan un limón.

 

Calle Luis Taboada nº 9 Vigo (Pontevedra).

Telf: 986 19 00 17

http://theothiliobar.blogspot.com.es/


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PATOURO… el nuevo lugar de moda en Bouzas. (Vigo)

Que Vigo está en plena eclosión gastronómica es un hecho. Raro es el mes que no abre algún local nuevo con cartas cada vez más originales, más trabajadas, con mejor servicio y con una decoración más y más chula. Además se está expandiendo por toda la ciudad, la marea gastronómica parte del Casco Vello pero llega de este a oeste, incluso a uno de los barrios marineros con más entidad e historia de la ciudad, la Villa de Bouzas.

Decir Bouzas no es decir cualquier cosa, no se trata sólo de uno de los barrios más de moda de Vigo, se trata de una Villa que fue Concello independiente hasta el siglo XX, con su propia fiesta de Reconquista de los franceses (La Brincadeira) y con ciudadanos propios… si nos apuráis diremos que existe el carnet de Boucense y no se concede así como así. Viene a ser como el título de gato madrileño, un orgullo de pureza al alcance de muy pocos. En este  barrio y una vez al año se puede disfrutar de los mejores fuegos artificiales del mundo, los fuegos de Bouzas en las fiestas del Cristo de los Aflingidos.

Es el lugar perfecto para el aperitivo del domingo, pasear por el mercadillo que se organiza, soltar a las pequeñas fieras por la Alameda o el paseo marítimo. Y ya si queréis cerrar un plan de domingo de lo más auténtico igual tenéis suerte y juega el equipo local, el Rápido de Bouzas, el club de fútbol favorito de Ivan Ferreiro.

Cuestiones culturales al margen hoy os hablamos de uno de los nuevos locales que han abierto, el Patouro. Un restaurante que destaca muy mucho en el paraíso del chincho y la ración de pulpo. Super bien decorado, con sus taburetes incómodos, (seamos sinceros, no hay local molón que se precie que no tenga unos taburetes incómodos), buen ambiente, siempre lleno y con unos camareros encantadores.

La carta es mínima y muy de mercado, si es que no hace falta más. Empezamos con una ración de empanada del día (6,20€) nos tocó de calamares, reconoceré que no es mi favorita pero estaba tan bien hecha que incluso siendo “de rabos” me encantó. Venía cortada en dos triángulos, cual sandwich de nocilla, la masa era crujiente y finita y la cebolla estaba super pochada. Lo único malo que tenía era el precio.

Patouro

Después probamos los Langostinos con millo, no eres nadie si no tienes unos langostinos fritos en tu carta, la verdad es que la materia prima era muy buena pero no terminaban de estar ricos, les faltaba salsurria que les salvase de lo secos que estaban. Y las navajas a la brasa, no hagáis como yo y vayáis en la misma semana que habéis ido al StreetXo, no son comparables a sus navajas al humo, pero son muy buenas, no para llorar… pero muy buenas.

En plan un poco más serio probamos el Lomo de vaca (9,90€) tuvimos mala suerte y vino un poquito frío pero era delicioso, jugoso, sabroso y sí… un poco escaso. Tanto que acabamos pidiendo la hamburguesa de vaca, bien hecha, con pan de verdad y tomate seco. De postre probamos el cuscús de mandioca. Simple y buenísimo… Los postres con leche condensada tienen estas cosas… que triunfan.

El servicio fue de diez, cuando terminamos en cocinero (que había pasado por el Culler de Pau) se sentó con nosotros y hablamos de qué nos había parecido la comida, nos explicó qué había pasado con la carne de vaca, le convencimos de que para la próxima trocease un poco más el tomate seco para evitar que se viniera todo en el primer mordisco, encantador. La presentación de los platos era fantástica, las raciones no demasiado abundantes y los precios un poco subidos… cenamos con cerveza y la cuenta rozó los 35 euros por cabeza. Por saber diferenciarse, tener calidad y apostar por el futuro le damos dos limas, por el precio se llevan medio limón.

 

Plaza M. Diego Santos, 17. Bouzas, Vigo.

Teléfono 886113042.


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BUENAS Y SANTAS… cosas ricas en Arganzuela. (Madrid)

Nuestra entrada de la semana se la dedicamos a un restaurante de comida argentina con un punto diferente. Acaban de abrir su segunda sucursal.. eso quiere decir que les va bastante bien, y la verdad es que se lo merecen. Se trata del Buenas y Santas, uno de ellos, el primero, está en Arganzuela, muy cerquita de Madrid Río y el otro en la calle San Bernardo.

La carta va desde las quiches y las empanadas (empanadillas para el mundo gallego), pastas, pizzas y hamburguesas, un poco de carne, un mucho de dulce y todo con un buen toque. Entre semana tienen menú del día, por 10,80 euros y lo puedes consultar en su web. Lo cambian todas las semanas. Como ejemplo, esta semana tienen:

ENTRANTES
* Crema fría de puerro y menta
* Ensalada de pasta con gambas
* Pimientos asados con patatas panadera

SEGUNDOS
* Berenjenas gratinadas con alioli
* Jamoncitos de pollo laqueado
* Carne estilo Argentino con patatas
* 2 empanadillas argentinas
Carne / Pollo / Queso y cebolla / Verdura
* Porción de quiche
Champiñones con jamón / Pollo y queso azul / Mozzarella, tomate y albahaca / Vegetales al grill

+ 3,90 euros cambia el segundo por cualquier hamburguesa o entrepan de la carta

Los locales son bonitos, diáfanos y muy luminosos. De estos sitios que por un lado inspiran paz y por otro hacen que la comida esté el doble de rica.

El menú que os tocó a nosotros tenía de primero unas ensaladas con vegetales al gril que no probamos, un hojaldre de 4 quesos que sonaba a más de lo mismo pero estaba BUENÍSIMO!!!!, y una sopa fría de puerro y manzana ligera, no empalagosa (que todos sabemos que es lo mejor que podemos decir de una sopa fría) y muy rica.

De segundos probamos la Lasaña de Verduras, que sólo tenía verduras ni pasta ni ná, Que estaba muy rica aunque para mi gusto le sobraba un poco el pimiento y un fish and chips de merluza bien bueno. Esto de que en la era de la parca/penca/perca te pongan merluza… merece un aplauso.

Como nota graciosa está que nos tocó uno de los actores de Aida al lado, quien, a su vez, estaba sentado en la cristalera, lo más simpático era ver como la gente pegaba la nariz al cristal mientras se preguntaba… es él? Si es él.. no… no puede ser él. Alguno incluso llegó a entrar para pedirle un autógrafo mientas el muchacho intentaba tragar el bocado de pollo.

El sitio vale la pena, el menú está bien de precio y la comida está muy rica, fresca y con un toque diferente. La gente es amable… Quizá sea mucho, pero la lima y media se me quedó corta, así que se llevan dos limazas.

 

Dirección: Calle de Bolívar, 9, 28045 Madrid
Teléfono:915 06 06 47

 

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