De Lima a Limón

Crítica – cítrica


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#CaminoLimonero, el nuevo Camino de Santiago.

Hola limoneros!

Esta semana no hay entrada como tal, estamos en plena versión del Camino de Santiago, el #CaminoLimonero.

Partimos de Astorga y estaremos 9 días pateando y degustando gastronomía local, un poco de sufrimiento y muchas alegrías, algunas de ellas, culinarias. A la vuelta haremos un especial #Camino limonero… hasta entonces puedes seguir nuestras aventuras en directo y acompañarnos a través de nuestra cuenta de Twitter @delimaalimon, de Instagram @delimaalimon y nuestra página de Facebook “De Lima a Limón”.

Nos vemos a la vuelta!!!


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Escapada limonera a Rota. (Cádiz)

Hoy nos vamos hasta el sur del país, concretamente nos escondemos en la provincia de Cádiz y tomamos Rota como campamento base. En próximas ediciones os llevaremos hasta Bolonia y Caños de Meca, dos de las playas más maravillosas de este país, pero hoy nos quedamos en el propio pueblo que da para ríos de zumo limonero.

Rota es un pueblo singular que vive de dos cosas, el turismo paraíso de jerezanos y sevillanos y una base americana que se plantó allí allá por los años 50. Gastronómicamente hablando ambas cosas son muy relevantes… Triunfa la comida rápida, el tapeo y la deshora. Qué obvio diréis… Pues no tanto.

Esto de que el desayuno es la comida mas importante del año es una cosa que en este pueblo se toman muy en serio, lo mejor que puedes hacer por la mañana es darle vidilla a un mollete con jamón y café con leche en vaso, los mejores están en el Gomez (alias GomeS), un bar de pueblo donde sirven molletes y guatangas (con pan de barra) para un regimiento. De ahi a los churros (gordos y finos) aunque sea necesario regatearles el azúcar y tengas que aguantar que te miren raro y a las tostadas con manteca (blanca, colorá y la zurrapa de lomo) el sueño de un nutricionista.

Rota es, sin exagerar el pueblo del mundo con más pizzerías. Ni italia ni la little italy niuyorkina. Y no son pizzerías cualquiera, son pizzerías roteñas, hacen una cosa de masa fina crujiente, formato galleta con mogollón de queso (a la que luego le echan doble de queso), a veces le echan hamburguesa… Que viene a ser carne picada y, finalmente, el sello de identidad roteño, la mayonesa! La pizza siempre llega a la mesa acompañada de un buen arsenal de bolsitas que siempre se les acaba quedando corto.

Hay que reconocer que es una cosa barata, por 7 euros tienes una pizza familiar de la que comería un séquito de dos padres, dos churumbeles y una abuela, porque la pizza en este pueblo es intergeneracional.

La influencia americana tiene sus cosas buenas, el Casa Texas Mexico es uno de los mejores restaurantes de Tex Mex de toda España. No, nunca competirá en la liga del Mejor Mexicano pero hay que reconocer que esta comida basada en mezclar la mayor cantidad de sabores del mundo tiene su punto. En que lugar de España puedes encontrar una Cobb salad? Cualquier cosa que pidas estará buenísima y hará que salgas rodando. Con una jarra de margarita de fresa (algo más de diez euros) la experiencia será total. Una gochada super satisfactoria y más que recomendable.

Y por último el mundo tapa, vayas a donde vayas encontrarás arranque (único en Rota), una especie de gazpacho con tanto pan que se come con tenedor. Buena ensaladilla, unas albóndigas de choco bastante decentes y, como no, pescaíto frito, aunque para comer pescaíto, lo mejor es cogerse el vaporcito e irse de excursión limonera a Cadiz.

En Rota no hay horas ni tiempos, la vida es tranquila y eso lo hace un lugar perfecto para desconectar del mundanal ruido, el emblema del Ayuntamiento (y esto no es broma) es “sin prisa, sin pausa” toda una declaración de intenciones. Un lugar perfecto para descansar pero donde si quieres el salero…. Mejor te levantas, vas a la barra y te lo traes contigo, venir vendrá pero pero a la ración de chocos ya le habrán salido dientes y estará empezando a hablar.

 


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The Othilio Bar… otro lugar molón en Vigo.

El otro día hablábamos de la Taberna Patouro y de toda la actividad gastronómica que está surgiendo en Vigo. Hoy nos quedamos en la zona centro y visitamos uno nuevo… The Othilio Bar. El concepto es prácticamente el mismo, un local bonito, unos camareros amables que conocen su producto y unos precios un poco de ocasión especial. Eso sí, con menú del día entre semana por 12,50€.

Es uno de esos lugares donde picotear sale mejor en grupo que en pareja, al final las raciones se reparten, se prueban más cosas y así los precios se racionalizan. En todo caso y, aunque nosotros fuimos sólo dos, con el hambre que teníamos también nos dio margen a probar un montón de cosas.

menu othilio

Arrancamos la aventura con una coca de sardina ahumada asada, la coca estaba rica, era una galletita crujiente sobre la que había un poco de pisto y la sardina. Le sobraban dos cosas… la cebolla frita crujiente y la reducción de vinagre de módena. Qué manía de echarle estas dos cosas a todo! Obviando este detalle estaba muy rica… si es que estas sardinas son todo un triunfazo, ya os lo dijimos en nuestra visita a la Sopa Boba.

De ahí nos pasamos a la Empanada de pulpo individual hecha al momento, que eran unas bases de masa filo fritas sobre las que estaba la zaragallada de pulpo. Rica, pero un punto aceitosa… frito con frito, pero original sin duda y cumpliendo con nuestra obsesión limonera. Con la cebolla bien pochadita.

Aunque lleve poco tiempo abierto este lugar ya tiene un plato estrella, es el bocata de churrasco de cerdo ibérico con parmesano gallego (9,50€), otra vez con cebolla frita que no pegaba, rúcula… y otra vez con reducción de vinagre de módena. Qué hemos hecho nosotros para merecer esto. Con lo bien que le habría quedado un rico chimichurri o un toque de salsa barbacoa. En fin… aburrimientos a parte estaba buenísimo, los trozos de churrasco estaban enteros y el bocata es hermoso.

the othilio bar

El tataki crujiente de atún rojo con wasabi estaba insipidillo, el atún era un bicho precioso, jugoso y bien cortado pero le faltaba un poco de sabor. De crujiente tenía poco y el momento wasabi decepcionaba un poco porque estaba en el borde del plato listo para mezclar con la soja. Echamos de menos los palillos y de más esa base de rúcula que en contraste con el atún sí que sabía muchísimo, tanto que acaparaba todo el sabor.

Ya os dije que íbamos con hambre así que después de probar todo esto… aún nos quedaba un agujerillo y sumado a la gula con la que vinimos de serie probamos el Steak Tartar con yuca, donde todo estaba rico hasta que apareció en el plato ketchup… pero por quéeeeeeeee. En qué momento alguien creyó que juntar un steak tartar buenísimo con ketchup era buena idea.

De postre probamos el cheesecake con mermelada de naranja amarga y… no nos terminó de convencer era pura nata. En cuanto al vino probamos un 7 cupos (12,50€ la botella) muy rico y bastante, bastante bien de precio.

El local es bonito aunque extremadamente ruidoso, solo había seis mesas y había momentos en los que empezaba a doler la cabeza. Sirven muy rápido, todo está genial presentado y en general son apuestas muy ricas y diferentes aunque mal aliñadas (por suerte con fácil solución). La cuenta salió por 37 euros por cabeza… ya os anticipamos que Vigo se estaba subiendo un poquito a la parra. La comida es de dos limas, el precio y los aliños, reducciones y ketchups varios le cuestan un limón.

 

Calle Luis Taboada nº 9 Vigo (Pontevedra).

Telf: 986 19 00 17

http://theothiliobar.blogspot.com.es/


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PATOURO… el nuevo lugar de moda en Bouzas. (Vigo)

Que Vigo está en plena eclosión gastronómica es un hecho. Raro es el mes que no abre algún local nuevo con cartas cada vez más originales, más trabajadas, con mejor servicio y con una decoración más y más chula. Además se está expandiendo por toda la ciudad, la marea gastronómica parte del Casco Vello pero llega de este a oeste, incluso a uno de los barrios marineros con más entidad e historia de la ciudad, la Villa de Bouzas.

Decir Bouzas no es decir cualquier cosa, no se trata sólo de uno de los barrios más de moda de Vigo, se trata de una Villa que fue Concello independiente hasta el siglo XX, con su propia fiesta de Reconquista de los franceses (La Brincadeira) y con ciudadanos propios… si nos apuráis diremos que existe el carnet de Boucense y no se concede así como así. Viene a ser como el título de gato madrileño, un orgullo de pureza al alcance de muy pocos. En este  barrio y una vez al año se puede disfrutar de los mejores fuegos artificiales del mundo, los fuegos de Bouzas en las fiestas del Cristo de los Aflingidos.

Es el lugar perfecto para el aperitivo del domingo, pasear por el mercadillo que se organiza, soltar a las pequeñas fieras por la Alameda o el paseo marítimo. Y ya si queréis cerrar un plan de domingo de lo más auténtico igual tenéis suerte y juega el equipo local, el Rápido de Bouzas, el club de fútbol favorito de Ivan Ferreiro.

Cuestiones culturales al margen hoy os hablamos de uno de los nuevos locales que han abierto, el Patouro. Un restaurante que destaca muy mucho en el paraíso del chincho y la ración de pulpo. Super bien decorado, con sus taburetes incómodos, (seamos sinceros, no hay local molón que se precie que no tenga unos taburetes incómodos), buen ambiente, siempre lleno y con unos camareros encantadores.

La carta es mínima y muy de mercado, si es que no hace falta más. Empezamos con una ración de empanada del día (6,20€) nos tocó de calamares, reconoceré que no es mi favorita pero estaba tan bien hecha que incluso siendo “de rabos” me encantó. Venía cortada en dos triángulos, cual sandwich de nocilla, la masa era crujiente y finita y la cebolla estaba super pochada. Lo único malo que tenía era el precio.

Patouro

Después probamos los Langostinos con millo, no eres nadie si no tienes unos langostinos fritos en tu carta, la verdad es que la materia prima era muy buena pero no terminaban de estar ricos, les faltaba salsurria que les salvase de lo secos que estaban. Y las navajas a la brasa, no hagáis como yo y vayáis en la misma semana que habéis ido al StreetXo, no son comparables a sus navajas al humo, pero son muy buenas, no para llorar… pero muy buenas.

En plan un poco más serio probamos el Lomo de vaca (9,90€) tuvimos mala suerte y vino un poquito frío pero era delicioso, jugoso, sabroso y sí… un poco escaso. Tanto que acabamos pidiendo la hamburguesa de vaca, bien hecha, con pan de verdad y tomate seco. De postre probamos el cuscús de mandioca. Simple y buenísimo… Los postres con leche condensada tienen estas cosas… que triunfan.

El servicio fue de diez, cuando terminamos en cocinero (que había pasado por el Culler de Pau) se sentó con nosotros y hablamos de qué nos había parecido la comida, nos explicó qué había pasado con la carne de vaca, le convencimos de que para la próxima trocease un poco más el tomate seco para evitar que se viniera todo en el primer mordisco, encantador. La presentación de los platos era fantástica, las raciones no demasiado abundantes y los precios un poco subidos… cenamos con cerveza y la cuenta rozó los 35 euros por cabeza. Por saber diferenciarse, tener calidad y apostar por el futuro le damos dos limas, por el precio se llevan medio limón.

 

Plaza M. Diego Santos, 17. Bouzas, Vigo.

Teléfono 886113042.


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BUENAS Y SANTAS… cosas ricas en Arganzuela. (Madrid)

Nuestra entrada de la semana se la dedicamos a un restaurante de comida argentina con un punto diferente. Acaban de abrir su segunda sucursal.. eso quiere decir que les va bastante bien, y la verdad es que se lo merecen. Se trata del Buenas y Santas, uno de ellos, el primero, está en Arganzuela, muy cerquita de Madrid Río y el otro en la calle San Bernardo.

La carta va desde las quiches y las empanadas (empanadillas para el mundo gallego), pastas, pizzas y hamburguesas, un poco de carne, un mucho de dulce y todo con un buen toque. Entre semana tienen menú del día, por 10,80 euros y lo puedes consultar en su web. Lo cambian todas las semanas. Como ejemplo, esta semana tienen:

ENTRANTES
* Crema fría de puerro y menta
* Ensalada de pasta con gambas
* Pimientos asados con patatas panadera

SEGUNDOS
* Berenjenas gratinadas con alioli
* Jamoncitos de pollo laqueado
* Carne estilo Argentino con patatas
* 2 empanadillas argentinas
Carne / Pollo / Queso y cebolla / Verdura
* Porción de quiche
Champiñones con jamón / Pollo y queso azul / Mozzarella, tomate y albahaca / Vegetales al grill

+ 3,90 euros cambia el segundo por cualquier hamburguesa o entrepan de la carta

Los locales son bonitos, diáfanos y muy luminosos. De estos sitios que por un lado inspiran paz y por otro hacen que la comida esté el doble de rica.

El menú que os tocó a nosotros tenía de primero unas ensaladas con vegetales al gril que no probamos, un hojaldre de 4 quesos que sonaba a más de lo mismo pero estaba BUENÍSIMO!!!!, y una sopa fría de puerro y manzana ligera, no empalagosa (que todos sabemos que es lo mejor que podemos decir de una sopa fría) y muy rica.

De segundos probamos la Lasaña de Verduras, que sólo tenía verduras ni pasta ni ná, Que estaba muy rica aunque para mi gusto le sobraba un poco el pimiento y un fish and chips de merluza bien bueno. Esto de que en la era de la parca/penca/perca te pongan merluza… merece un aplauso.

Como nota graciosa está que nos tocó uno de los actores de Aida al lado, quien, a su vez, estaba sentado en la cristalera, lo más simpático era ver como la gente pegaba la nariz al cristal mientras se preguntaba… es él? Si es él.. no… no puede ser él. Alguno incluso llegó a entrar para pedirle un autógrafo mientas el muchacho intentaba tragar el bocado de pollo.

El sitio vale la pena, el menú está bien de precio y la comida está muy rica, fresca y con un toque diferente. La gente es amable… Quizá sea mucho, pero la lima y media se me quedó corta, así que se llevan dos limazas.

 

Dirección: Calle de Bolívar, 9, 28045 Madrid
Teléfono:915 06 06 47

 


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La cocina de la Moncloa.

Hoy estrenamos una nueva sección en el blog, reseñas gastronómicas… abrimos horizontes, salimos de los restaurantes y nos acercamos al maravilloso mundo de los libros y el cine. Para empezar, arrancamos con un título de altura: La Cocina de la Moncloa, de Julio González Buitrago.

(ALERTA, ALERTA) Esta reseña tiene mogollón spoilers. No llegan al nivel de el barco se hunde del Titanic, pero se quedan cerca.

El amigo Julio ha sido jefe de cocina de La Moncloa durante 32 años, ha tenido que aturar a cinco presidentes y a sus familias, esto así contado puede parecer fácil, pero una vez que lees el libro te parece que, en comparación, la esferificación de parmesano de Master Chef es una chorrada. El caso es que después de tanto tiempo, y una vez que ha soltado el mandil, el buen hombre ha decidido que tenía una vida que contar y ha escrito un libro.

No podemos negar que el Cocinero es un buen tipo, consigue hablar bien de todo el mundo (aunque a veces se nota que le cuesta) las exigencias de Ana Botella las llevaba mal, y el “extremo sanismo” de Sonsoles Espinosa creo que lo llevaba aún peor. Este hombre y las dietas, las carnes a la plancha y eso de que no le dejen lucirse en la repostería, porque nada mejor que un buen kiwi, no lo terminaba de entender.

Al principio nos cuenta su vida, sus periplos desde su pueblo toledano de Sotillo de las Palomas en Talavera de la Reina hasta la capital y su paso por chopocientos restaurantes. Que el hombre tiene pasión por la cocina es un hecho, se desprende de cada una de las palabras que escribe, de eso y de que parece que como le gustaba tanto lo de cogerse días libres era un lujo totalmente prescindible. Así le agradece tanto a su mujer… esa señora es una santa!

Después llega a La Moncloa, un poco de rebote, quizá como todos los que acaban allí en algún momento. Y nos empieza a contar los ajetreos, la coordinación con la Zarzuela porque qué va a ser esto de que te den de comer y de cenar perdices que lo de ser felices sí, pero lo de la variedad de la dieta es algo indiscutible y… por fin, entre batallita y receta de pularda, llega la parte interesante, los marujeos de los expresidentes.

Todo tiene un airecillo rancio, no nos vamos a engañar. El marido dirige el país y la mujer dirige la casa, coordina los menús, elige los manteles… todo hasta que llegó Carmen Romero, la mujer de Felipe González que decidió que ella no dejaba el instituto por nada del mundo y que ya que estaba, casi que se preparaba las oposiciones y claro, eso no da para andar eligiendo entre pasteles de carabinero o alcachofas rellenas.

Entre mis anécdotas favoritas, la del Rey (viejo) con antojo de huevos fritos con patatas y vino peleón y el drama del cocinero preocupado por si en las bodegas del Palacio habría una botella que mereciera ese calificativo. La imagen de Zapatero comiendo almendras fritas a todas horas de botes desperdigados por todas las instancias. La de Aznar adicto perdido al helado de café “jaguendás” o la de Felipe robándoles la cocina para hacer dentones al horno.

Otro de los grandes dramas lo protagonizó Ana Botella que llegó a despedir a un cocinero por emperrarse en hacer arroz a banda con cebolla, eso y ya la famosa tortilla cuajada con patata crujiente. Los imposibles culinarios para la reina de las peras y las manzanas no existen.

Otra fantástica, la de Helmut Kohl cambiando su plato por la fuente de leche frita y las montañas de comida que prepararon para que no acabase como en su última visita, haciendo una parada en el casa Labra para comerse un cocido antes de meterse en la cama.

En resumen, un libro con anécdotas graciosas que nos hablan de la historia de nuestro país, recetas grandilocuentes pero no imposibles de hacer, donde las niñas son buenas y cariñosas y los niños… los niños están ahí y el pollo es un animal en extinción. Larga vida a la pularda!

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Kilómetros de Pizza… y testosterona. (Madrid)

Optar por un restaurante en Madrid que se llama Kilómetros de pizza y que su marketing y estética se acerca más al de Pizza Jardín que al de una trattoría italiana puede parecer en principio un ejercicio de testosterona en el que lo primordial es el tamaño.

A pesar de constantes mensajes provocativos tipo “¿cuántos kilómetros te puedes comer?” o “para quien se atreva”, o de tener en una pantalla en el restaurante (y en su web) un contador de kilómetros de pizza servida (según nuestros cálculos en estos instantes equivalen a 45.253 pizzas en unos tres años), el principal atractivo de este restaurante es la calidad de su masa, pura alta cocina. Como aquellos de “El secreto está en la masa” pero en bien.

Las pizzas tienen un montón de sabores “exóticos”, pero lo mejor  es la masa. Según anuncian en la web utilizan harinas importadas de Italia y las masas llevan un 40% de agua. Además se crean y fermentan únicamente en la cocina del restaurante mediante un proceso de fermentación que dura entre 24 y 96 horas según el tipo de masa. Lo cierto es que en tus manos tienes una masa fina esponjosa con una base crujiente (estilo de masa romano) que eleva la experiencia a una categoría gourmet.

Jesús Marquina y su asesoramiento son la clave, un cuatro veces campeón del mundo de pizzas que diseña y supervisa la variedad de 14 pizzas con la que cuentan en carta. Es posible que el nombre y la obsesión por los metros sea también inspiración de Marquina, que cuenta con el Record Guinness de la pizza más larga del mundo (1.145,5 metros).

El local, está en una esquina de la marchosa Avenida de Brasil, es amplio y luminoso. Las cristaleras a la la terraza exterior y su cocina abierta dan sensación de transparencia. La decoración está cuidada pero sigue siendo pragmática, por lo que pueden conformarse en un instante grupos de mesas de un amplio o reducido número de comensales sin llegar a sentir que te falta el espacio vital.

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Imagen de la galería de Kilómetros de Pizza

La carta tiene varios platos italianos y un Menú Ejecutivo por 12,50€ que pueden llegar a ser una buena opción limonera, pero nosotros hemos armado un ejército de seis personas para ir de frente a por el gran reto, la pizza de dos metros, única en el mundo. Semejante longitud permite optar hasta por cuatro tipos distintos. Nuestra elección es:

¡!FUAS!!: Foie crudo en virutas sobre mermelada de higo, granos de granada y aceite de Albahaca. Para chuparse los dedos de los pies. Pepito de solomillo: Como buena versión del pepito de ternera (la carne de muy buena calidad), es recomendable envolver el solomillo con la masa, puede parecer que da igual pero no da. Setas de temporada y crema de calabaza: Con mortadela trufada, para disfrutar. Pizza La Venta: Inspirada en una de las pizzas campeonas del mundo es como comer ricos huevos fritos con chorizo y tocino ibérico (el tocino se detecta suave en el paladar pero apenas a la vista), pero le falla en gran medida la salsa de tomate (parece de bote) que emblandece y estropea la masa.

El momento gourmet, si no llegas a notarlo en el sabor no te preocupes, lo notarás al recibir la cuenta. La dudosa hazaña de acabar con los dos metros de pizza llevó como contrapartida no poder alcanzar a probar nada de la pobre carta de postres, de la que sólo resalta la CUBETA de helado artesano (les ha faltado llamara MEGA CUBETA). A pesar de no tomar postres ni entrantes nos salió por 27 € por cabeza contando “sólo” la pizza y dos bebidas por zampapizzas.

Si el precio no te asusta y eres un auténtico buscador de la mejor pizza de Madrid, Kilómetros de Pizza debe estar en tu lista de restaurantes a explorar. La recomendación es que optes por pizzas individuales o incluso porciones distintas para saborear más sabores y evitar que las salsas empeoren y enfríen la masa. Pero entendemos que si vas en grupo de “machotes” no podrás evitar entrar en el Hall of Fame del restaurante con fotos de quienes superar los records de las distintas categorías.

El servicio es amable pero insuficiente en número, caen en el pecado común en estos tiempos de crisis de intentar cubrir más mesas de las que realmente pueden abarcar, y eso es un error que no se perdona cuando el restaurante se promociona y pagas por una “experiencia Gourmet”. Las pizzas merecen casi dos limas, pero el precio y la larga espera en ser atendido hace que en el frutero pongamos también un limón.

Avenida de Brasil, 6. 91 755 72 32.

 

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