De Lima a Limón

Crítica – cítrica


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EL COSACO… una grata sorpresa con acento ruso (Madrid)

Probablemente,  nunca os hayáis planteado ir a comer a un restaurante ruso, su gastronomía es una de las grandes desconocidas pero me apuesto lo que queráis a que después de leer esta entrada os entran unas ganas locas de probarlo, es más, estoy por apostar cuál va a ser vuestra próxima búsqueda en Google.

Confieso que yo partía de una situación más o menos parecida, todo mi contacto con la comida eslava se resumía en un par de visitas a restaurantes polacos saldadas sin más pena que gloria y con una buena dosis de antiácidos. Sin embargo, alguien con reconocido buen criterio se empeñó en que debería darle una oportunidad al Cosaco (el restaurante ruso más antiguo de Madrid) y, entre eso, y que tiene terraza, me faltó tiempo para probarlo.

El Cosaco está en la plaza de La Paja, uno de mis lugares de terraceo favoritos, en medio de la Latina. Es un restaurante hortera como le corresponde a su definición de ruso, pero que dentro de lo hortera que es resulta hasta bonito, incluso íntimo y la terraza que tiene es, directamente, maravillosa. Eso sí, una advertencia, todas las terrazas de esa plaza tienen algo en común, uno sabe cuando se sienta pero no tiene ni idea de cuándo se va a levantar, atrapan!

Entre semana tienen un menú por 12 euros que me he prometido encarecidamente probar. Pero en este caso era fin de semana y llegábamos con ganas de probar toda la carta así que nos lo tomamos como una ocasión especial.

Empezamos con unos Blinis Bloyarski (30€), que vienen a ser unas tortitas típicas, esponjosas y calentitas, con un surtido de salmón, arenque y trucha ahumada con caviar Keta y alemán, acompañado de crema agria… Nosotras partimos los blinis para poder probar de todo y aunque todo estaba delicioso mi favorito fue el caviar Keta y el arenque.. qué bueno! me comería hora mismo una bandeja llena de blinis de arenque…

De ahí nos pasamos a un Strogonoff imperial, que era de concurso. Llevaba tiempo queriendo comer ese guiso y, no sé si por pereza, o falta de receptividad en el público seguía con las ganas, así que al verlo en el menú no lo dudé. La media ración es suficientemente abundante para dos y te da la oportunidad de probar más cosas.

Por último pedimos unos rollos de verduras rellenos de carne, que venían en una cazuelita gratinado y, aunque se parecía mucho a las especialidades polacas el sabor y la preparación no tenían nada que ver. Muy rico!!!!

Con los postres no acertamos demasiado, el sorbete de limón estaba demasiado ácido (vamos que parecía que se te iban a salir los dientes) y el postre de frambuesas con melocotón podía provocarte un coma por glucosa.. mi recomendación es que os vayáis directamente a las Caipiroskas que las hacen deliciosas.

El personal es encantador, el gerente del cotarro super majo, la posibilidad de encontrarte (como nos paso a nosotras) en medio de una boda rusa no tiene precio. Además muchos días tienen música en directo.. entre eso y el vodka por unos 30 euros por persona tienes un éxito de dos limas asegurado.

EL COSACO: Plaza de la paja, 2. Madrid

http://restauranteelcosaco.com/

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IKURA… Japan Restaurant week Madrid

La semana pasada y dentro de las jornadas “Japan Restaurant Week” de las que se hizo eco hasta el Comidista , en la que ciertos restaurantes japoneses ofrecen menús degustación a precios razonables, nos animamos a disfrutar de un buen menú con el que deleitar a los sentidos de la siempre sorprendente comida japonesa.

Decidimos repetir en uno de mis restaurantes favoritos, de esos que como decimos siempre: “no son para todos los días, pero de vez en cuando hay que quererse un poco” y merece mucho la pena. Se trata del Ikura un sitio que ahora en verano es aún más apetecible por la amplia terraza que tienen en la puerta del local, que amplía el pequeño restaurante.

Elegimos el menú que tenían preparado dentro de las jornadas, con aperitivo, entrante, segundo y postre por 25€ por persona, aunque no estaban incluidas ni las bebidas ni el IVA, cosa que nos advirtió el camarero antes de pedir pero que tampoco subió demasiado la cuenta (unos 28€).

Empezamos con los aperitivos de Edamame (semillas de soja tiernas) y la Ensalada de Algas Wakame sin mucha emoción pero, al llegar a los entrantes y segundos, la explosión de sabores y texturas de los diferentes tipos de sushi nos cautivó. El Nigiri de Foie con Mango Caramelizado estaba tan espectacular como su nombre, el Gunkan y los Hosomakis eran sorprendentes por sus diferentes contrastes en cada bocado.

De los segundos, si me tuviera que quedar con alguno de los Uramakis, sería, sin dudarlo, con el de tartar de pez mantequilla con trufa, aunque los de anguila con crujiente, el de tartar de toro tostado y el Futomaki de salmón crujiente tampoco nos dejaron indiferentes.

Y para rematar una cena tan especial, mezclamos los 2 postres que traía el menú combinando la frescura cítrica del Helado de Té Verde con el denso, esponjoso y cremoso fondant de Chocolate.

Sinceramente, yo siempre que he buscado un restaurante japonés, he tratado de encontrar el equilibrio entre calidad y precio y el Ikura lo tiene. Aunque en esta visita si hay que poner algún “pero”, aunque sea pequeñito, fue que el arroz no nos pareció tan exquisito como en anteriores ocasiones (que no malo).

En resumen, una cena especial, con sabores sorprendentes, no cotidianos y que para mí son delicatessen se merecen una lima y media.


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EL PIMIENTO VERDE… una ocasión especial a la vasca (Madrid)

Aunque, en cierto modo, el Pimiento Verde se escapa de nuestro presupuesto el otro día acabé allí y estaba todo tan buenísimo que no pude resistirme a hacerles una crítica.

Hay tres Pimientos Verdes en Madrid, uno en Argüelles (que fue el que visitamos) otro en Chamberí y otro en el barrio de Salamanca. Son locales muy coquetos con una decoración que le hubiera encantado al Comidista, las paredes están llenas de alcachofas, rústico pero con mucho estilo. Y con un detalle que nos chifla, la cocina está a la vista.

La carta está llena de especialidades vascas, todo con una pinta fantástica. Su plato estrella son las Flores de Alcachofas (13,90€), es raro ver una mesa que no las esté comiendo y roza lo imposible que si las ves comer no sientas una necesidad imperiosa de probarlas. Al final va a ser verdad que comemos con los ojos, pero es que son unas alcachofas de concurso, suaves y sabrosas.. Ahora que lo pienso, creo que podría alimentarme sólo a base de eso.

Para completar los primeros comimos una tortilla de bacalao, con un punto aceitosillo pero tan suave, salada por el bacalao y dulce por la cebolla que haca que en el primer bocado se te olvide la tontería de la operación bikini.

De segundos nos tiramos a la merluza a razón de 20 euros la ración, una salsaparrilla con cachelitos con ese punto de ajito por arriba y otra en salsa negra de chipirón con gulas al ajillo (sí, sí, confieso que me gustan las gulas), que estaba de muerte. Dos platos muy sencillos y una apuesta fuerte de esas que sólo puedes hacer cuando tienes asegurada una merluza de extrema calidad.

Al postre ya no llegamos, quizá porque con las flores de alcachofa hubiera sido suficiente y nos perdió la gula al pedir la tortilla. Esto hubiera redondeado la cuenta a algo más de 30 euros por cabeza.

Una opción deliciosa, sana, de calidad pero a un precio un poquito alto. Rozaría la tres limas si apostasen por un menú del día premium (de esos que suben de 15€ pero que comes como un marqués). En todo caso se llevan nuestras dos limas verdes como su pimiento.

Quintana, 1 Madrid
Www.elpimientoverde.com