De Lima a Limón

Crítica – cítrica


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CABERNET… Vino y empanada. (Vigo)

Hoy en De Lima a Limón volvemos a una de nuestras minas de oro, el Casco Vello de Vigo. Nos vamos hasta a Calle Teófilo Llorente, atravesamos una pasarela de madera y llegamos a una puerta de hierro forjado verde. Dentro nos espera una terraza inmensa, cubierta por una parra y perfecta para el verano.

El interior del local tampoco se queda atrás, es grande y con paredes de piedra, las mesas son de madera y las tienes altas y bajas que no es lo mismo el momento taburete alto que el momento silla. Llevaos una chaqueta es un local donde prácticamente nunca hace calor, es más, la dueña siempre lleva un chaleco plumífero y eso que se está moviendo, con esto queda todo dicho.

El Cabernet es una vinoteca, tiene una carta de vinos amplia pero que tampoco marea, entre cuatro y cinco vinos de cada denominación de origen. Nosotros optamos por uno de Castilla La Mancha, el Pago Florentino (21 euros la botella), un tinto suave con bastante sabor a barrica entraba la mar de bien.

La carta de tapas es cortita y no le vendría mal un cambio de aires, al final los años van pasando y renovarse es una de las claves para no aburrir al personal. Lo que nunca, nunca deberían cambiar es la empanada de grelos y chorizo (5,20€) es espectacular! Y, la verdad es que encontrar una empanada buena en Galicia, por paradójico que parezca, no es cosa fácil. Siempre pecan de algo, o están muy aceitosas, o la masa parece bolla de pan, o está dura… o está reseca. Algún día haremos una entrada monográfica de empanadas, pero por ahora tomad nota, esta está buenísima.

Cabernet

Otra cosa que está buenísima es el pulpo a la brasa, si amiguitos, hay vida más allá del pulpo á feira y del pimentón y aquí lo bordan. Compran pulpos de 5 kilos con unos tentáculos que parecen los brazos del “chuachenager” y que sin embargo, no están nada duros. Ricos, ricos.

A parte de eso probamos el provolone con pisto, que estaba muy rico aunque nadaba en una cantidad de aceite exagerada. Que sí, que todo es cuestión de no comérselo pero… estarán en una competición para ver quién gasta más aceite en la ciudad o coleccionarán botellas de aceite vacías? Otra explicación no se nos ocurre.

Y por último el entrecot de buey a la plancha, viene fileteado y con un cachelo. Es perfecto para compartir y, quizá la opción más saludable de todas. Tiene días mejores y peores, a veces está más sabroso y otras está más nervioso pero siempre es una buena opción.

Los postres sí que no son nada recomendables, pedimos unas cañitas rellenas de crema de queso y naranja que sonaban de maravilla pero que estaban rellenas de sabor a sugus y una tarta de queso y arándanos, natosa e insípida. Si el cuerpo os pide algo dulce, terminad la comida con un chupito de crema de orujo y olvidáos de los postres. Por no tener, no tienen ni té y el café es un brebaje imbebible.

Habiendo tomado una botella de vino, café y postre la cuenta no llegó a 20 euros por cabeza. Bebiendo una copa y compartiendo unas tapas la cosa saldrá por unos 13 euros. Una opción muy asequible, rica y agradable que consigue que te olvides de lo desastres que son sirviendo, lo lentos que son para traer el postre y lo duro que es que siendo una de las tres únicas mesas que tienen llenas tarden veinte minutos en traerte la cuenta. La comida se lleva lima y media, el frío y lo demás le dan medio limón.

PD. Los woks no son una opción, a menos que por alguna razón seas adicto a los brotes de soja avinagrados que venden en botes.

 

http://www.vinotecacabernet.es/

Dirección: Rúa Teófilo Llorente, 29. Vigo

Teléfono:986 22 74 29


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A CURUXA II … en versión menú (Vigo)

Hace unos meses os contábamos cual era la calle Cesteiros y de dónde venía su nombre, hoy, aprovechando que el Lagares pasa por Vigo volvemos A Curuxa para probar su menú del día y así os contamos un poco más sobre este bonito pajarraco.

Una Curuxa es una lechuza en gallego, un ave rapaz que podemos ver por las noches, famoso por su canto que teóricamente avisa de un mal presagio y, probablemente por ello, muy presente en toda la mitología gallega, entre ella en el famoso Conxuro de la Queimada.

Conxuro da Queimada

Dicho esto, y una vez libres de todos los malos espíritus, entramos en harina. Como ya os contamos, A Curuxa es un local reformado, con paredes de piedra y cuadros de arte moderno colgados de las paredes. En la carta tienen un poco de todo, arroces, carnes, pescados y, entre semana tienen menú del día por 9€ con versión reducida en la que puedes comer sólo un plato por 6€.

Hoy tenían de primero Provolone con tomate y picatostes que tenía buena pinta pero que no pedimos, Salpicón de bonito con o sin mayonesa… Que, al pedirla con mayonesa, resultó ser una especie de ensaladilla con bastante lechuga, correcta y una brocheta de langostinos y champiñones fantástica, las verduras (tomate y berenjena) estaban al dente y llevaba un toque de salsa de soja perfecto.

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De segundos había: Filete de jamón a la plancha, almejas con fideos (sic) y pastel de shiitake con arroz y salsa de piquillos. Los fideos vinieron servidos en una cazuela de barro, y ahí todo sabe mejor, además el plato estaba cargado de almejas y tenían el punto picante justo.

El pastel de hongos estaba muy rico, perfectamente hecho y cuajado, la salsa estaba muy lograda… Conseguía aplacar el afán de protagonismo de los pimientos sin quitarle sabor… Pero como segundo plato era excesivo y llegaba un momento en que empalagaba. Como primero hubiera sido sensacional.

De postre pedimos unas cañitas  un postre típico gallego que consiste en una masa frita rellena de crema, deliciosa que no nos defraudaron. La camarera(que cambia entre semana) fue super amable, la comida la sirvieron rápido, todo estaba rico, el local es muy “xeitoso” y aunque la comida tuvo alguna sombra mantienen en versión menú la lima y media que les dio nuestra colaboradora cítrica, Ana de Francisco.

A CURUXA: Rúa Cesteiros, 7, 36202 Vigo, Pontevedra


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Concurso de tapas del Casco Vello (Vigo)

El 27 de Octubre terminó la 8ª edición del concurso de tapas del Casco Vello de Vigo. Este año, veinticinco establecimientos del barrio, han presentado sus propuestas por tan sólo 1,50 € cada tapa. Una verdadera aventura culinaria que no me he querido perder. Esta ha sido mi cata particular:

 Casa Roxa en el Paseo de Alfonso XII – tapa: Brazo de gitano relleno de gamba.

Personalmente, de todas las que he probado, es la que que ha cumplido con todos los requisitos del concurso. Han presentado una tapa super original, muy creativa y con una presentación muy cuidada. Era una tapa para degustar en tres fases: la burbuja rellena de piquillo es la que tenía que estallar primero en la boca, luego la gamba a la plancha con lámina de ajo negro compensaría el contraste de sabores y por último el brazo de gitano, suave y cremoso, haría su cometido compensando texturas. Tiene todas las condiciones para ser una de las tapas ganadoras de este certamen.

Lume de Carozo en Rúa Joaquín Yañez – tapa: o tronquiño de Lume. Saquito de pasta filo relleno con media salchicha y bacón. Muy contundente y excesivamente grasiento. Teniendo en cuenta lo bien que cocinan en este sitio, me he llevado una decepcionante sorpresa con su propuesta.

O Chavolas en Rúa Cesteiros – tapa: A turbina. Tosta untada en queso, con mini brocheta de pollo con gambas. ¿Creatividad o tradición? Los que conocéis este establecimiento, coincidiréis conmigo que lo segundo es lo que mejor les caracteriza. Su propuesta presentada dista mucho de ser una tapa para concurso.

A Curuxa en Rúa Cesteiros – tapa: Borbones. Saquitos con hoja de berza, uno relleno de lacón y el otro con una mezcla de patata cocida y chorizo y un trío de salsas simulando la bandera republicana. Una particular interpretación de nuestro lacón sin grelos y para que te comas (imaginariamente, claro) de un solo bocado al miembro de nuestra familia real que más rabia te dé. ¡Ñamm!

Crepería Cre-Cotté en Rúa Oliva – tapa: Hamburguesa picante de garbanzos y atún. Buena propuesta pero se han excedido en el tomate. Le quitaba todo el protagonismo a la hamburguesa.

O Croquetas en Praza da Princesa – tapa: cazuelita de jabalí, castañas, setas y patatas en textura.
Mi abuelo ya lo decía, cuando el nombre del plato es enorme, la ración es tacaña.
La tapa es original, sí, pero fue muy escasa. Tan sólo una trazas de jabalí en la ración. Las castañas y las setas pasaron muy desapercibidas, apenas destacaron su sabor que a mi modo ver quedaron silenciadas por la textura de patata.

Y La Comidilla en Rúa Palma – tapa: Quevirantes – empanadilla de puré rellena con pollo, bacon y maíz en grano. Es una tapa “sobrosona” pero sin ninguna pretensión de destacar y en la que tampoco se han esmerado en su presentación.

El día que se escribió esta crítica, aún no se había hecho el recuento de votos del establecimiento más votado.

Hoy os podemos decir que el ganador de este año ha sido A Regueifa en Rúa San Vicente con su tapa Regueifeira consistente en un saquito de pasta filo relleno de lacón con grelos presentado en una copa de cóctel. Y en un segundo y merecido lugar, ha quedado la tapa de Casa Roxa.

El concurso de tapas del casco Vello es una buena iniciativa para dar a conocer los locales de este barrio y que dado el éxito que está teniendo, yo os animo a que lo incluyáis en vuestra lista de quehaceres para disfrutar el año que viene.

Enhorabuena a los ganadores!!


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UNO ESTÁ… Una coctelería con estilo propio (Vigo)

El diseño debe seducir, educar y, quizás lo más importante, provocar una respuesta emocional – April Greiman

Y estas premisas las cumple a la perfección esta coctelería. Se ubica en el simbólico edificio Casa Bárcena, en el Casco Vello de Vigo, el Uno Está es un local de copas que marca notablemente las diferencias.

Su proyecto de interiorismo comercial ha sido muy respetuoso con la rehabilitación del local. Sus paredes mantienen la piedra a la vista y la utilización de materiales nobles, como la madera, intentan mantener la solera ecléctica de la época en la que que ha sido construido el edificio. Está inspirado en los años 50 cuyo objeto de mobiliario más representativo son las sillas DSR del matrimonio Eames.

El resto de piezas destacan por su sencillez, como la zona de servicio situada tras la barra. Un gran aparador de líneas rectas y con detalles muy cuidados, como los tiradores de sus puertas, hecho a medida para aprovechar al máximo el espacio y favorecer con comodidad el almacenamiento y exposición de bebidas.

Y sobre él, una increíble composición de fotografías, vinilos, objetos singulares (como los flotadores de anzuelos) y caratulas de discos con claras referencias la jazz (Dave Brubeck Quartet, se encarga de ello) completan la personalidad del local.

En el Uno Está podréis probar una gran variedad de cocktails. Desde el clásico mojito hasta su original y sabroso daikiri de fresa. Sin embargo al que le rinden un merecido homenaje es a el vermú, que aquí es de elaboración casera.

Todos los primeros domingos de mes, de 12:30 a 15:30 hacen una sesión con música en vivo. El grupo de surf rock The Centolas se encarga de animar la sesión y para los que quieran acompañar su vermú con un aperitivo, pueden optar por los diferentes bocados orientales que Chau y Ada elaboran para la ocasión.

Ésta vez nos decantamos por probar las cuatro variedades de sushi: de salmón, langostino, pepino y aguacate. Lo preparan genial, el arroz está bien cocido, de textura compacta pero sin llegar a ser un pegote de masa y muy sabroso. También pedimos unos rollitos de primavera y wonton rellenos de pollo. Completamos el aperitivo con dos refrescos y un vermú casero. Todo ello salió por 14

La sesión vermú del Uno Está se está convirtiendo en un todo un clásico para las mañanas de los domingos y que realmente merece la pena disfrutar. Por todo ello obtiene dos limas bien grandes.

Uno Está: C/Real nº 14 – Vigo


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LUME DE CAROZO… un punto diferente en el Casco Vello (Vigo)

En De Lima a Limón seguimos con nuestra saga casi semanal de visitas al Casco Vello de Vigo. Esta vez aparecemos en el Lume de Carozo un lugar rehabilitado, con paredes de piedra y un techo tan alto que dio para poner unas escaleritas y crear un piso arriba.

La comida que ofrecen es una mezcla, entre tradicional de toda la vida (el raxo) y la cocina creativa de fusión, algo que, por suerte, va más allá de rociar el plato con reducción de vinagre de módena. Es un sitio perfecto para un picoteo en grupo, las raciones son abundantes, te da opción a probar muchas más cosas y la cuenta sale muy económica. Pero hoy probamos el menú.

El menú cuesta 9,50€, de lunes a jueves son dos primeros y dos segundos, los viernes es especial.. hacen un menú maridaje de cuatro platos con sus respectivos cuatro vinos donde la calidad de la comida baja un poco con respecto al resto de la semana pero no por ello deja de ser un plan perfecto para un viernes.

Juanjo, el dueño podría haber sido el protagonista de Shakespeare in love, es un tipo encantador, un pelín despistado pero de esos que pese a que el local lleva abierto poco tiempo tiene controlada a toda la clientela. Cuando te habla de los vinos se nota que le gusta.. y eso nos gusta. Por eso es mejor ponerse en la parte de abajo, aunque las mesas altas sean más incómodas. Por eso y porque a la parte de arriba es mejor ir sin prisa.

Este día había tosta de salmón ahumado, en pan bueno y rica, pero una tosta al fin y al cabo y revuelto de raxo, muy sabroso pero un pelín frío. Y de segundo, alitas de pollo con patatas, sabrosas, picantitas pero faltaba al menos una en el plato para ser una ración y solomillo Mr. Corn con ensalada y salsa de curry, que tenía un punto diferente y estaba muy muy rico.

De postre había una tarta de chocolate blanco con frutos rojos y fresas (tres) con chocolate. Las tartas del menú siempre son caseras y sorprendentes.. no siempre están deliciosas, pero hay que reconocerles el mérito de probar miles de recetas.

No les perdonaré nunca que sacaran de la carta los tacos de ternera deshebrada, eran sin duda lo más cítrico y mejor que tenían. Es cierto que creo que han bajado un poquito la calidad, pero aún con todo sigue siendo uno de mis sitios favoritos. Una apuesta que se merece la lima y media.

LUME DE CAROZO: Joaquín Yañez, 5 Vigo

http://www.lumedecarozo.com/


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A CURUXA… o cómo sentirse como en casa (Vigo)

Elegí esta taberna para hacer mi presentación inaugural en este blog por sus originales propuestas culinarias, la buena relación calidad-precio de su carta, su trato cordial hacia el cliente pero sobre todo, por su innata facilidad de hacerme sentir como en mi propia casa.

Lo podéis encontrar en Cesteiros nº 7, una de las calles más emblemáticas del Casco Vello de Vigo. El nombre de este callejón, rinde homenaje a los artesanos que en la década de los 40 se establecieron allí para abastecer de cestas, cestones y cestillos a todos los vendedores y pescantinas que rondaban el barrio vendiendo sus productos. Ellos eran quienes elaboraban las famosas patelas ( unas cestas amplias, planas, con forma cuadrada y con la base protegida con hojas de repollo para trasladar y, normalmente exponer, el pescado menudo: xoubiñas, chinchos, cariocas…)

A Taverna da Curuxa es un local tranquilo, con paredes de piedra vista, céntimos en sus juntas y una decoración muy sencilla. Cuando llegué, sutilmente, se escuchaba jazz. Por el mobiliario que tienen, en concreto las sillas, te da la sensación de estar en un tablao andaluz en lugar de una tasca gallega pero a fin de cuentas, eso, tan sólo es una impresión.

Su carta es pequeña pero variada. Incluyen originales ensaladas, arroces perfectos, carnes, pescados y buenos postres. También te ofrecen, por si quieres ir abriendo boca, una pequeña lista con sus petiscos (aperitivos).
Después de sopesar todos los platos (os puedo asegurar que fue una tarea un poco peliaguda) y dejarme aconsejar por Noelia, que es encantadora, en lo relativo a la cantidad que sirven, mis elegidos fueron:

 

De entrante: croquetas de portobello, (champiñón portobello) con chips de yuca (4 €)
con una bechamel suave, melosa y sabrosa que contrastaba a la perfección con el ligero y crujiente del rebozado. Las chips de yuca que las acompañan son un acierto. Cortadas con mandolina, son finas como el papel de liar así que ya os podéis imaginar cómo resonarían en el interior de vuestra boca.

De primero: abanico con patatas (5 €): El abanico es la envoltura externa de las costillas del cerdo. Es una carne muy grasa por lo que al hacerla tanto a la plancha como en barbacoa queda impresionante. Y si encima es de cerdo ibérico ya os podéis imaginar el resultado. El que yo comí no era de ibérico pero habían acertado en su preparación. ¿Quién no se rinde ante una carne hecha en su punto, jugosa y tierna por dentro, churruscadita por fuera y con un ligero toque de tabasco verde, acompañada con patatas frescas (las llamo así porque las otras son congeladas) y verduras a la plancha? Que yo sepa, nadie.

Y por último, el postre: bizcocho con salsa de mango y nísperos caramelizados (3,50 €). No, no penséis que le pasa algo a la foto, el bizcocho es así, verde, porque está hecho con calabacín. Tiene una textura compacta y densa, es un placer comprobar lo suave que es. La salsa de mango servida fría es un contraste que sorprende tanto si la acompañas con el bizcocho como con los nísperos. Es un postre muy goloso, quedáis advertidos…

De bebida me tomé una caña (1,80 €) y al café, que disfruté mientras leía el periódico, tuvieron la gentileza de invitarme. Pagué por este pequeño gran homenaje 14,30 € . Teniendo en cuenta que su comida está muy rica, que sirven rápido y que te tratan fenomenal, me parece un precio muy razonable. Por eso les doy lima y media.