De Lima a Limón

Crítica – cítrica


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#CocidoDay y las alegrías del mundo blogger.

Hola limoneros!

Sé que llevo una laaaarga temporada sin escribir. La vida blogger tiene estas cosas, muchas veces el mundo real te supera y no encuentras el momento o la frescura para escribir. Sin embargo, llega un día en que La Taberna a Mina de Vigo te invita al #CocidoDay y te das cuenta de todo lo que echas de menos este mundo. No sé cómo va a ser esta época de De Lima a Limón 3.0 pero sí tengo claro que no quiero que desaparezca de mi vida.

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Quizá os estéis preguntando qué es eso del #CocidoDay. Un eventazo gastronómico donde el protagonista es el cocido gallego. La idea es juntar a periodistas, bloggers, tuiteros y demás seres pegados a un móvil e Instagram en restaurantes de Galicia y de todo el mundo mundial durante un día alrededor del Cocido.

No es por fardar y, os prometo que estoy siendo absolutamente objetiva cuando os digo que nuestra mesa era la mejor del mundo mundial! Estaba la pequeña Uxía (que era la que mejor comía de todos), la sonrientérrima Noelia Otero de la TVG, la divertidísima Marta antes conocida como Travi, ahora Me como Vigo, el megacrack Kin de Esmerarte, la maravillosa Ari Magritte, la genial Patri de DiecisieteCosas, La autentiquísima Carmen Albo de Guisándome la vida y nuestro reportero más dicharachero José Manuel capaz de Comer e Falar ao mesmo tempo. Y luego están Cris y Janite los brazos y el alma de la Nueva Taberna A Mina.

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Foto de @guisandomelavida

El cocido estaba de muerte, tenía chorizo de cebolla (que es de las cosas que más feliz me hace del mundo) chorizo normal, lacón, tocino, costilla salada, garbanzos, repollo y grelos. Ah! y lo segundo más rico de un cocido, la maravillosa patata amarilla. Todavía me estoy relamiento.

Os decía al principio de todo que tengo claro cómo evolucionará De Lima, si habrá más entradas escritas, más videos o más directos en Instagram, pero sí sé que no quiero que el mundo blogger no desaparezca de mi vida. La gente maravillosa que he conocido en este camino es impagable, no sólo mis gallegos favoritos, también todos esos que en este tiempo me han escrito diciendo que echaban de menos las aventuras limoneras, gente llena de talento como Migue Ortells de @cositasguenas o murcianas con una fuerza y una alegría de vivir que llega hasta el fin del mundo, mi preciosa Ruth Cantó de @vidasaludable_sisepuede.

A veces necesitamos un click que nos saque de la rutina y nos despierte, que nos de la energía que necesitamos para volver a encender esa mecha. Para mi ha sido este #CocidoDay de 2017 y, sobre todo,a esa mesa maravillosa. Por todo ello, gracias!

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Seguimos en Instagram.

Feliz año limoneros!

La verdad es que hace mucho que no nos leemos… demasiado. 2015 ha sido un año repleto que ha dejado muy poquito tiempo para escribir y las visitas a los locales también se han tenido que reducir… pero abandonar el universo limonero es algo que no se contempla. Así que, por el momento, nos hemos centrado en algo igual de bonito pero un poco más chiquito, más gráfico y menos palabrero Instagram.

Nuestra cuenta es: @delimaalimon y el estilo sigue siendo el mismo, seguimos siendo cítricos y seguimos buscando cosas ricas para contaros a precios razonables.

Espero que nos sigamos viendo y compartiendo muchas cosas ricas.

Y lo dicho, ya sea en fotos o en entrada… a comerse 2016!

Instagram

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Las 5 fases de las Ferias de la Tapa.

Las rutas de tapas no pueden estar más de moda. No hay ciudad, barrio o incluso calle que se precie que no tenga montada su ruta, su mapas del tesoro y una buena colección de pinchos para servir. Estas rutas son la excusa perfecta para conocer nuevos locales de tapeo, para aprenderse los nombres de las calles y para romper el mito de que las mujeres no sabemos orientarnos con un plano.

Hace un par de semanas estuvimos en Soria, todos los años montan la semana micológica, los bares preparan una tapa al precio de 1,50€ cuyo único requisito es que, entre sus ingredientes, esté algún tipo de seta o de hongo. Fue un triunfazo y después de dos días allí, mapa en mano, creo que pasaría el examen de taxista. Los bares se lo toman en serio, se piensan las tapas y, la mayoría, están muy ricas. Otras son un horror… pero esa es la esencia de todo concurso. Con cuatro tapas comes así que por 10 euros has hecho la noche, has cenado y te has tomado cuatro botellines con lo que te vas dando saltitos de alegría para casa.

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Estas son las buenas rutas, las que conservan la esencia… pero como todo lo que pasa a la categoría de moda, acaba sufriendo un desgaste. Muchos de los bares abusan y provocan lo que los limoneros llamamos… las cinco fases de la ruta de tapas:

1.- La saturación de gente.- Hay una sutil línea entre el ambientillo que a todos nos gusta y el abarrotamiento que agota al santo más paciente. Así que, en vez de ir el día que más te apetece empieza la ingeniería, de modo que haces una matriz donde cuadras las fechas de los partidos de fútbol, la temperatura exterior, la humedad y la sensación térmica, más la alineación de los planetas y decides que el miércoles en la ventana entre las 19:30 y las 21:00 es la única hora en la que puedes ir a Tapapiés y salir con vida.

2.- El Desencanto.- Has conseguido llegar al bar y pedir tu tapa. La has visto en la foto y tiene una pinta de morirse, parece grandecita y solo le falta un cartel que diga “cómeme, cómeme.” Pero amiguitos, la realidad es otra, la rodaja de pan es, en verdad, una loncha de baguete cortada con cortafiambre y, muchas veces, la presentación viene a ser la copia del cuadro de Van Gogh hecha por un crío de cinco años. Y piensas… para esto casi mejor me quedaba con los cacahuetes que me pones siempre con la caña y me ahorraba el euro cincuenta.

3.-La mezcla imposible.- Es comprensible, estos concursos someten a los cocineros a mucha presión. Uno está acostumbrado a hacer una salsa de bravas de infarto pero… con eso no se gana un concurso (o sí). Así que empiezan a innovar y le preguntan a sus hijos qué ingredientes están de moda… y de ahí sale la tosta de foie con queso de cabra y cebolla frita con un crujiente de boletus. Sergi Arola conquistó el mundo con unas patatas bravas… no creo que perdiera un concurso de tapas.

4.- El bocata de McDonald’s. Llevas ya cuatro intentos, sigues teniendo hambre y tu estómago se queja de la mezcla imposible… piensas pero solo se te ocurre una manera de arreglarlo, comiéndote un bocata, en el peor de los caso, del McDonald’s.

5.- El Arrepentimiento.– Así que después de todo decides que nunca máis, que para lo que te has gastado, mejor te ibas de tapas sin ruta, sin concurso y sin mapa del tesoro. Hasta que vas a una bien montada y te reconcilias con el concepto… y ahí es cuando vuelves a caer.

Aún así, aprendamos de la mala experiencia y pensemos en las ferias de la tapa como en las ferias medievales: se peca por exceso, no todas merecen la pena y no por ser lo que son, merecen en sí la pena pero alguna… Todavía se gana el buen nombre.

 


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Una de cine limonero: De Lunchbox y Chef

Hoy nos damos al cine limonero, porque la gastronomía se ha puesto tan, tan de moda que se ha colado hasta en las salas de cine. Y no sólo con las caras y maltrechas palomitas. Ni con los horrendos nachos bañados en esa margarina fundida que llaman queso. Sino como temática principal… los abogados están en declive, larga vida a la gastronomía.

18313-series-headerEn este capítulo, os traemos un megamix de dos pelis. La primera el The Lunchbox, lo que en castellano sería, la tartera, en cristiano el Tupper y en lenguaje de traductor e “interpretador” Amor a la carta. Cine de la India. Bien rodado, con un guión delicioso, realista pero no desgarradora.

La peli nos habla de los Dabbawalas, unos repartidores de tuppers en Bombay, que han llegado a ser estudiados por Harvard como uno de los sistemas de reparto más eficientes del mundo. 5.000 Dabbawalas reparten cada día unos 130.000 Dabbas (tuppers) y su margen de error está por debajo del 1 por millón. Ni Amazon, ni FedEx, ni siquiera, la T4 de Madrid Barajas Adolfo Suárez Aserejé, tienen tanto acierto. Por las mañanas las mujeres hacen la comida, la meten en un tupper, con su portatupper y el Dubbawala de su zona se encarga de que a su marido le llegue a su puesto de trabajo a la hora de comer, calentito. Creo que los fabricantes de microondas están pensando en nombrarlos personas non gratas.

Dicen que los Dabbawalas sólo se equivocan en las películas, y sin ese error, no tendríamos The Lunchbox. Una peli que mientras nos describe dulcemente la soledad, nos hace salivar con unos platos apetitosísimos. Nos hace reir con una tía que es sólo voz en off, capaz de detectar que a un plato le falta una especia por el olor que le llega hasta el piso de arriba y nos hace disfrutar tanto como para que se lleve tres limas.

Por otro lado está Chef. Un cartel de lujo para una peli insípida y predecible como un happymeal. Robbert Downey Jr., Carl Casper, Scarlett Johansson… Una fortuna en cachés para dar vida a un cocinero ahogado entre las cuatro paredes de un restaurante, con peor humor que Chicote y con una familia desestructurada… Podría temer haceros un spoiler, pero el propio cartel de la película te desbarata la poca sorpresa que pudiera tener.

En fin, que me veo a quien vendió el guión…

“- Tengo una peli que lo va a petar.

– y qué lleva?

– Pues lleva… famosos, gastronomía, un chef cabreado, tías buenas, un reencuentro con un hijo, final feliz y muchas, muchas redes sociales.

– Compro.”

Lo mejor que os puedo decir de ella es, que se deja ver, que tiene una banda sonora bien buena… y que yo antes de morir quiero recorrerme medio Estados Unidos a bordo de una FoodTruck.

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#CaminoLimonero, el nuevo Camino de Santiago.

Hola limoneros!

Esta semana no hay entrada como tal, estamos en plena versión del Camino de Santiago, el #CaminoLimonero.

Partimos de Astorga y estaremos 9 días pateando y degustando gastronomía local, un poco de sufrimiento y muchas alegrías, algunas de ellas, culinarias. A la vuelta haremos un especial #Camino limonero… hasta entonces puedes seguir nuestras aventuras en directo y acompañarnos a través de nuestra cuenta de Twitter @delimaalimon, de Instagram @Delimaalimon y nuestra página de Facebook “De Lima a Limón”.

Nos vemos a la vuelta!!!


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La cocina de la Moncloa.

Hoy estrenamos una nueva sección en el blog, reseñas gastronómicas… abrimos horizontes, salimos de los restaurantes y nos acercamos al maravilloso mundo de los libros y el cine. Para empezar, arrancamos con un título de altura: La Cocina de la Moncloa, de Julio González Buitrago.

(ALERTA, ALERTA) Esta reseña tiene mogollón spoilers. No llegan al nivel de el barco se hunde del Titanic, pero se quedan cerca.

El amigo Julio ha sido jefe de cocina de La Moncloa durante 32 años, ha tenido que aturar a cinco presidentes y a sus familias, esto así contado puede parecer fácil, pero una vez que lees el libro te parece que, en comparación, la esferificación de parmesano de Master Chef es una chorrada. El caso es que después de tanto tiempo, y una vez que ha soltado el mandil, el buen hombre ha decidido que tenía una vida que contar y ha escrito un libro.

No podemos negar que el Cocinero es un buen tipo, consigue hablar bien de todo el mundo (aunque a veces se nota que le cuesta) las exigencias de Ana Botella las llevaba mal, y el “extremo sanismo” de Sonsoles Espinosa creo que lo llevaba aún peor. Este hombre y las dietas, las carnes a la plancha y eso de que no le dejen lucirse en la repostería, porque nada mejor que un buen kiwi, no lo terminaba de entender.

Al principio nos cuenta su vida, sus periplos desde su pueblo toledano de Sotillo de las Palomas en Talavera de la Reina hasta la capital y su paso por chopocientos restaurantes. Que el hombre tiene pasión por la cocina es un hecho, se desprende de cada una de las palabras que escribe, de eso y de que parece que como le gustaba tanto lo de cogerse días libres era un lujo totalmente prescindible. Así le agradece tanto a su mujer… esa señora es una santa!

Después llega a La Moncloa, un poco de rebote, quizá como todos los que acaban allí en algún momento. Y nos empieza a contar los ajetreos, la coordinación con la Zarzuela porque qué va a ser esto de que te den de comer y de cenar perdices que lo de ser felices sí, pero lo de la variedad de la dieta es algo indiscutible y… por fin, entre batallita y receta de pularda, llega la parte interesante, los marujeos de los expresidentes.

Todo tiene un airecillo rancio, no nos vamos a engañar. El marido dirige el país y la mujer dirige la casa, coordina los menús, elige los manteles… todo hasta que llegó Carmen Romero, la mujer de Felipe González que decidió que ella no dejaba el instituto por nada del mundo y que ya que estaba, casi que se preparaba las oposiciones y claro, eso no da para andar eligiendo entre pasteles de carabinero o alcachofas rellenas.

Entre mis anécdotas favoritas, la del Rey (viejo) con antojo de huevos fritos con patatas y vino peleón y el drama del cocinero preocupado por si en las bodegas del Palacio habría una botella que mereciera ese calificativo. La imagen de Zapatero comiendo almendras fritas a todas horas de botes desperdigados por todas las instancias. La de Aznar adicto perdido al helado de café “jaguendás” o la de Felipe robándoles la cocina para hacer dentones al horno.

Otro de los grandes dramas lo protagonizó Ana Botella que llegó a despedir a un cocinero por emperrarse en hacer arroz a banda con cebolla, eso y ya la famosa tortilla cuajada con patata crujiente. Los imposibles culinarios para la reina de las peras y las manzanas no existen.

Otra fantástica, la de Helmut Kohl cambiando su plato por la fuente de leche frita y las montañas de comida que prepararon para que no acabase como en su última visita, haciendo una parada en el casa Labra para comerse un cocido antes de meterse en la cama.

En resumen, un libro con anécdotas graciosas que nos hablan de la historia de nuestro país, recetas grandilocuentes pero no imposibles de hacer, donde las niñas son buenas y cariñosas y los niños… los niños están ahí y el pollo es un animal en extinción. Larga vida a la pularda!

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