De Lima a Limón

Crítica – cítrica


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FADO… Portugal en Madrid.

El otro día pensaba que ya iba tocando visitar algún Portugués en Madrid, así que me puse a buscar. Haber hay unos cuantos (tampoco muchísimos) pero todos los que vimos tienen algo en común, están una jartá de lejos del centro y el bacalao lo cotizan como si fuera oro blanco… así que quedó para otra ocasión.

Como por arte de magia un par de días más tarde recibí un whatsapp donde me chivaban una oferta de Offerum, el plan era bueno, bonito y, extremadamente barato, tapas portuguesas para dos por 9 Euros… así que lo cogimos y allí que nos fuimos de excursión limonera. Nunca había probado estas ofertas colectivas en su versión gastronómica pero, al menos esta, salió más que bien.

El lugar en cuestión se llama Fado, parece más un bar donde tomar el café que un restaurante pero luego sorprenden con cenas con Fados todos los miércoles y jueves. Está al norte, por la zona de Avenida de la Paz, un poco alejado, pero cerquita del metro que es algo que siempre compensa. Por cierto, hablando de cosas que compensan, en verano tienen terraza.

Es uno de esos buenos sitios para comer a deshoras… y donde es mejor ir a comer con hambre. La oferta prometía tapas para dos, pero hubiéramos comido tres sin absolutamente ningún problema.

Fado

El menú arrancaba con un variado de fritanga:  unos buñuelos de bacalao, unas croquetas “Findus”, unas chamuças de carne, y unas empanadillas de langostinos (lo que vienen a ser risoles)… lo mejor eran los buñuelos con una diferencia abismal, primero porque estaban ricos y segundo, porque competían contra esas croquetas transparentes que eran el mal.

Después nos trajeron unas sardiñas alimadas, que en comparación serían como los boquerones en viangre, servidos con algo parecido a pico de gallo. De ahí a la zapateira recheada, una bomba calórica de palito de cangrejo y mayonesa servida en el caparazón de un buey de mar, no hay pan suficiente en el mundo para comer la

Luego pasamos a los cárnicos, una parrillada de embutidos aceitosilla pero curiosa, donde venían, entre otras suculencias colesterólicas, la fariñeira (una especie de embutido hecho de manteca y harina), una cazuelita con molleja de pollo y un chorizo al infierno… el hambre ya empezaba a flojear.

Y justo cuando menos hambre teníamos llegó lo que más ganas teníamos de comer, la tapa de bacalao a la portuguesa... que la verdad es que estaba bien bueno, aunque no tuvimos valor de comérnoslo entero.

El sitio es sencillo pero razonable, igual que los menús. La carta es un poco menos económica pero, la verdad, es que probar todo lo que probamos, con viño verde incluído por 4,50€ hacen que se lleven una lima y media de manera directa. No es como estar en Portugal, pero cura un poco la morriña.

 

http://www.fadorestaurante.es/

Dirección: Calle Emiliano Barral, 12, 28043 Madrid
Teléfono:915 19 77 25


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LA ACCADEMIA DEL GUSTO… el paraíso del queso. (Madrid)

Hace mucho mucho que no nos escapamos a un italiano y eso no puede ser. Aquí va nuestro propósito de enmienda en forma de italiano auténtico, rico rico y, sobretodo, muy peculiar. La Accademia del Gusto.

La Accademia del Gusto es el lugar total, es restaurante, tienda de productos italianos “wenos, wenos” y, como su propio nombre indica, también es academia. Si eres amante de los quesos en la parte de tienda se te van a ir los ojos, el producto es de Negrini unos tipos que conocimos en Madrid Fusión, eso ya os da una idea de la calidad del asunto. La parte de la academia tiene cosas simpáticas, como los cursos-cena donde por 40€ te enseñan a preparar un plato y luego te lo sirven… pero lo que más nos interesa a nosotros es el restaurante y sobre todo, su menú del día por 12,90€.

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El menú de escuela cambia todos los días, aunque hay una parte que se mantiene constante, el primero. De primero tienes un buffet donde hubo momentos en los que me sentía como Alicia en el país de las maravillas, embutidos italianos (mortadela y bresaola), ensaladas de rucula con parmesano, mozzarella al pesto y lo mejor de todo, quesos y más quesos, unas rocas de parmesano con reducción de vinagre de módena que podían conseguir que perdieras el conocimiento.

De segundo hay un plato de pasta, no se puede elegir, y te lo preparan en el momento y a la vista en la planta baja. A nosotros nos tocó Pasta aglio olio peperoncio y bricola di pane. Lo que viene a ser una pasta al ajillo con miguitas de pan y conseguía ese milagro que la pasta sólo consigue en Italia, convertir el agua en vino y hacer de una receta megasimple algo delicioso. El plato era generoso y con el empacho de quesos de primero comes de sobra.

Aunque lo cobren a parte, el pan  (2€) es algo que no os podéis perder, viene en cesta y es una selección de todo lo que venden. Hay de todo, focaccia, grisines, pan con tomate, con queso, grandes pequeños, calientes, fríos, salados, dulces… un festival!

Cometimos el error de pedir postre, no porque tampoco estuviera incluído, sino porque el Rollito siciliano dejaba mucho que desear… es más, daba la sensación de que se conocía a los trabajadores de la casa por el nombre.

El local es bonito, sencillo y muy cerquita de Nuevos Ministerios, aunque escondido. Hay que buscarlo, encontrarlo es casi imposible, y adivinar que es un restaurante y que se come así de bien es aún más difícil todavía pero para eso estamos nosotros.  El servicio es despistado, hace cosas como preguntarte veinte veces si de verdad quieres hielo en el agua con gas o para que te traigan pan tienes que perseguirlos pero… anécdotas al margen, son italianos italianos.

La comida os saldrá por unos 15€ por cabeza, es más que en el Pastaio, por ejemplo, y además no tienes opción pero… es un sitio que realmente vale la pena, no toméis postre y la comida será de dos limas.

http://www.accademiadelgusto.es/

Calle Cristóbal Bordiú nº 55, 28003 – Madrid


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A CURUXA II … en versión menú (Vigo)

Hace unos meses os contábamos cual era la calle Cesteiros y de dónde venía su nombre, hoy, aprovechando que el Lagares pasa por Vigo volvemos A Curuxa para probar su menú del día y así os contamos un poco más sobre este bonito pajarraco.

Una Curuxa es una lechuza en gallego, un ave rapaz que podemos ver por las noches, famoso por su canto que teóricamente avisa de un mal presagio y, probablemente por ello, muy presente en toda la mitología gallega, entre ella en el famoso Conxuro de la Queimada.

Conxuro da Queimada

Dicho esto, y una vez libres de todos los malos espíritus, entramos en harina. Como ya os contamos, A Curuxa es un local reformado, con paredes de piedra y cuadros de arte moderno colgados de las paredes. En la carta tienen un poco de todo, arroces, carnes, pescados y, entre semana tienen menú del día por 9€ con versión reducida en la que puedes comer sólo un plato por 6€.

Hoy tenían de primero Provolone con tomate y picatostes que tenía buena pinta pero que no pedimos, Salpicón de bonito con o sin mayonesa… Que, al pedirla con mayonesa, resultó ser una especie de ensaladilla con bastante lechuga, correcta y una brocheta de langostinos y champiñones fantástica, las verduras (tomate y berenjena) estaban al dente y llevaba un toque de salsa de soja perfecto.

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De segundos había: Filete de jamón a la plancha, almejas con fideos (sic) y pastel de shiitake con arroz y salsa de piquillos. Los fideos vinieron servidos en una cazuela de barro, y ahí todo sabe mejor, además el plato estaba cargado de almejas y tenían el punto picante justo.

El pastel de hongos estaba muy rico, perfectamente hecho y cuajado, la salsa estaba muy lograda… Conseguía aplacar el afán de protagonismo de los pimientos sin quitarle sabor… Pero como segundo plato era excesivo y llegaba un momento en que empalagaba. Como primero hubiera sido sensacional.

De postre pedimos unas cañitas  un postre típico gallego que consiste en una masa frita rellena de crema, deliciosa que no nos defraudaron. La camarera(que cambia entre semana) fue super amable, la comida la sirvieron rápido, todo estaba rico, el local es muy “xeitoso” y aunque la comida tuvo alguna sombra mantienen en versión menú la lima y media que les dio nuestra colaboradora cítrica, Ana de Francisco.

A CURUXA: Rúa Cesteiros, 7, 36202 Vigo, Pontevedra


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EL GALLO DE CANILLEJAS… y medio limón. (Madrid)

De todos los pescados, el mejor es el jamón”. Proverbio aragonés.

Hoy nos desplazamos a la periferia noreste de Madrid, al barrio de Canillejas, uno de tantos pueblos absorbidos por la reordenación municipal de 1949, que hizo que Madrid tuviera más habitantes que Barcelona y que configuró lo que sería la estructura administrativa actual.

Sin embargo Canillejas ya existía desde mucho antes, concretamente desde el siglo XII. Por aquel entonces era famoso por su moscatel,hoy en día pocas (o ninguna) vides se pueden encontrar entre los bloques de pisos, las autovías y el Estado Olímpico que nunca tuvo olimpiadas, pero donde sí podrían pedirse relaxings cafés con leche. El barrio fue absorbido municipalmente por el vecino distrito de San Blas y no fue hasta el año pasado que adquirió su denominación oficial de distrito de San Blas-Canillejas.

En la rotonda donde se unen el final de la Calle Alcalá con Avenida América para dar lugar al inicio de la A2, no muy lejos de la vecina M40, se encuentra el Bar El Gallo, típico bar de menús del día delante del Metro. Las vistas no son las mejores y el ruido es tremendo, ya que es uno de los nudos de comunicaciones con más tránsito de la capital, sin embargo el bar ofrecía cuatro primeros y cuatro segundos, pan, bebida (vino con casera como no) y postre por unos razonables 8,50.

De primero pedí unas alcachofas con jamón y es que el jamón pega con todo. Podrías tomar helado de chocolate con jamón y mejoraría su sabor. El jamón prácticamente mejora cualquier plato y no hace falta que sea cebo, recebo o bellota, para que sepa bueno. De segundo pedí trucha asada y no estaba mal, aunque la guarnición un poco pobre, medio limón, medio tomate y un poco de lechuga. Si hubiese sido una trucha a la navarra, rellena de jamón, el plato hubiera sido delicioso. El postre sólo había plátano, yogur y flan, ambos del supermercado, nada de caseros.

A pesar del precio aceptable le voy a dar medio limón como el que acompaña a la trucha. Hay que cuidar más los postres en los menús y no cuesta tanto tener más variedad de fruta o hacer natillas o flanes caseros. En el plato principal la guarnición es tan importante como la comida.
Consejo EmbiDioso: Salvo que seas un fumador empedernido y el Ducados sea parte esencial de tu dieta, no te recomiendo la terraza. Te alimentarás del humo de coches y autobuses.
BAR EL GALLO, Calle Alcalá 656 Metro Canillejas


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POR FIN… cocido madrileño completo por 7 euros (Madrid)

Si piensas que estoy triste, y no me ves sonreír, es simplemente despiste. Maneras de vivir” Rosendo Mercado, rockero y carabanchelero

Hoy nos desplazamos al sudoeste de la periferia madrileña para volver a comer bueno, bonito y barato. Estamos en Carabanchel Bajo. El de Manolito Gafotas no, ese es el Alto. Carabanchel es uno de los distritos más poblados de Madrid superando el cuarto de millón de habitantes, uno de los de renta más baja y con mayor número de personas en desempleo, pero con más solera y regusto de la capital. Quien no recuerda aquello del satanismo o la propia Cárcel de Carabanchel, que como su nombre indica, está en Aluche.

Empezamos por la denominación etimológica del barrio. Carabanchel, a pesar de rimar con bechamel, proviene de la palabra Garbanzal, tierra de garbanzos, producto principal para uno de los platos más típicos de la capital: el cocido madrileño. Y es que los carabancheles fueron las principales tierras de cultivo de la capital hasta los años 50 y 60 donde vivieron una fuerte urbanización de aluvión de emigrantes del sur de España, especialmente de Castilla La Mancha y Andalucía. Después en los años 90 llegó una segunda oleada de inmigrantes, especialmente de América Latina.

Estas dos oleadas conforman la demografía local y también su gastronomía. Es fácil encontrar bares de toda la vida, de los de menú del día barato, con cocina manchega, andaluza o gallega junto a restaurantes ecuatorianos, peruanos y colombianos donde poder disfrutar de un ceviche o de un hornado. Incluso en las plazas más concurridas hay vendedores ambulantes de humitas que se unen a las casetas de churros de toda la vida.

El restaurante Por fin, situado junto a la Plaza de Oporto, es un extraño caso. Es un bar de los de toda la vida pero nuevo y reformado. Hace casi un año los nuevos dueños lo reformaron y lo reabrieron con ese extraño nombre. El bar está decorado con fotografías antiguas de Madrid en blanco y negro de las típicas y tópicas: la Puerta del Sol, la Fuente de Cibeles, la Puerta de Alcalá. El restaurante está lleno siempre por su precio barato. El desayuno cuesta 2 euros con café, bollería y zumo de naranja (de cartón, no recién exprimido, servido con jarra) y el menú del día a mediodía cuesta 7 euros. Por la noche no da menús y no suele tener mucha gente, porque su carta de bocadillos y raciones no es muy variada.

El miércoles es el día estrella porque hacen cocido madrileño y la verdad es que es maravilloso. Con absolutamente todo. Primero sopa de cocido, de segundo cocido completo, postre, pan y vino con gaseosa.

Cocido madrileño

La sopa humeante la sirven junto a un platito de guindillas para acompañar. El segundo lleva de todo lo que lleva: garbanzos, patata, col, zanahoria, tocino, chorizo, morcilla, pollo y puntas de jamón. Todo servido por la camarera de los ojos azules en dos vuelcos y no en tres. Es decir las verduras y la carne van en el mismo plato. De postre suele haber fruta, yogur y un pastel de naranja que hacen casero tipo brazo de gitano que no está nada mal.

Consejo Embidioso: Espera al miércoles. Merece la pena, con un cocido la semana pasa mejor mientras nos buscamos los garbanzos.

Valoración: La cantidad-precio es impresionante y es por ello que bien se merece dos limas. Un plato como el cocido necesita el cariño que en este tipo de bares, de periferia y clientela habitual, siempre tiene.

Por Fin: calle General Ricardos 143, Carabanchel, Madrid <M> Oporto


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VICTORIA… Comida china con un toque (Madrid)

Hace unos meses hablábamos del WEI, un chino diferente , hoy nos movemos de nuestros barrios habituales y nos vamos al lugar donde San Blás pierde su buen nombre y empieza al barrio de las Rosas a probar uno de los chinos más famosos de mi trabajo. Uno de esos lugares que de tanto hablar bien de ellos se han ido extendiendo y han acabado siendo un punto de reunión, incluso, los domingos.

Aprovechando que era uno de esos pocos días sin prisa, nos hemos escapado para comprobar si su fama es merecida. Fuimos en coche, pero la verdad es que la línea 2 de metro te deja en la puerta y desde Sol no se tardan más de 25 minutos.

Es un chino diferente, olvidaos de los leones de metal y los farolillos rojos colgados en la puerta. Parece ser que han abierto varios, este es el primero, un local enorme (que se llena), decorado de una forma muy sencilla y bastante elegante, con cuadros de flores en las paredes, caminos de mesa y un montón de ventanales que le dan muchísima luz. Los camareros son super atentos y la dueña es un sol de mujer que corretea entre las mesas reconociendo y saludando a los clientes habituales.

Dispuestos a probar todo lo probable elegimos dos menús (uno A de 7,95€ y uno B de 10,50€) cada uno de ellos son cuatro platos a elegir, bebida y postre… la variedad hace que te puedas volver loco, pero también que puedas escapar del clásico de los tallarines, el arroz frito y el rollito de primavera.

En todo caso, caer en la tentación del rollo de primavera no es mala idea, es el primero que como al que se le nota el repollo y la carne. Las bolsitas de queso y cangrejo estaban muy buenas, aunque la masa era frita no estaban aceitosas y la crema de queso fundido le daba un toque sorprendente, por desgracia y aunque tampoco esperábamos nada diferente… lo que llamaban cangrejo eran palitos. Para rematar el menú A, pedimos arroz frito para acompañar un pollo agridulce que no defraudó, pese al rebozado en forma de caparazón que llevan estos platos, el pollo era pechuga y la salsa estaba buenísima.

Del menú B pedimos la ensalada de espinacas, que nos sorprendió mucho, las hojas estaban crujientes (era como si les hubieran dado un susto en una freidora) y la salsa le daba un toque acido y dulce a la vez. El californian maki estaba bien hecho, aunque era lo que era… arroz con palitos de cangrejo y aguacate. Las empanadillas vietnamitas nos encantaron, suponemos que estaban rellenas de cerdo (aquí no era como en el rollito) y mojadas en soja ganaban mucho… y por último, aunque ya no podíamos con nada más, láminas crujientes de buey con salsa de naranja, qué rico! y qué pena no haber llegado con un poco más de hambre para disfrutarlo más.

Del helado de limón no nos salvo nadie, y ayudó a desengrasar la comida, que aunque nos encantó abusaba bastante de los fritos… Definitivamente la fama es merecida, es un chino que vale mucho la pena, donde en ningún momento dudas que lo que tenga en el plato sea rata (mayor miedo, a veces oculto otras publico, de quienes rechazan la comida china), por todo ello, se merece una lima y media.

VICTORIA: Avda. de Guadalajara, 36. Las Rosas, Madrid.


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GANCHO&DIRECTO… hamburguesas gourmet en Pozuelo

Estamos acostumbrados a que cuando alguien habla de hamburguesas en nuestra mente aparezca el demonio de…  “comida basura”, pero esta realidad está cambiando y me gusta. Las modas, a veces, traen cosas buenas, ahora hay muchos restaurantes en Madrid que apuestan por una hamburguesa de calidad, con más calorías que un plato normal sí, pero con buenos ingredientes.

Hoy, en nuestra critica cítrica, vamos a una hamburguesería de las buenas, a Gancho y Directo, porque de vez en cuando, saborear una buena hamburguesa, con ingredientes de primera calidad y disfrutar, no esta reñido con llevar una dieta saludable y equilibrada y, aunque lo esté, también nos merecemos un capricho.

Este pequeño restaurante esta situado en el Centro Comercial El Zoco de Pozuelo, en frente de la zona empresarial “La Finca”, en Pozuelo de Alarcón. A medio día tienen un menú que incluye hamburguesa o perrito, ensalada o patatas, bebida, postre y café por 10,50€.

En la carta tienen un montón de hamburguesas diferentes y en todas puedes elegir desde el de tipo de carne (cebón, buey, pollo o cerdo), la cantidad  (150 o 250 gr) hasta el tipo de pan (mollete, rústico, clásico y uno para celiacos) y por supuesto los acompañamientos.

En otras ocasiones he probado algunas de sus hamburguesas como la “… y directo con carne de buey a la parrilla, cebolla, tomate raf y queso manchego o los días que quiero algo más ligero he pedido alguna de pollo como “la granjera” que viene con rúcula, aguacate, nueces y salsa tártara pero, sin duda, mi preferida es “La Gancho” y es la que elijo nuevamente hoy para cenar. Con carne de cebón de ternera, foie y trufa negra, suena a lo que es, una delicatessen en cada mordisco.
La Gancho de 150gr cuesta 8,90€, que para lo que tenemos en mente como hamburguesa es un poco cara, pero si queremos calidad también es verdad, hay que pagarlo.

En todo el centro comercial hay wifi, y esta gente ha sabido integrarse a las redes sociales. Como llegamos antes de las 21h, si haces check-in en Foursquare descubres promociones y te regalan el postre, así que, sin más remedio… tuvimos que elegir un brownie con bola de helado, para dar un broche redondo a la cena.

En resumen, le damos 2 limas a un restaurante que, pese a estar en un Centro Comercial premia la calidad y el buen servicio en realizar, como dicen en su lema, ”posiblemente, las mejores hamburguesas del mundo”.

Gancho y Directo . Centro Comercial Zoco de Pozuelo. C/ Barlovento, 1. Planta Baja. Local 148. Pozuelo de Alarcón, Madrid,

www.ganchoydirecto.com