De Lima a Limón

Crítica – cítrica


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Guía práctica limonera de Terra de Trives.

Hace un par de semanas, el maravilloso José Manuel de Come e Fala me hizo una proposición indecente, un BlogTrip por la Tierra de Trives en la provincia de Ourense del 12 al 14 de mayo. Viniendo de alguien tan auténtico, tan buena gente y sobre todo… que tanto sabe, tardé como veinte segundos en decirle que contase con mi cuchillo limonero. La experiencia fue tan emocionante, tan enriquecedora, tan… bonitiña que ya os adelanto que me va a costar transmitiros todo lo que vimos, lo que comimos y, sobre todo, la espectacular gente que conocimos, en todo caso… aquí va un intento en forma de guía práctica.

¿Dónde está Trives?

Probablemente Trives no os suene mucho, pero seguro que si os pregunto por Cabeza de Manzaneda (la única estación de esquí gallega) ya sabéis ubicarlo. Es una zona de montaña gallega espectacular, el paisaje es muy distinto al que estáis acostumbrados a ver en Galicia, está llena de castaños pero conforme vas subiendo las montañas los árboles desaparecen y el paisaje se llena de Xestas y es que la altitud pasa factura.

Primavera es una época preciosa para visitarlo, los paisajes se tiñen de amarillos, verdes y morados.  En otoño se llena de setas y de colores marrones de esos que consiguen que se te gaste el dedo de sacar tantas fotos. En invierno es nieve y en verano hay un montón de embalses en los que hacer deportes náuticos. Vamos… que no hay época mala.

Para que os hagáis una idea del clima, en Trives llueven unos 51 días menos al año que en Santiago. Es verdad que hay unos graditos menos, pero es frío seco de ese que con una buena chaqueta se tapa.

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¿Cómo llegar?

La mejor manera de llegar a Trives es en coche, está a una hora y poco de Ourense y sólo por las vistas del camino ya merece la pena ir. Desde Vigo o Santiago algo más de dos horas y desde Madrid algo menos de 5 horas.

¿Dónde y qué comer?

Antes de responderos a eso os voy a hacer una sugerencia limonera de buena persona… ¿qué comer durante las dos semanas de antes? Nada.

Bueno, dos, aprovechad la cantidad de rutas de senderismo, escalada, barranquismo que hay en la zona para hacer hambre (y poder seguir comiendo sin explorar) ya os anticipo que dejar de comer no es una opción. Todo está de morir de rico.

¿sabéis eso de People make places? Pues… aquí tenéis tres ejemplos perfectos y un plus en forma de dulce.

18443909_440102786323133_2123815251462848512_nHostal la viudaHacen un caldiño gallego tan rico que aún no sé por qué no me he traído un camión cisterna para Madrid. La merluza de Celeiro la tratan con un amor que es para pedirle matrimonio y el embutido casero que hacen de lacón y oreja de cerdo alimentado de castañas prensado es para merendar el resto de los días del año. Detrás está Anxo, un tipo maravilloso, auténtico, currante y con un amor por su tierra incansable, me diréis que no soy objetiva… pero es que esa es la clave, después de ver el amor por su tierra y por el producto local es imposible serlo.

 

Restaurante casa Elvira en Montederramo. A la que visitáis el Monasterio de Santa María de Montederramo, por favor… no dejéis de comer en este sitio maravilloso donde la madre de Jorge hace la mejor empanada que he comido en mi vida, de liscos (chorizo y tocino) pensaréis que es algo empachoso y grasiento pero para nada, con una masa fina, fina…

 

Además es el sitio perfecto para comer las vacas vianesas que cría con mimo Pepiño de la Ganadería Cimadevila lo que ahora en cuqui se llamarían vacas felices, con su nombre y trazabilidad. Carne de verdad, de esa que cueces a fuego lento durante 3 horas y se convierte en una mantequilla cargada de sabor. espectacular.

Casa agenoren Coba un imprescindible de la zona… llevan más de 40 años sirviendo el mismo menú, jamón chorizo y queso, carne con guindillas y unas patatas fritas para ponerles un piso y trucha de verdad. Cuenta la leyenda que el dueño cuando alguien le pedía el menú que aquí se viene a comer, no a leer.

 

La verdad es que está todo tan buenísimo que no entiendo por qué cambiar… menú único y precio único, 12. Saldrás todo lo rodando que quieras pero con una sonrisa infinita y no solo por su comida. Ánxel te encandilará con sus historias y su filosofia e Isa te enamorará con su sonrisa y su buen rollo infinito. No os hacéis una idea de la capacidad para sonreir de esta mujer, dan igual las horas de trabajo, lo que pesan las tarteras… nada le borra esa maravillosa sonrisa.

Panadería Caneda: La mejor bica del mundo mundial. Hecha artesanalmente con manteca de vaca, azúcar, huevos, harina y masa de pan. Dura casi una semana perfecta y te da los mejores desayunos del mundo.

¿Dónde dormir?

Os propongo tres opciones, de más a menos económico:

Hostal la Viuda(Quedaros con este nombre porque en dónde comer también es imprescindible) está en el centro de Trives y tiene habitaciones individuales desde 30€. Habitaciones limpias, espaciosas, super bien de precio y que os darán la oportunidad de conocer a Anxo, sólo por esto último, ya vale la pena.

Casa Grande. También está en el centro de Trives en una casa antigua preciosa! El patio con soportales es un auténtica preciosidad. Las habitaciones tienen una tarifa única de 65 euros. Sólo le veo un problema, es tan tan tan bonita que corres el riesgo de no ver nada de la zona porque no seas capaz de reunir las fuerzas suficientes para salir de allí.

Pazo Barbeirón: Como sentirse un miembro de la nobleza gallega desde 75 euros la noche. Las vistas desde la ventana te reconcilian con la humanidad, ni un coche… espectacular. Martiño y Raquel son hiper atentos y riquiños… Raquel más, sobre todo por los bizcochos maravillosos que hace para desayunar.

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de @josolivarela

¿Qué beber?

La respuesta a esta pregunta es simple… vino! En concreto la denominación de Origen Protegida Ribeira Sacra. Aunque no sólo, los licores también son punto fuerte de esta zona…

Bodega Chao Couso: tienen dos vinos maravillosos, Alcouce y Xiana (Mencía 100%).
El mimo que le pone Xiana a su vino es más que evidente viendo la etiqueta.

Pazo de Corga: También Mencía (100%) de la mano de Benigno Pereira de quesos Bama.

y de licores Icatú. que hacen el único aguardiente de hierbas que he sido capaz de beber con gusto en mi vida. No sientes que te estés tragando a Smaug en pleno cabreo.

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Fotón de @javiMOS

 ¿Qué ver? 

Los chicos de La Viuda nos lo resumen muy bien aquí. No os perdáis la antigua fábrica de chocolate en el río ni los sequeiros de castañas.

Y de camino al Sequeiro acordaos de abrazar de Souto de Pumbariños, un castaño de más de 1.400 años con casi 13 metros de perímetro… los brazos no os van a dar para abrazarlo entero pero os va a dar una energía super especial.

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De @jose_ma_garcia


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#CocidoDay y las alegrías del mundo blogger.

Hola limoneros!

Sé que llevo una laaaarga temporada sin escribir. La vida blogger tiene estas cosas, muchas veces el mundo real te supera y no encuentras el momento o la frescura para escribir. Sin embargo, llega un día en que La Taberna a Mina de Vigo te invita al #CocidoDay y te das cuenta de todo lo que echas de menos este mundo. No sé cómo va a ser esta época de De Lima a Limón 3.0 pero sí tengo claro que no quiero que desaparezca de mi vida.

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Quizá os estéis preguntando qué es eso del #CocidoDay. Un eventazo gastronómico donde el protagonista es el cocido gallego. La idea es juntar a periodistas, bloggers, tuiteros y demás seres pegados a un móvil e Instagram en restaurantes de Galicia y de todo el mundo mundial durante un día alrededor del Cocido.

No es por fardar y, os prometo que estoy siendo absolutamente objetiva cuando os digo que nuestra mesa era la mejor del mundo mundial! Estaba la pequeña Uxía (que era la que mejor comía de todos), la sonrientérrima Noelia Otero de la TVG, la divertidísima Marta antes conocida como Travi, ahora Me como Vigo, el megacrack Kin de Esmerarte, la maravillosa Ari Magritte, la genial Patri de DiecisieteCosas, La autentiquísima Carmen Albo de Guisándome la vida y nuestro reportero más dicharachero José Manuel capaz de Comer e Falar ao mesmo tempo. Y luego están Cris y Janite los brazos y el alma de la Nueva Taberna A Mina.

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Foto de @guisandomelavida

El cocido estaba de muerte, tenía chorizo de cebolla (que es de las cosas que más feliz me hace del mundo) chorizo normal, lacón, tocino, costilla salada, garbanzos, repollo y grelos. Ah! y lo segundo más rico de un cocido, la maravillosa patata amarilla. Todavía me estoy relamiento.

Os decía al principio de todo que tengo claro cómo evolucionará De Lima, si habrá más entradas escritas, más videos o más directos en Instagram, pero sí sé que no quiero que el mundo blogger no desaparezca de mi vida. La gente maravillosa que he conocido en este camino es impagable, no sólo mis gallegos favoritos, también todos esos que en este tiempo me han escrito diciendo que echaban de menos las aventuras limoneras, gente llena de talento como Migue Ortells de @cositasguenas o murcianas con una fuerza y una alegría de vivir que llega hasta el fin del mundo, mi preciosa Ruth Cantó de @vidasaludable_sisepuede.

A veces necesitamos un click que nos saque de la rutina y nos despierte, que nos de la energía que necesitamos para volver a encender esa mecha. Para mi ha sido este #CocidoDay de 2017 y, sobre todo,a esa mesa maravillosa. Por todo ello, gracias!

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Seguimos en Instagram.

Feliz año limoneros!

La verdad es que hace mucho que no nos leemos… demasiado. 2015 ha sido un año repleto que ha dejado muy poquito tiempo para escribir y las visitas a los locales también se han tenido que reducir… pero abandonar el universo limonero es algo que no se contempla. Así que, por el momento, nos hemos centrado en algo igual de bonito pero un poco más chiquito, más gráfico y menos palabrero Instagram.

Nuestra cuenta es: @delimaalimon y el estilo sigue siendo el mismo, seguimos siendo cítricos y seguimos buscando cosas ricas para contaros a precios razonables.

Espero que nos sigamos viendo y compartiendo muchas cosas ricas.

Y lo dicho, ya sea en fotos o en entrada… a comerse 2016!

Instagram

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La Fanega de Roque… una buena opción tradicional en Rascafría.

El otoño tiene un montón de cosas buenas, los paisajes en tonos cobrizos, las primeras chimeneas encendidas… Pero consideraciones poéticas aparte, lo mejor es la parte gastronómica, es una de las temporadas donde podemos acceder a algunos de los ingredientes más deliciosos del año: manzanas, setas, castañas… Como lo mío no es triscar por el bosque en busca de hongos, ni sé distinguir un Boletus Edulis del chalet de Papá Pitufo, pusimos rumbo hacia Rascafría, para disfrutar del espectacular paisaje otoñal del Valle del Lozoya y comer como señores.

Nuestra primera opción en Rascafría, tuvo que esperar: el Restaurante Conchi. Dicen que es imposible comer allí sin haber reservado antes y pude comprobarlo con mis propios ojos. Son tan extraordinariamente amables que apuntan tu número y te llaman cuando haya sitio disponible. Sin embargo, pese a la pinta que tenían los platos que veía ir y venir, decidimos que no podíamos esperar una hora -dando vueltas con ese frío- y buscamos una segunda opción.

La Fanega de Roque” está muy cerca, así que pasamos tras echar un vistazo al menú y nos quedamos.

El sitio es muy acogedor, dividido en dos plantas. Abajo, el bar, con mesas muy simples para tapear y lograr que se te pase el frío. Arriba, subiendo unas escaleras de madera, el comedor. Decorado con radios antiguas, fotos de la zona, aperos de labranza y vidrieras modernas, es bastante agradable, con muchas mesas, pero sin estrecheces y da una sensación de calidez que se agradece mucho.

El menú combina platos de temporada y productos de la zona con lo que todo turista espera de un “restaurante rural”. Nosotros optamos por pedir un revuelo de “boletus” con gambas y jamón, chuletas de cordero y un entrecot de ternera de la Sierra.

El servicio no es lento ni rápido, pero son tremendamente amables y respetuosos con los tiempos del cliente hasta rozar la timidez.

Con el revuelto de boletus cometimos un error. Aunque generoso y muy rico, no eran setas de la zona, sino cultivadas. Parte de la culpa fue nuestra, porque había platos donde sí señalaban expresamente que estaban hechos con setas de la zona, pero fuimos al revuelto, por parecernos una opción más conservadora.

Las chuletas estaban correctas, jugosas, tiernas y recién sacadas de la plancha. Acompañadas sólo de patatas fritas, pero patatas caseras, lo cual no es decir poco.

El entrecot vino con su banderita que certificaba que era de ternera de la Sierra de Guadarrama. La carne merece bastante la pena y no racanearon ni en cantidad, ni en guarnición; también de patatas fritas, pero acompañadas de pisto.

Una vez que conseguimos respirar algo después del atracón, nos ofrecieron la carta de postres, con la típica opción prefabricada del limón con helado dentro y un apartado de postres caseros. De éstos, optamos por un budín de castañas. Acertamos de pleno. El budín estaba delicioso, dulce, sin ser empalagoso y respetando el sabor de las castañas. Si hubiera que ponerle una pega, es que iba acompañado por los típicos adornos de nata en spray. Pero, también hay que decir que la nata estaba recién puesta y no era el típico chorro fosilizado de pasar días en la nevera.

Total: con pan y bebida (agua mineral) 49€ o, si queréis, 24,50€ por cabeza. Lo que no está nada mal para la época, el lugar y comer en fin de semana.

Nuestro juicio: una lima. Por servicio, local, ingredientes y calidad-precio. Pero no subimos más por lo rutinario de muchas opciones de la carta, los boletus de bote y los nefastos chorritos de nata en el postre. Repetiríamos seguro, pero tal vez no subiríamos a Rascafría sólo para ello.

 

Dirección: Av del Paular, 19, 28740 Rascafría, Madrid
Teléfono:918 69 19 30


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Las 5 fases de las Ferias de la Tapa.

Las rutas de tapas no pueden estar más de moda. No hay ciudad, barrio o incluso calle que se precie que no tenga montada su ruta, su mapas del tesoro y una buena colección de pinchos para servir. Estas rutas son la excusa perfecta para conocer nuevos locales de tapeo, para aprenderse los nombres de las calles y para romper el mito de que las mujeres no sabemos orientarnos con un plano.

Hace un par de semanas estuvimos en Soria, todos los años montan la semana micológica, los bares preparan una tapa al precio de 1,50€ cuyo único requisito es que, entre sus ingredientes, esté algún tipo de seta o de hongo. Fue un triunfazo y después de dos días allí, mapa en mano, creo que pasaría el examen de taxista. Los bares se lo toman en serio, se piensan las tapas y, la mayoría, están muy ricas. Otras son un horror… pero esa es la esencia de todo concurso. Con cuatro tapas comes así que por 10 euros has hecho la noche, has cenado y te has tomado cuatro botellines con lo que te vas dando saltitos de alegría para casa.

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Estas son las buenas rutas, las que conservan la esencia… pero como todo lo que pasa a la categoría de moda, acaba sufriendo un desgaste. Muchos de los bares abusan y provocan lo que los limoneros llamamos… las cinco fases de la ruta de tapas:

1.- La saturación de gente.- Hay una sutil línea entre el ambientillo que a todos nos gusta y el abarrotamiento que agota al santo más paciente. Así que, en vez de ir el día que más te apetece empieza la ingeniería, de modo que haces una matriz donde cuadras las fechas de los partidos de fútbol, la temperatura exterior, la humedad y la sensación térmica, más la alineación de los planetas y decides que el miércoles en la ventana entre las 19:30 y las 21:00 es la única hora en la que puedes ir a Tapapiés y salir con vida.

2.- El Desencanto.- Has conseguido llegar al bar y pedir tu tapa. La has visto en la foto y tiene una pinta de morirse, parece grandecita y solo le falta un cartel que diga “cómeme, cómeme.” Pero amiguitos, la realidad es otra, la rodaja de pan es, en verdad, una loncha de baguete cortada con cortafiambre y, muchas veces, la presentación viene a ser la copia del cuadro de Van Gogh hecha por un crío de cinco años. Y piensas… para esto casi mejor me quedaba con los cacahuetes que me pones siempre con la caña y me ahorraba el euro cincuenta.

3.-La mezcla imposible.- Es comprensible, estos concursos someten a los cocineros a mucha presión. Uno está acostumbrado a hacer una salsa de bravas de infarto pero… con eso no se gana un concurso (o sí). Así que empiezan a innovar y le preguntan a sus hijos qué ingredientes están de moda… y de ahí sale la tosta de foie con queso de cabra y cebolla frita con un crujiente de boletus. Sergi Arola conquistó el mundo con unas patatas bravas… no creo que perdiera un concurso de tapas.

4.- El bocata de McDonald’s. Llevas ya cuatro intentos, sigues teniendo hambre y tu estómago se queja de la mezcla imposible… piensas pero solo se te ocurre una manera de arreglarlo, comiéndote un bocata, en el peor de los caso, del McDonald’s.

5.- El Arrepentimiento.– Así que después de todo decides que nunca máis, que para lo que te has gastado, mejor te ibas de tapas sin ruta, sin concurso y sin mapa del tesoro. Hasta que vas a una bien montada y te reconcilias con el concepto… y ahí es cuando vuelves a caer.

Aún así, aprendamos de la mala experiencia y pensemos en las ferias de la tapa como en las ferias medievales: se peca por exceso, no todas merecen la pena y no por ser lo que son, merecen en sí la pena pero alguna… Todavía se gana el buen nombre.

 


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Una de cine limonero: De Lunchbox y Chef

Hoy nos damos al cine limonero, porque la gastronomía se ha puesto tan, tan de moda que se ha colado hasta en las salas de cine. Y no sólo con las caras y maltrechas palomitas. Ni con los horrendos nachos bañados en esa margarina fundida que llaman queso. Sino como temática principal… los abogados están en declive, larga vida a la gastronomía.

18313-series-headerEn este capítulo, os traemos un megamix de dos pelis. La primera el The Lunchbox, lo que en castellano sería, la tartera, en cristiano el Tupper y en lenguaje de traductor e “interpretador” Amor a la carta. Cine de la India. Bien rodado, con un guión delicioso, realista pero no desgarradora.

La peli nos habla de los Dabbawalas, unos repartidores de tuppers en Bombay, que han llegado a ser estudiados por Harvard como uno de los sistemas de reparto más eficientes del mundo. 5.000 Dabbawalas reparten cada día unos 130.000 Dabbas (tuppers) y su margen de error está por debajo del 1 por millón. Ni Amazon, ni FedEx, ni siquiera, la T4 de Madrid Barajas Adolfo Suárez Aserejé, tienen tanto acierto. Por las mañanas las mujeres hacen la comida, la meten en un tupper, con su portatupper y el Dubbawala de su zona se encarga de que a su marido le llegue a su puesto de trabajo a la hora de comer, calentito. Creo que los fabricantes de microondas están pensando en nombrarlos personas non gratas.

Dicen que los Dabbawalas sólo se equivocan en las películas, y sin ese error, no tendríamos The Lunchbox. Una peli que mientras nos describe dulcemente la soledad, nos hace salivar con unos platos apetitosísimos. Nos hace reir con una tía que es sólo voz en off, capaz de detectar que a un plato le falta una especia por el olor que le llega hasta el piso de arriba y nos hace disfrutar tanto como para que se lleve tres limas.

Por otro lado está Chef. Un cartel de lujo para una peli insípida y predecible como un happymeal. Robbert Downey Jr., Carl Casper, Scarlett Johansson… Una fortuna en cachés para dar vida a un cocinero ahogado entre las cuatro paredes de un restaurante, con peor humor que Chicote y con una familia desestructurada… Podría temer haceros un spoiler, pero el propio cartel de la película te desbarata la poca sorpresa que pudiera tener.

En fin, que me veo a quien vendió el guión…

“- Tengo una peli que lo va a petar.

– y qué lleva?

– Pues lleva… famosos, gastronomía, un chef cabreado, tías buenas, un reencuentro con un hijo, final feliz y muchas, muchas redes sociales.

– Compro.”

Lo mejor que os puedo decir de ella es, que se deja ver, que tiene una banda sonora bien buena… y que yo antes de morir quiero recorrerme medio Estados Unidos a bordo de una FoodTruck.

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LA CANDELA… ideas para pedir a los Reyes Magos. (Madrid)

Hace unos meses sometimos a nuestro cuestionario cítrico a Luis Moreno del Restaurante Montia, premio cocinero revelación de Madrid Fusión 2014. En él, le pedimos que nos hiciera una recomendación limonera, un sitio que no nos debíamos perder y, sin dudarlo un segundo, nos recomendó La Candela… con lo que lo anotamos en la lista de deberes, por fin, hemos cumplido con la promesa y lo hemos limoneado.

La Candela empezó su andadura en Valdemorillo, un pueblo cerquita del Escorial a 40 kilómetros de Madrid. Hace unos meses le echaron arrojo y se mudaron a la capital, a un local precioso en pleno centro, al lado del Palacio Real. La apuesta parece que les está funcionando y el local suma lleno tras lleno.

En sus fogones experimenta Samy Alí, un tipo joven, simpático, dinámico y currante, muy currante. Todo un limonero de espíritu que se pasa por las mesas preguntando si estás disfrutando, si lo estás pasando bien. En estos sitios alimentarse es importante, no salir con hambre también, pero a lo que realmente vas es a disfrutar.

Comer en La Candela es dinero, que no es lo mismo que ser caro, caro es un menú cutre en el burrikin por 10 euros… pero lo cierto es que se sale de largo del presupuesto limonero. La Candela no compite en ocasiones especiales, directamente, se va a la opción caprichos, ahora, en ella, se sale de la escala.

Tienen tres menús, el medio, el largo y el hiperlargo. (43, 52 y 63 euros, respectivamente), ya que vais, ahorrad aunque sea un mes más y hacedlo bien, id con hambre y con tiempo y recrearos con el menú hiperlargo, aperitivos y 10 platos, 8 salados y dos dulces. Más de dos horas de espectáculo, de amor y de momentos casi orgásmicos.

Al menú le hacen variaciones todas las semanas y lo van adaptando a los productos de temporada, este es el resumen del que nosotros probamos. Arrancamos con el aperitivo, un snack de arroz y camarón, una patata souffle tellagorri, cucurucho relleno de humus, queso libanés y pepino a la menta y una esferificación de leche de tigre con fondo frutal. Todo estaba buenísimo, pero esa especie de bombón verde de jugo de ceviche que te entraba hasta el final de la gargante, te refrescaba y explotaba de sabor merece una mención especial.

Después vinieron los principales, mezclas super cítricas, picantes, agrias, dulces, currys rojos… de los 8 hubo tres que nos enamoraron, el dumpling carbonara, caldo de jamón texturizado, humo de pinar y tomillo y espuma de tocineta. En cristiano un dumpling de panceta deliciosisimo con un caldo que al destaparlo soltaba humo de pinar. A lo Homer aaaaaaggghghhh. El segundo brutal era el Bans en deconstrucción de pollo de corral en pepitoria, un bollito de pan al vapor relleno del guiso de pollo más rico que jamás hayáis probado y con un montón de salsas para remojar y rechupetearse los dedos. Amor!

Y por último, el rabo de toro, parmentier de patata y sorbete de albahaca. Una especie de “bocadito” entre tejas que era el churrascado de la salsa… brutal! El sorbete de albahaca obraba el milagro, te quitaba todo el sabor del rabo y te dejaba el paladar listo para el postre. Y esa es una de las cosas más alucinantes, los platos tenían un montón de fuerza, había ajo, picante, sabores super intensos… pero en cuanto te lo acababas el sabor desaparecía y dejaba hueco para el siguiente.

Los postres eran perfectos para poco golosos, un guacamole dulce riquísimo y un helado de parmesano crema agria, fresas, infusión de frutos rojos y vinagre de jerez... es que estaban ricos hasta los petit four! En fin, que casi morimos de gusto.

La Candela es, con todo, el sitio más original en el que hemos estado. Los platos son pura ingeniería gastronómica. Están pensados y medidos. Está todo tan rico que podrías seguir comiendo hasta el día siguiente, a ritmo, a pocos, escuchando las explicaciones, aprendiendo, saboreando… en serio, es un capricho gastronómico, pero todavía quedan más de dos meses hasta las Navidades, sed buenos y pedidle a los Reyes que os lleven, las tres limas se les quedan cortas.

 

http://www.lacandelaresto.com/

Calle Amnistía, 10. Madrid.

Teléfono 911739888

 


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ALFREDO´S BARBACOA… Hamburguers born in the USA. (Madrid)

Antes de arrancar, pongamos música para ambientarnos… porque si algo tiene el Alfredo´s es ambiente! Quizá sea por los rodeos que ponen en la tele del local en modo bucle, quizá por las banderas que forran las paredes, quizá por los camareros a los que sólo les falta ir con Harley entre las mesas… pero lo que sí tengo claro es que a mí la hamburguesa me supo a Bruce Springsteen… y a Born in the USA.

Alfredo´s es un clásico hamburguesero de Madrid. El primer local (tienen tres) lo abrió un Neoyorkino en 1981, en una España escasa de influencias gastronómicas internacionales y triunfó como la Cocacola. A día de hoy, más de treinta años después, sus tres locales siguen siempre llenos a rebosar. No os dejéis engañar por los manteles de papel… esta gente puede llegar a tener más lista de espera que el propio Kabuki.

Supongo que en esto del éxito el ambiente de los locales hace, mola sentirse como Enric González en cualquiera de sus historias de Nueva York, esas en las que nos habla de los Steak Houses (esteic que no stic) y de como las vacas americanas saben especial porque por motivos políticos se alimentan de grano y no de pasto…  pero la verdad, es que el secreto está en la carne. Al Alfredo´s se va a comer carne… y es deliciosa.

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La carta es ultracorta y, parece ser, que no ha variado en los últimos treinta años. Yo me lo creo, hay claves esenciales, permanecen inmunes a la cebolla frita (Que no a los ricos y grasosos aros de cebolla), a la cebolla caramelizada (que no a la clásica cebolla a la brasa) y sobre todo, al queso de cabra. Muchas veces es cierto eso que dicen de renovarse o morir, pero de vez en cuando, encontrar un local ajeno a las modas te reconcilia con los clásicos.

En nuestra visita probamos la ensalada de col, no suelo ser muy fan, pero si está en todas las mesas igual es por algo y como media ración cuesta 2,75 euros, no íbamos a quedarnos con las ganas. La cuestión es que sorprende, tiene una salsa dulzona que hace que no sólo se coma sino que esté riquísima. Por aquello de engañar un poco más el estómago nos pedimos otra media de chile con carne (3,50€), conocí este manjar en Rota y nunca, nunca, nunca, me separaré de él. No estaba como el casero, pero para quitar el antojo y el frío que ahora empieza a atacarnos, bien vale.

Y llegamos a las hamburguesas…  Las tienes en tamaño pequeño (de 160 g.) y grandote (250 g.) que además de la carne de cebón y las patatas fritas, trae ensalada de col. Como ya veníamos ensalados del primero, optamos por dos pequeñas, no temáis, son bastante consistentes. Pedimos una con salsa barbacoa, bacon y queso y otra con queso philadelphia y cebolla a la brasa (7,25€) , las dos poco hechas y cumplieron.

La salsa barbacoa es casera y está de morirse y en el bolón de queso philadelphia no escatimaron. La carne está recién bajada de los cielos y ahora… llegan los limones. El pan de la hamburguesa es bimbo sin más, y cuando digo sin más… es sin más, ni un mínimo tostadito, la cebolla era tan dura y venía tan poco braseada que me la estuve comiendo hasta el desayuno del día siguiente y el mayor pecado mortal de todos… horrendas patatas congeladas.

De postre pedimos una cookie con helado de vainilla, es tamaño americano, o Triki, vamos, gigante pero no nos gustó nada… en vez de ser crujiente era esponjosa y entre eso, y la esencia de limón aquello sabía a magdalena de la Bella Easo. Horreur, horreur.

En resumen, el local es la caña, el servicio es tan rápido que a veces roza el borderío, pero la verdad es que conjuga bien con el local, la carne de las hamburguesas es lo mejor que los limoneros hemos probado en años y eso les da dos limas. El resto… se ganan un limón a pulso. Eso sí, aún con todos los limones que queramos, no me da llegado el momento de volver.

http://www.alfredos-barbacoa.es/

Dirección: Calle Juan Hurtado de Mendoza, 11 Madrid


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HATTORI HANZO… hay vida japo más allá del sushi. (Madrid)

La semana pasada visitábamos la taberna japonesa de Chicote. Hoy seguimos en la misma línea y os llevamos a una Izakaya de verdad, es decir, una taberna de las que nos podíamos encontrar en cualquier rincón de Tokio, pero sin salir de Madrid, es más sin salir del centro más céntrico de Madrid, a dos pasos de Callao.

El sitio en cuestión se llama Hattori Hanzo, coge su nombre de un lider ninja y nos recuerda, inevitablemente, a Kill Bill, la peli de Tarantino. Dentro del local hay un mural con su cara, @luisete, que estuvo en la inauguración nos cuenta como lo pintaron el propio día de la inauguración, por mucho que os lo intente describir… hay que verlo para hacerse una idea de lo mucho que mola.

El local es gigantesco, tiene una zona con mesas tipo taberna y otra, en un salón donde las mesas están a la altura del suelo, tú te sientas en un cojín y hay un hueco para que puedas meter las piernas. Una versión dos punto cero de comer en el suelo y, hay que reconocer, que bastante más cómodo que tener que hacerlo con las piernas cruzadas como en El Arabia. La decoración es fantástica, de esas que consiguen que viajes sólo con entrar por la puerta, eso si tiene unos perversos farolillos rojos que dan mucho ambiente pero hacen que las fotos de los platos de la cena sean una pesadilla.

El servicio es japonés puro, nos atendió una mujer que era pura dulzura, sonreía y sonreía, aunque no conseguíamos entenderle ni la mitad de lo que nos decía. Al final, entre un poco que nos entendimos, otro poco que traíamos estudiado de cosa y otro que dejamos al azar logramos pedir comida suficiente y probar un poco de todo. Por lo que vimos la tarea es bien fácil, pidas lo que pidas, aciertas.

La carta se divide en dos, y no, en ninguna de ellas hay sushi, porque amigos míos, hay vida en la gastronomía japonesa más allá del sushi, y de los yakisobas. En la primera hay platos variados, desde empanadillas japonesas a tortillas imposibles y en la segunda hay yakitoros. En nuestra primera visita nos limitamos a la primera carta pero prometemos volver a catar las brochetas asadas en barbacoa japonesa.

Los nombres son impronunciables y además no escatiman en caracteres, pero hay uno que tenéis que recordar, el Oyonomiyaki, en caso de que no lo recordéis siempre podéis ir a cualquier mesa, señalar con el dedo y decir, quiero eso. 9 de cada 10 mesas lo están comiendo, la una que falta es porque ya lo ha terminado. Es una especie de tortilla de col (coliflor casi me atrevería) que lleva un algo de cerdo por abajo, un festival de salsas por arriba y bonito seco en lascas. Especial, gocho y contundente a partes iguales. Para dos se hace un poco mucho pero la idea de irse sin probarlo, no es una opción.

Los bocatas en pan chino son deliciosos, más pronto que tarde acabaremos aburridos de la burbuja del pan hervido, pero… como por ahora la invasión es sutil, todavía me maravillo con esa cosa blandita, blancucha y que aguanta lo que le metas por dentro, probamos el de panceta y pepino encurtido y… lo dicho, de ese tipo de bocatas el ser humano no tiene límite. Ñam!

Por último, mi debilidad limonera, Buta no Gyoza, empanadillas japonesas, de esas que van al vapor y luego a la plancha. Confieso que soy incapaz de verlas en la carta y no pedirlas, incapaz. Son cien por cien caseras y, lo cierto es que estaban muy muy ricas.

En el postre no lo dudamos y pedimos un Doriyaki, esto quizá también os suene, era la merienda favorita de ese niño ñoño y malvado que tenía un gato cósmico con un bolsillo mágico que todos soñamos con tener, sip, Doraemon. En realidad, no entiendo como después de tantos capítulos merendando doriyakis ese niño todavía conservaba los dientes, eso sí, el nivel de azúcar lo debía tener fuera de control. Una especie de tortita, rellena de Soja roja (como mermelada de alubias con tropezones). Curioso cuanto menos.

Pedimos cerveza y la cuenta salió por unos 15 euros por cabeza, un viaje a japón te sale por bastante más y te ahorras todas las h0ras del vuelo y un incómodo jet lag (efectivamente, es un consuelo barato pero es el mejor que tenemos). La comida es muy auténtica, rica y diferente. El local es muy chulo, el servicio es amable, su CM es majete y la apuesta vale la pena. Fui hace un par de semanas y no he parado de recomendarlo… eso significa, necesariamente, que se lleva otras tres limas.

Un último aviso, si vais, reservad!

Dirección: Calle Mesonero Romanos 15, 28004 Madrid.

Teléfono: 917 865 780.

Webhttp://www.hattori-hanzo.com.es/