De Lima a Limón

Crítica – cítrica


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Carnavales de Cádiz en versión limonera

Ayer me decían que los limoneros viajamos más que el baúl de la Piquer… y es posible. No lo podemos evitar, mezcla las dos cosas que más nos gustan del mundo: comer y viajar. Para no cargarnos la fama, hoy nos escapamos a Cádiz, y lo hacemos en su momento de esplendor, Carnavales, porque en Cádiz el Carnaval es tan grande que se dice en plural.

Los Carnavales en Cádiz, oficialmente, duran dos semanas. La realidad es que desde que empiezan las preliminares del COAC (Concurso oficial de Agrupaciones Carnavalescas) allá por enero y hasta casi marzo, la provincia suena a Carnaval. Los carnavaleros salen con sus trajes y cantan las letras que llevan ensayando todo un año, durante estas dos semanas muchos cogen vacaciones, prácticamente no duermen y queman sus gargantas cantando en cada esquina, pero son inmensamente felices… y os garantizo que esa felicidad se trasmite. Da igual que uno llegue de nuevas, sale de allí enamorado y chirigotero.

Para los que no hayáis tenido la suerte de estar os hagáis una idea, os diremos que la fiesta va de cuatro cosas: comer, beber, escuchar y cantar. Las peñas reparten comida y hay cosas como “Gambada Popular” “Bacaladá Popular” “Tortillada Popular de camarones” “chicharroná popular” o “Pestiñá popular“… Vamos, que te pones tibio de comer, gratis (popular) y con chirigoteo de fondo. La cerveza en estos planes tampoco falta, bueno, lo de cerveza es un decir, porque lo que no falta es la Cruzcampo.

Por el día se disfrazan los niños y por las noches lo mayores. Se ven disfraces de todo tipo, muchos super elaborados y otros tremendamente simples… tan, tan simples que uno puede ir disfrazado con un pañuelo al cuello siempre que se pinte dos coloretes rojos en las mejillas. La excusa de no tengo disfraz… aquí no vale.

carnavalesdelima

El menú está claro… obviamente el artista principal es el pescadito frito. Uno de los mejores sitios para comerlo es el Mercado Central, está justo detrás de la plaza de las Flores (otro rincón de pescaíto clásico),y desde que lo han reformado no veáis cómo ha cambiado el cuento. Las cervezas cuestan 70 céntimos y el pescado, igual que en todas las freidurías,  se vende por kilo… está super rico y es uno de los más económicos del centro de la ciudad, eso sí, la variedad escasea (choco, cazón y tortillitas) , además, si quieres variar el mercado está lleno de puestos… desde sushi a montaditos.

Junto al pescaíto están las raciones, en versión patata: las papas aliñás o en alioli, la ensaladilla… en versión cárnica: chicharrones y albóndigas.. y en versión fritanga: Croquetas, Tortillitas de camarones (que no llevan huevo) y calamares… De postre no hay que dudarlo, pestiños. Un dulce arabesco, muy dulce, muy dulce pero muy rico.

Cádiz no es un destino para contar calorías y, en época de Carnavales todavía menos, pero lo tiene todo: los primeros rayos de sol  de la temporada, buena comida, mejor ambiente y buenos precios… Vaya, un destino limonero por excelencia, anotadlo en la agenda, que 2015 ya está en el horno.

Cartel_2015

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MAIIA THAI… lo segundo mejor de Tailandia, en Madrid.

En De Lima a Limón seguimos por nuestra ruta de restaurantes exóticos… no es que creamos que un buen filete con patatas no pueda ser un manjar, o que dentro de nuestras misiones no esté el encontrar la mejor ensaladilla rusa del mundo… o la segunda mejor tortilla de patata (siento deciros que la primera siempre está cogida por nuestra madre y contra eso no se puede competir) pero es verdad, que esto de viajar sin salir de tu ciudad tiene su punto.

Hoy nos vamos hasta Tailandia,  sin salir del pleno centro de Madrid y llegamos al Maiia Thai, un lugar que sólo se puede pronunciar bien si tienes una bola de chicle enorme en la boca. Un restaurante con dos plantas, la baja muy chiquitina y la alta no mucho más grande, acogedor y modernillo.

Los mediodías de entre semana tienen menú, por algo más de 10 euros es una opción más que recomendable, con primero (donde siempre hay sopas, y los tailandeses… de sopas saben mucho), segundo, bebida y postre. Nosotras fuimos a picar algo de noche y aunque la cuenta subió a unos 17€ por persona calidad precio es perfecto.

Pedimos para picotear unos rollitos de pollo que venían con una salsa un tanto picantilla, no dejaban de ser una versión más del manido rollito de primavera así que no merecen más historia… lo mejor vino después. Las verduras salteadas con jengibre y sésamo estaban deliciosas, las gambas en salsa de coco con hierba tailandesa eran espectaculares, no había arroz suficiente en el mundo para mojar aquella salsa y el plural de la palabra gamba no era exagerado. Para rematar la faena probamos el pollo con anacardos, que tenía un punto medio caramelizado, garrapiñado más bien (hay que tener mucho cuidado en los tiempos que corren que uno lee caramelizado e inmediatamente piensa en la cebolla requetepochada que pega con todo) en cualquier caso, buenísimo.

Hablaba antes de lo especialistas que son los tailandeses con esto de las sopas, el tema es que con las salsas no se quedan atrás, la mezcla de la leche de coco, la lima y lo que quiera que le echan es fascinante.

De postre probamos la tarta de chocolate negro con sorbete de mango.. no era especialmente tailandés pero… como dice el señor ese “ya tu sabe”. Me quedaron unas ganas inmensas de probar el arroz negro tibio con helado de coco, pero nos pareció mucho coco para un día.

Resumiendo, por desgracia todos desearíamos comer lo mismo sentados en una terraza de la costa tailandesa, con esos barcos tan peliculeros y ese agua tan calentita, pero por desgracia, no todo puede ser en esta vida. Mientras esperamos a que ese día llegue el Maiia Thai no es un mal remedio, la comida es deliciosa, el precio es más que razonable y el lugar no está nada mal. Así que ahí van nuestras dos limas.

MAIIA THAI: Princesa 13, Madrid

http://maiiathai.es/