De Lima a Limón

Crítica – cítrica


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VI-COOL… Estrella Michelín a precio de bolsillo (Madrid)

Hoy en de Lima a Limón nos ponemos pijos y nos vamos a probar uno de los múltiples locales del polémico y estrellado (Michelineramente hablando) Sergi Arola. En concreto, nos acercamos a la madrileña calle de Huertas a su local de “bajo coste” el Vi-cool.

Sergi Arola es un tipo peculiar, de esos que no dejan indiferente a nadie, alumno de los mejores magos de la gastronomía, sin problemas de autoestima, con problemas con Hacienda y hasta protagonista de un grupo de Facebook bajo el título “yo tampoco me creo que Sergi Arola compre en el LIDL” y es que eso de que la calidad no es cara… Convence a unos mas que a otros, sobre todo viendo los precios de algunos de sus restaurantes.

Pero volvamos al vi (de vino) cool (de super guay que te mueres)… el local es mini y es mejor reservar, la decoradora hizo un muy buen trabajo, el sitio es una chulada, sencillo, unas seis mesas en linea, un banco corrido una barra que invita a que te sientes y un cocinero que está detrás de ella preparando en directo los platos fríos. Los calientes salen de la cocina que está en el piso de arriba.

De lunes a viernes tienen un menú del día que anda por los 12 euros, primero y segundo, abundante y aparente. La gente rebañaba el plato así que tenía que estar bueno. Además de la opción de carta tienen un punto intermedio, el “tapas menú” con el que por 20€ pruebas 5 tapas con las que se come de sobra y postre… No pudimos resistirnos y la experiencia valió la pena.

Hay que reconocer que estos sitios están llenos de detalles, desde la carta de vinos ( que es literalmente una carta) a los camareros que consiguen ser atentos de una forma extraña entre tímida y encantadora.

El menú era un carpaccio de champiñones portobello con parmesano y piñones super, super rico. Una berenjenas ahumadas que no tenían nada pero de las que te podrías comer un caldero y el plato estrella …

Las famosas patatas bravas tiene bemoles que uno de los platos con mas fama de un superchef sean unas patatas pero hay que reconocerle que en mi vida he probado cosa igual! Son suaves por dentro, crujientes por fuera, salsosas pero no empachosas, fritas pero no grasientas… La verdad es que solo por probarlas ya vale la pena ir al local.

De platos un poco más fuertes nos dieron unas albóndigas con chimichurri en fondue de queso de cabra… Donde el queso le quedaba fenomenal pero con el chimichurri se pasaron y unas alitas de pollo con mojo picón de las que solo nos faltó comernos los huesos.

El postre eran unas frutas de temporada picaditas con una fondue de chocolate negro… Muy para mojar y remojar todo.

Ya sabéis cual es nuestra teoría, hay que probar de todo. En muchos de los estrellas michelín les acaba pudiendo la tontería, en otros muchos, sin embargo, consigues redescubrir cosas tan simples como una patata brava con menús asequibles para mortales… Y eso mola mucho. Además de comer bien, te llevas una experiencia eso se merece dos limas y media.

 

VI COOL:  Calle Huertas 12, Madrid

http://www.vi-cool.com

 

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VICTORIA… Comida china con un toque (Madrid)

Hace unos meses hablábamos del WEI, un chino diferente , hoy nos movemos de nuestros barrios habituales y nos vamos al lugar donde San Blás pierde su buen nombre y empieza al barrio de las Rosas a probar uno de los chinos más famosos de mi trabajo. Uno de esos lugares que de tanto hablar bien de ellos se han ido extendiendo y han acabado siendo un punto de reunión, incluso, los domingos.

Aprovechando que era uno de esos pocos días sin prisa, nos hemos escapado para comprobar si su fama es merecida. Fuimos en coche, pero la verdad es que la línea 2 de metro te deja en la puerta y desde Sol no se tardan más de 25 minutos.

Es un chino diferente, olvidaos de los leones de metal y los farolillos rojos colgados en la puerta. Parece ser que han abierto varios, este es el primero, un local enorme (que se llena), decorado de una forma muy sencilla y bastante elegante, con cuadros de flores en las paredes, caminos de mesa y un montón de ventanales que le dan muchísima luz. Los camareros son super atentos y la dueña es un sol de mujer que corretea entre las mesas reconociendo y saludando a los clientes habituales.

Dispuestos a probar todo lo probable elegimos dos menús (uno A de 7,95€ y uno B de 10,50€) cada uno de ellos son cuatro platos a elegir, bebida y postre… la variedad hace que te puedas volver loco, pero también que puedas escapar del clásico de los tallarines, el arroz frito y el rollito de primavera.

En todo caso, caer en la tentación del rollo de primavera no es mala idea, es el primero que como al que se le nota el repollo y la carne. Las bolsitas de queso y cangrejo estaban muy buenas, aunque la masa era frita no estaban aceitosas y la crema de queso fundido le daba un toque sorprendente, por desgracia y aunque tampoco esperábamos nada diferente… lo que llamaban cangrejo eran palitos. Para rematar el menú A, pedimos arroz frito para acompañar un pollo agridulce que no defraudó, pese al rebozado en forma de caparazón que llevan estos platos, el pollo era pechuga y la salsa estaba buenísima.

Del menú B pedimos la ensalada de espinacas, que nos sorprendió mucho, las hojas estaban crujientes (era como si les hubieran dado un susto en una freidora) y la salsa le daba un toque acido y dulce a la vez. El californian maki estaba bien hecho, aunque era lo que era… arroz con palitos de cangrejo y aguacate. Las empanadillas vietnamitas nos encantaron, suponemos que estaban rellenas de cerdo (aquí no era como en el rollito) y mojadas en soja ganaban mucho… y por último, aunque ya no podíamos con nada más, láminas crujientes de buey con salsa de naranja, qué rico! y qué pena no haber llegado con un poco más de hambre para disfrutarlo más.

Del helado de limón no nos salvo nadie, y ayudó a desengrasar la comida, que aunque nos encantó abusaba bastante de los fritos… Definitivamente la fama es merecida, es un chino que vale mucho la pena, donde en ningún momento dudas que lo que tenga en el plato sea rata (mayor miedo, a veces oculto otras publico, de quienes rechazan la comida china), por todo ello, se merece una lima y media.

VICTORIA: Avda. de Guadalajara, 36. Las Rosas, Madrid.


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DON EMILIANO… y el ejército de Pancho Villa (Madrid)

Hace unas semanas, uno de nuestros lectores habituales nos recomendó un restaurante de comida mexicana, el Don Emiliano. Así que firmes y obedientes nos pusimos manos a la obra, reservamos y nos acercamos hasta allí con todo nuestro espíritu cítrico, he aquí el resultado con el que inauguramos la sección de entradas a demanda:

El Don Emiliano es un lugar chiquitillo escondido en una de las calles del madrileño barrio de Huertas, tiene una barra con algunas mesas y un pequeño comedor apto para los más egoístas, era viernes y estábamos nosotros solos. Dada la zona y la gran variedad de cócteles presuponemos que la noche es su punto fuerte.

Nada más llegar te recibe un camarero de lo más dicharachero, uno de esos que antes de que hayas logrado sentarte en la mesa ya te ha cantado todas las especialidades con alcohol de la carta… y logre que te preguntes por qué demonios quiere emborracharte.

La carta está llena de cosas ricas y pese a no tener un listado infinito de platos, hay que reconocerles que variedad no les falta. Tienen desde huarache hasta alambres pasando por tacos y tacos dorados (que en realidad eran flautas). La comida no pica, lo que pican son las salsas que te ponen nada más sentarte en la mesa.

Pedimos unos tacos dorados de tinga, queso fundido con huitlacoche y alambre pastor… mientras esperábamos y probablemente incitados por la música de Luis Miguel de fondo probamos las salsas y, cuando nos dijeron que picaban no exageraron, iban de más a menos.. el problema viene cuando empiezas por la más picante… tus ojos empiezan a llorar, buscas desesperadamente el pan y en ese momento te das cuenta de que no hay pan porque estás en un mexicano. Por suerte, su picante es más intenso pero menos duradero que el de nuestros queridos pimientos de padrón.

Lo primero que nos trajeron fue el queso con huitlacoche. Estaba buenísimo, supersabroso y acompañado de tortillas caseras de maíz. De hecho estaba tan, tan bueno, que lo siguiente que nos trajeron no nos supo a nada, nunca sabremos si aquellos tacos dorados de tinga realmente tenían sabor, pero el hecho es que no se lo encontramos.

Por último comimos un alambre pastor, un plato de carne picadita con cebolla y pimiento a la que le eché de menos la piña pero que estaba rico.

Cuando íbamos a pedir el postre, el camarero que parecía haberse aplicado las mismas técnicas que a los clientes nos dijo mientras se partía de la risa que “se les habían quemado las tartas” quizá por eso bebían para olvidar. La cuenta fue económica, con un descuento que tenían la comida con un par de cervezas menos de 12 euros por cabeza .

La calificación es otra historia, se nota que el sitio tiene potencial, la comida (que tenía sabor) estaba buena, pero más que para comer es un lugar para tomarse unas cuantas margaritas y mojarlas en unos buenos tacos, probablemente en ese registro se merezcan una lima.. hoy no puedo darle más de media lima y medio limón.

DON EMILIANO: C/ Santa María, 39. Madrid.

http://www.donemiliano.es/


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NON SOLO CAFFE…un italiano de primera (Madrid)

Hace un tiempecillo hablábamos de Il Pastaio y la particular pequeña Italia que se esconde en Chamberí… hoy volvemos subiendo un poco el nivel (y también el precio) y nos metemos de lleno en el Nonsolocaffe.

He estado dos veces en este sitio, una cenando y otra probando su menú del día y no me arrepiento de ninguna de las dos… las   (o lo que viene siendo comer a la carta) rondan los 30 euros por persona y el menú se acerca a los 15€. Lo que decimos siempre, no, no es para todos los días, pero de vez en cuando hay que quererse un poco y este es un sitio que realmente vale la pena.

El sitio está muy chulo, sin ser inmenso se adapta a todos los ambientes que quieras, hay terraza, mesas altas y mesas bajas, ellos lo definen como: Il lounge-bar, Il corridoio, Il salottino y la Terrazza. No sólo es un restaurante, organizan eventos, “after works“, tienen mil promociones y todo suficientemente bien gestionado como para no dar la impresión de que es un mercadillo.

Suelen tener especialidades fuera de carta y y el día que cenamos me hicieron feliz.. tenían Burrata, (una delicia escasa porque sólo se conserva durante un par de días). y aquí va un consejo… si alguna vez tenéis oportunidad de probarla, por favor, no digáis que no, os garantizo que no hay nada comparable. Yo la probé por primera vez en Casa Marco y no miento si digo que me tiré tres semanas pensando en ella.

Además probamos los tagliatelle mar e monti, con gamberoni, porcini e funghi di bosco,  que estaban increíblemente buenos y los Ravioli di Capesante e Gamberi saltati in padella e scalogno “bisque” con gamberoni flambé al brandy riserva. (14,90€) que eran para desmayarse aunque el hecho de que fueran cuatro (en sentido literal) le restaba puntos al plato. Los nombres de los platos, como os habréis dado cuenta, tienen todos algo en común, son sencillos, cortos y fáciles de recordar… Maremía.

En el menú comimos de primero Zuchinni alla parmigiana, una especie de lasaña de calabacín, tomate y mozzarela delicioso, y de segundo unos gnocchetti cuatro fromagio y unos tagliatelle con gambas vino y rúcula, el título de 4 quesos me espanta bastante pero he de confesar que eran los mejores cuatro quesos que he probado en mi vida, supongo que hasta el ketchup se puede hacer bueno. Los tagliatelle estaban de carta.

Los postres están buenos… el tiramisú es rico, la macedonia de frutas naturales está bien y la panna cotta es defendible. Pero lo mejor que tienen, como buenos italianos, es el café. Quizá por eso a media mañana medio Nuevos Ministerios asoma la cabeza por allí.

Resumiendo, un dos limas de libro. Buen sitio, muy buen ambiente, comida deliciosa (aunque algún plato algo escaso), camareros encantadores que te explican la región de Italia a la que pertenece el plato que has pedido y platos que se salen del clásico italiano. Un italiano de primera al que volver.

NON SOLO CAFFE: Rios Rosas, 52 Madrid

http://www.nonsolocaffe.es/index.htm


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GUMBO… Un viaje a Nueva Orleans (Madrid)

Hoy en De Lima a Limón nos vamos a un lugar totalmente diferente, cambiamos el registro y viajamos a Lousiana, concretamente, a Nueva Orleans o (Niú orlíns que dicen los locales). La fama de hamburgueseros ha hecho mucho daño a la gastronomía estadounidense… Pero lugares como este ayudan romper el mito.

El Gumbo está en la calle Pez, en la parte baja de Malasaña. Es un local pintado de azul con una barra que parece sacada de la cocina de una peli americana. Es un restaurante auténtico, no una de esas versiones enlatadas de los “diners” que poquito a poco van apareciendo como setas en todas las ciudades. Eso sí, las mesas están un poco juntas de más y, a veces, parece que en vez de en tu plato vas a meter el tenedor en el del vecino.

Las especialidades, en las que es experto y sobre las que nos habla el limonero Carlos Hidalgo tienen una pinta increíble y algún plato que vimos pasar daban ganas de robarlo… pero esta vez nos resignamos a la versión económica y probamos el menú del día por 10,75€.

Mientras esperas a la comida te ponen unas nueces, dulces, saladas y picantes todo a la vez tremendamente adictivas, no llegamos a saber si las hacían allí o las traían de algún sitio pero era para llevarse un saco para casa.

Pedimos de primero la ensaladilla americana, que no defraudó… Una especie de ensalada de patata con mayonesa, un punto de mostaza y el toque fresco del apio y el cebollino. Y el Gumbo de pollo una mezcla entre sopa y potaje típica de la zona servida con arroz blanco riquísima… Tenía un sabor super intenso, entre seco, amargo, picante… Muy diferente y muy recomendable.

Los segundos eran platos estándar pero con un toque, servidos siempre con arroz blanco o puré de patata. El pollo estofado estaba muy bueno, y era ración muy abundante. El mero en salsa criolla estaba muy bien hecho, la salsa tipo pisto le quedaba fenomenal pero, le fallaba el pescado. No es que estuviera malo… Supongo que es que nací en la costa gallega y eso tiene sus consecuencias.

En el postre nos lanzamos a la tarta de zanahoria con nueces, que es una receta básica capaz de sacar lo mejor y lo peor de cada uno… Y en este caso sacó el lado bueno siempre que obviemos que las nueces estaban un pelín rancias.

A la hora de cenar, sin embargo, es cuando Gumbo da su do de pecho y uno puede sumergirse de lleno en la gastronomía “Cajún“, que viene a ser la comida mediterránea adaptada por los criollos franco-canadienses de Louisiana. Para empezar una buena cena de dos, nada como unos peliculeros tomates verdes fritos (8,50€) para compartir, rebozados y jugosos, vienen acompañados de una riquísima salsa remoulade (una especie de mayonesa especiada) con gambas. Si hay hambre, podéis acompañarlo con el tradicional jamabalaya (12€); un plato de arroz muy especiado (¡ojo, pica!) acompañado de langostinos y andouille (un riquísimo embutido).

En los segundos, no somos imparciales y nombramos un claro favorito: el lomo de buey bronceado con patatas machacadas al ajo (18,50€). El buey viene churruscadito por fuera y jugoso por dentro; sabroso y tierno. Y las patatas machacadas no engañan con su nombre: un puré de patatas hecho en casa, con la dosis justa de ajo para que a uno se le haga la boca agua. Si queremos decantarnos por algo menos convencional y más creóle aún, podemos optar por los mejillones gratinados (8,50€), el cangrejo de caparazón blando con salsa meuniere (16€) o los langostinos al ajillo con pimienta negra (15,50€). Aunque nunca tenemos que olvidar que provienen de una gastronomía acostumbrada al marisco del Golfo de México y el delta del Río Mississippi: mucho más grande, pero también mucho más insípido que el marisco al que estamos acostumbrados.

Echamos de menos el cocodrilo de la página web que siempre le hubiera dado un toque de distinción a la comida pero agradecimos el jazz que sonaba de fondo. El menú no es el mejor del mundo pero no tiene nada que envidiar a la media y tiene un toque diferente que ayuda a salir de la rutina, cenar es caro, con bebida y postre unos 35€ por cabeza pero es una experiencia que realmente merece la pena, por todo eso los cocodrilos se ganan dos limas.

GUMBO: Calle Pez, 15, Madrid

www.gumbo.es


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SHUKRAN… gracias, pero no. (Madrid)

Una de las mejores cosas de ser crítico cítrico es que todo el mundo te recomienda lugares y, muchas veces, como en el caso del Arabia descubres sitios maravillosos que no conocías. Otras veces, tiene un punto frustrantes y piensas aquello de… No he debido tener suerte con lo que he pedido…

Es el caso del Shukran un restaurante de comida mediterránea especializado en Libanesa al que fuimos hace unos días los dos socios limoneros con toda la ilusión del mundo y del que salimos con cierta cara de consternación.

El restaurante está en un lugar difícilmente mejorable, la Casa Árabe (en un lateral del parque del Retiro). Sólo llegar hasta allí aprovechando para dar una vueltecita antes por el parque ya te abre el apetito y llegas con ganas de probarlo todo.

El restaurante es moderno, en tonos blancos y verdes y muy diáfano. El personal tiene un poco de follón, te preguntan cinco veces si has pedido bebida, toman nota de memoria y aspiran a servir tan tan rápido que, a veces, se lían.

Para salir un poco del Humus probamos el Mutabal, que es un puré de berenjena que con el pan de pita estaba exquisito… Nos encantó y, aunque sólo habíamos pedido media ración fue suficiente… Aquello apuntaba bien pero…

Pedimos Sambusas de queso, samosas en indú lavapiesino y especie de empanadilla triangular frita en cañí. En resumen, una masa que venía casi cruda rellena de un queso totalmente insípido. Lo peor no era eso.. lo peor era la salsa que lo acompañaba, ni cortos ni perezosos acompañaban aquello de lo que en la carta llamaban salsa roja y que resultó ser ketchup con tomillo.. Ketchup y tienen el valor de ponerlo en la carta!!

También probamos el Tabbuleh, una ensalada a base de perejil picadito, cebolla, tomate y zumo de limón que había probado en otras ocasiones y me había parecido sorprendentemente rica. La ración que trajeron nos pareció escasa aunque después lo agradecimos, el perejil era duro como una piedra y aquella ensalada no se comía, se mascaba!

Para rematar la jugada pedimos un rollo de ternera… Que terminó siendo un dürum kebab en versión sana, con un pan de pita crujiente y rico pero con una ternera insípida que parecía que la hubieran hecho al vapor, cebolla tomate y mi queridísima lechuga iceberg… No me considero una experta en comida libanesa, pero confieso que es la primera vez que pruebo su carne sin una mínima especia. Entre eso, y las patatas congeladas nos entraron ganas de salir de ahí e irnos a comer un auténtico kebab.

El hambre estaba suficientemente saciada y, aunque podíamos haber pedido algo más dijimos muchas Shukran, pero no… El jefe del cotarro debió ver nuestra cara y nos invitó a unos Backlawa de bocado a los que no les miraremos el diente.

Los precios son económicos (unos 15 euros por persona), pero la verdad es que las raciones son bastante pequeñas y las materias primas de lo más baratas que hay en el mercado. Los platos estaban muy bien presentados, pero no estaban cuidados, no puedes poner un perejil abuelo como ingrediente principal, las masas no pueden quedar crudas, los rellenos tienen que saber a algo, igual que las carnes y no… No puedes poner una salsa que sea ketchup con una hierba.

Les salva la media lima la maravillosa ubicación que tiene y lo cuidado que está el local… Pero la comida se merece un limón y medio.

Casa Árabe, calle Alcalá 62

Www.shukran.es


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MANO A MANO… Sabores en Lavapiés (Madrid)

Hoy en De Lima a Limón visitamos uno de mis sitios favoritos de Lavapiés, el Mano a Mano. Un restaurante muy pequeñito con una terraza irresistible para las noches de verano. Ideal para un picoteo a precios razonables.

Lo descubrí por casualidad hace ya unos años y, en todo este tiempo, apenas ha cambiado… Por no cambiar, ni siquiera han incluido en la carta su especialidad (pese a que siempre que he ido lo tienen), los mejillones en leche de coco.


Hay tres cosas que no te debes perder: primero los famosos mejillones (10,5€) , aunque si eres de los que el coco te da miedo, quizá no sea una buena opción. A mí, me encantan, vienen en una cazuelita de barro, con un poquito de pimiento y cebolla y sería capaz de comerme una barra de pan entera mojada en aquella salsa.

Segundo, las bolsitas tailandesas (9,5€) Unos saquitos de masa brick rellenos de carne picada con especias y que sirven acompañados de una salsa agripicante deliciosa… Tengo la teoría de que tienen algo adictivo, cada vez que llevo a alguien allí se pasan meses pensando en ellos.

Y tercero la lasaña de frutas, un postre espectacular hecho a base de crema pastelera casera, frutas (kiwi, mango, frambuesas…) unas finísimas capas crujientes y azúcar caramelizado en la superficie. Da igual lo llenos que estéis, es algo que no os podéis perder.

Además de esto, el pulpo a la portuguesa es super recomendable, o las verduras en tempura… Y si preferís una comida contundente en vez del picoteo, los arroces que hacen son un espectáculo.

Con las bebidas y algo más que podáis pedir la cuenta se quedará entorno a los 15 euros por persona. Una opción de picoteo sabrosa, diferente y a buen precio bien se merece una lima y media y una canción.

Calle Lavapiés, 16 Madrid.

http://www.restaurantemanoamano.es/