De Lima a Limón

Crítica – cítrica


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#CaminoLimonero, el nuevo Camino de Santiago.

Hola limoneros!

Esta semana no hay entrada como tal, estamos en plena versión del Camino de Santiago, el #CaminoLimonero.

Partimos de Astorga y estaremos 9 días pateando y degustando gastronomía local, un poco de sufrimiento y muchas alegrías, algunas de ellas, culinarias. A la vuelta haremos un especial #Camino limonero… hasta entonces puedes seguir nuestras aventuras en directo y acompañarnos a través de nuestra cuenta de Twitter @delimaalimon, de Instagram @Delimaalimon y nuestra página de Facebook “De Lima a Limón”.

Nos vemos a la vuelta!!!


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Escapada limonera a Rota. (Cádiz)

Hoy nos vamos hasta el sur del país, concretamente nos escondemos en la provincia de Cádiz y tomamos Rota como campamento base. En próximas ediciones os llevaremos hasta Bolonia y Caños de Meca, dos de las playas más maravillosas de este país, pero hoy nos quedamos en el propio pueblo que da para ríos de zumo limonero.

Rota es un pueblo singular que vive de dos cosas, el turismo paraíso de jerezanos y sevillanos y una base americana que se plantó allí allá por los años 50. Gastronómicamente hablando ambas cosas son muy relevantes… Triunfa la comida rápida, el tapeo y la deshora. Qué obvio diréis… Pues no tanto.

Esto de que el desayuno es la comida mas importante del año es una cosa que en este pueblo se toman muy en serio, lo mejor que puedes hacer por la mañana es darle vidilla a un mollete con jamón y café con leche en vaso, los mejores están en el Gomez (alias GomeS), un bar de pueblo donde sirven molletes y guatangas (con pan de barra) para un regimiento. De ahi a los churros (gordos y finos) aunque sea necesario regatearles el azúcar y tengas que aguantar que te miren raro y a las tostadas con manteca (blanca, colorá y la zurrapa de lomo) el sueño de un nutricionista.

Rota es, sin exagerar el pueblo del mundo con más pizzerías. Ni italia ni la little italy niuyorkina. Y no son pizzerías cualquiera, son pizzerías roteñas, hacen una cosa de masa fina crujiente, formato galleta con mogollón de queso (a la que luego le echan doble de queso), a veces le echan hamburguesa… Que viene a ser carne picada y, finalmente, el sello de identidad roteño, la mayonesa! La pizza siempre llega a la mesa acompañada de un buen arsenal de bolsitas que siempre se les acaba quedando corto.

Hay que reconocer que es una cosa barata, por 7 euros tienes una pizza familiar de la que comería un séquito de dos padres, dos churumbeles y una abuela, porque la pizza en este pueblo es intergeneracional.

La influencia americana tiene sus cosas buenas, el Casa Texas Mexico es uno de los mejores restaurantes de Tex Mex de toda España. No, nunca competirá en la liga del Mejor Mexicano pero hay que reconocer que esta comida basada en mezclar la mayor cantidad de sabores del mundo tiene su punto. En que lugar de España puedes encontrar una Cobb salad? Cualquier cosa que pidas estará buenísima y hará que salgas rodando. Con una jarra de margarita de fresa (algo más de diez euros) la experiencia será total. Una gochada super satisfactoria y más que recomendable.

Y por último el mundo tapa, vayas a donde vayas encontrarás arranque (único en Rota), una especie de gazpacho con tanto pan que se come con tenedor. Buena ensaladilla, unas albóndigas de choco bastante decentes y, como no, pescaíto frito, aunque para comer pescaíto, lo mejor es cogerse el vaporcito e irse de excursión limonera a Cadiz.

En Rota no hay horas ni tiempos, la vida es tranquila y eso lo hace un lugar perfecto para desconectar del mundanal ruido, el emblema del Ayuntamiento (y esto no es broma) es “sin prisa, sin pausa” toda una declaración de intenciones. Un lugar perfecto para descansar pero donde si quieres el salero…. Mejor te levantas, vas a la barra y te lo traes contigo, venir vendrá pero pero a la ración de chocos ya le habrán salido dientes y estará empezando a hablar.

 


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The Othilio Bar… otro lugar molón en Vigo.

El otro día hablábamos de la Taberna Patouro y de toda la actividad gastronómica que está surgiendo en Vigo. Hoy nos quedamos en la zona centro y visitamos uno nuevo… The Othilio Bar. El concepto es prácticamente el mismo, un local bonito, unos camareros amables que conocen su producto y unos precios un poco de ocasión especial. Eso sí, con menú del día entre semana por 12,50€.

Es uno de esos lugares donde picotear sale mejor en grupo que en pareja, al final las raciones se reparten, se prueban más cosas y así los precios se racionalizan. En todo caso y, aunque nosotros fuimos sólo dos, con el hambre que teníamos también nos dio margen a probar un montón de cosas.

menu othilio

Arrancamos la aventura con una coca de sardina ahumada asada, la coca estaba rica, era una galletita crujiente sobre la que había un poco de pisto y la sardina. Le sobraban dos cosas… la cebolla frita crujiente y la reducción de vinagre de módena. Qué manía de echarle estas dos cosas a todo! Obviando este detalle estaba muy rica… si es que estas sardinas son todo un triunfazo, ya os lo dijimos en nuestra visita a la Sopa Boba.

De ahí nos pasamos a la Empanada de pulpo individual hecha al momento, que eran unas bases de masa filo fritas sobre las que estaba la zaragallada de pulpo. Rica, pero un punto aceitosa… frito con frito, pero original sin duda y cumpliendo con nuestra obsesión limonera. Con la cebolla bien pochadita.

Aunque lleve poco tiempo abierto este lugar ya tiene un plato estrella, es el bocata de churrasco de cerdo ibérico con parmesano gallego (9,50€), otra vez con cebolla frita que no pegaba, rúcula… y otra vez con reducción de vinagre de módena. Qué hemos hecho nosotros para merecer esto. Con lo bien que le habría quedado un rico chimichurri o un toque de salsa barbacoa. En fin… aburrimientos a parte estaba buenísimo, los trozos de churrasco estaban enteros y el bocata es hermoso.

the othilio bar

El tataki crujiente de atún rojo con wasabi estaba insipidillo, el atún era un bicho precioso, jugoso y bien cortado pero le faltaba un poco de sabor. De crujiente tenía poco y el momento wasabi decepcionaba un poco porque estaba en el borde del plato listo para mezclar con la soja. Echamos de menos los palillos y de más esa base de rúcula que en contraste con el atún sí que sabía muchísimo, tanto que acaparaba todo el sabor.

Ya os dije que íbamos con hambre así que después de probar todo esto… aún nos quedaba un agujerillo y sumado a la gula con la que vinimos de serie probamos el Steak Tartar con yuca, donde todo estaba rico hasta que apareció en el plato ketchup… pero por quéeeeeeeee. En qué momento alguien creyó que juntar un steak tartar buenísimo con ketchup era buena idea.

De postre probamos el cheesecake con mermelada de naranja amarga y… no nos terminó de convencer era pura nata. En cuanto al vino probamos un 7 cupos (12,50€ la botella) muy rico y bastante, bastante bien de precio.

El local es bonito aunque extremadamente ruidoso, solo había seis mesas y había momentos en los que empezaba a doler la cabeza. Sirven muy rápido, todo está genial presentado y en general son apuestas muy ricas y diferentes aunque mal aliñadas (por suerte con fácil solución). La cuenta salió por 37 euros por cabeza… ya os anticipamos que Vigo se estaba subiendo un poquito a la parra. La comida es de dos limas, el precio y los aliños, reducciones y ketchups varios le cuestan un limón.

 

Calle Luis Taboada nº 9 Vigo (Pontevedra).

Telf: 986 19 00 17

http://theothiliobar.blogspot.com.es/


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PATOURO… el nuevo lugar de moda en Bouzas. (Vigo)

Que Vigo está en plena eclosión gastronómica es un hecho. Raro es el mes que no abre algún local nuevo con cartas cada vez más originales, más trabajadas, con mejor servicio y con una decoración más y más chula. Además se está expandiendo por toda la ciudad, la marea gastronómica parte del Casco Vello pero llega de este a oeste, incluso a uno de los barrios marineros con más entidad e historia de la ciudad, la Villa de Bouzas.

Decir Bouzas no es decir cualquier cosa, no se trata sólo de uno de los barrios más de moda de Vigo, se trata de una Villa que fue Concello independiente hasta el siglo XX, con su propia fiesta de Reconquista de los franceses (La Brincadeira) y con ciudadanos propios… si nos apuráis diremos que existe el carnet de Boucense y no se concede así como así. Viene a ser como el título de gato madrileño, un orgullo de pureza al alcance de muy pocos. En este  barrio y una vez al año se puede disfrutar de los mejores fuegos artificiales del mundo, los fuegos de Bouzas en las fiestas del Cristo de los Aflingidos.

Es el lugar perfecto para el aperitivo del domingo, pasear por el mercadillo que se organiza, soltar a las pequeñas fieras por la Alameda o el paseo marítimo. Y ya si queréis cerrar un plan de domingo de lo más auténtico igual tenéis suerte y juega el equipo local, el Rápido de Bouzas, el club de fútbol favorito de Ivan Ferreiro.

Cuestiones culturales al margen hoy os hablamos de uno de los nuevos locales que han abierto, el Patouro. Un restaurante que destaca muy mucho en el paraíso del chincho y la ración de pulpo. Super bien decorado, con sus taburetes incómodos, (seamos sinceros, no hay local molón que se precie que no tenga unos taburetes incómodos), buen ambiente, siempre lleno y con unos camareros encantadores.

La carta es mínima y muy de mercado, si es que no hace falta más. Empezamos con una ración de empanada del día (6,20€) nos tocó de calamares, reconoceré que no es mi favorita pero estaba tan bien hecha que incluso siendo “de rabos” me encantó. Venía cortada en dos triángulos, cual sandwich de nocilla, la masa era crujiente y finita y la cebolla estaba super pochada. Lo único malo que tenía era el precio.

Patouro

Después probamos los Langostinos con millo, no eres nadie si no tienes unos langostinos fritos en tu carta, la verdad es que la materia prima era muy buena pero no terminaban de estar ricos, les faltaba salsurria que les salvase de lo secos que estaban. Y las navajas a la brasa, no hagáis como yo y vayáis en la misma semana que habéis ido al StreetXo, no son comparables a sus navajas al humo, pero son muy buenas, no para llorar… pero muy buenas.

En plan un poco más serio probamos el Lomo de vaca (9,90€) tuvimos mala suerte y vino un poquito frío pero era delicioso, jugoso, sabroso y sí… un poco escaso. Tanto que acabamos pidiendo la hamburguesa de vaca, bien hecha, con pan de verdad y tomate seco. De postre probamos el cuscús de mandioca. Simple y buenísimo… Los postres con leche condensada tienen estas cosas… que triunfan.

El servicio fue de diez, cuando terminamos en cocinero (que había pasado por el Culler de Pau) se sentó con nosotros y hablamos de qué nos había parecido la comida, nos explicó qué había pasado con la carne de vaca, le convencimos de que para la próxima trocease un poco más el tomate seco para evitar que se viniera todo en el primer mordisco, encantador. La presentación de los platos era fantástica, las raciones no demasiado abundantes y los precios un poco subidos… cenamos con cerveza y la cuenta rozó los 35 euros por cabeza. Por saber diferenciarse, tener calidad y apostar por el futuro le damos dos limas, por el precio se llevan medio limón.

 

Plaza M. Diego Santos, 17. Bouzas, Vigo.

Teléfono 886113042.


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BUENAS Y SANTAS… cosas ricas en Arganzuela. (Madrid)

Nuestra entrada de la semana se la dedicamos a un restaurante de comida argentina con un punto diferente. Acaban de abrir su segunda sucursal.. eso quiere decir que les va bastante bien, y la verdad es que se lo merecen. Se trata del Buenas y Santas, uno de ellos, el primero, está en Arganzuela, muy cerquita de Madrid Río y el otro en la calle San Bernardo.

La carta va desde las quiches y las empanadas (empanadillas para el mundo gallego), pastas, pizzas y hamburguesas, un poco de carne, un mucho de dulce y todo con un buen toque. Entre semana tienen menú del día, por 10,80 euros y lo puedes consultar en su web. Lo cambian todas las semanas. Como ejemplo, esta semana tienen:

ENTRANTES
* Crema fría de puerro y menta
* Ensalada de pasta con gambas
* Pimientos asados con patatas panadera

SEGUNDOS
* Berenjenas gratinadas con alioli
* Jamoncitos de pollo laqueado
* Carne estilo Argentino con patatas
* 2 empanadillas argentinas
Carne / Pollo / Queso y cebolla / Verdura
* Porción de quiche
Champiñones con jamón / Pollo y queso azul / Mozzarella, tomate y albahaca / Vegetales al grill

+ 3,90 euros cambia el segundo por cualquier hamburguesa o entrepan de la carta

Los locales son bonitos, diáfanos y muy luminosos. De estos sitios que por un lado inspiran paz y por otro hacen que la comida esté el doble de rica.

El menú que os tocó a nosotros tenía de primero unas ensaladas con vegetales al gril que no probamos, un hojaldre de 4 quesos que sonaba a más de lo mismo pero estaba BUENÍSIMO!!!!, y una sopa fría de puerro y manzana ligera, no empalagosa (que todos sabemos que es lo mejor que podemos decir de una sopa fría) y muy rica.

De segundos probamos la Lasaña de Verduras, que sólo tenía verduras ni pasta ni ná, Que estaba muy rica aunque para mi gusto le sobraba un poco el pimiento y un fish and chips de merluza bien bueno. Esto de que en la era de la parca/penca/perca te pongan merluza… merece un aplauso.

Como nota graciosa está que nos tocó uno de los actores de Aida al lado, quien, a su vez, estaba sentado en la cristalera, lo más simpático era ver como la gente pegaba la nariz al cristal mientras se preguntaba… es él? Si es él.. no… no puede ser él. Alguno incluso llegó a entrar para pedirle un autógrafo mientas el muchacho intentaba tragar el bocado de pollo.

El sitio vale la pena, el menú está bien de precio y la comida está muy rica, fresca y con un toque diferente. La gente es amable… Quizá sea mucho, pero la lima y media se me quedó corta, así que se llevan dos limazas.

 

Dirección: Calle de Bolívar, 9, 28045 Madrid
Teléfono:915 06 06 47

 


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La cocina de la Moncloa.

Hoy estrenamos una nueva sección en el blog, reseñas gastronómicas… abrimos horizontes, salimos de los restaurantes y nos acercamos al maravilloso mundo de los libros y el cine. Para empezar, arrancamos con un título de altura: La Cocina de la Moncloa, de Julio González Buitrago.

(ALERTA, ALERTA) Esta reseña tiene mogollón spoilers. No llegan al nivel de el barco se hunde del Titanic, pero se quedan cerca.

El amigo Julio ha sido jefe de cocina de La Moncloa durante 32 años, ha tenido que aturar a cinco presidentes y a sus familias, esto así contado puede parecer fácil, pero una vez que lees el libro te parece que, en comparación, la esferificación de parmesano de Master Chef es una chorrada. El caso es que después de tanto tiempo, y una vez que ha soltado el mandil, el buen hombre ha decidido que tenía una vida que contar y ha escrito un libro.

No podemos negar que el Cocinero es un buen tipo, consigue hablar bien de todo el mundo (aunque a veces se nota que le cuesta) las exigencias de Ana Botella las llevaba mal, y el “extremo sanismo” de Sonsoles Espinosa creo que lo llevaba aún peor. Este hombre y las dietas, las carnes a la plancha y eso de que no le dejen lucirse en la repostería, porque nada mejor que un buen kiwi, no lo terminaba de entender.

Al principio nos cuenta su vida, sus periplos desde su pueblo toledano de Sotillo de las Palomas en Talavera de la Reina hasta la capital y su paso por chopocientos restaurantes. Que el hombre tiene pasión por la cocina es un hecho, se desprende de cada una de las palabras que escribe, de eso y de que parece que como le gustaba tanto lo de cogerse días libres era un lujo totalmente prescindible. Así le agradece tanto a su mujer… esa señora es una santa!

Después llega a La Moncloa, un poco de rebote, quizá como todos los que acaban allí en algún momento. Y nos empieza a contar los ajetreos, la coordinación con la Zarzuela porque qué va a ser esto de que te den de comer y de cenar perdices que lo de ser felices sí, pero lo de la variedad de la dieta es algo indiscutible y… por fin, entre batallita y receta de pularda, llega la parte interesante, los marujeos de los expresidentes.

Todo tiene un airecillo rancio, no nos vamos a engañar. El marido dirige el país y la mujer dirige la casa, coordina los menús, elige los manteles… todo hasta que llegó Carmen Romero, la mujer de Felipe González que decidió que ella no dejaba el instituto por nada del mundo y que ya que estaba, casi que se preparaba las oposiciones y claro, eso no da para andar eligiendo entre pasteles de carabinero o alcachofas rellenas.

Entre mis anécdotas favoritas, la del Rey (viejo) con antojo de huevos fritos con patatas y vino peleón y el drama del cocinero preocupado por si en las bodegas del Palacio habría una botella que mereciera ese calificativo. La imagen de Zapatero comiendo almendras fritas a todas horas de botes desperdigados por todas las instancias. La de Aznar adicto perdido al helado de café “jaguendás” o la de Felipe robándoles la cocina para hacer dentones al horno.

Otro de los grandes dramas lo protagonizó Ana Botella que llegó a despedir a un cocinero por emperrarse en hacer arroz a banda con cebolla, eso y ya la famosa tortilla cuajada con patata crujiente. Los imposibles culinarios para la reina de las peras y las manzanas no existen.

Otra fantástica, la de Helmut Kohl cambiando su plato por la fuente de leche frita y las montañas de comida que prepararon para que no acabase como en su última visita, haciendo una parada en el casa Labra para comerse un cocido antes de meterse en la cama.

En resumen, un libro con anécdotas graciosas que nos hablan de la historia de nuestro país, recetas grandilocuentes pero no imposibles de hacer, donde las niñas son buenas y cariñosas y los niños… los niños están ahí y el pollo es un animal en extinción. Larga vida a la pularda!

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El Mythos y la comida griega. (Madrid)

Nuestra entrada de verano de esta semana se la dedicamos a Grecia. Con la excusa de que hemos limoneado un restaurante griego en Madrid, saldamos la deuda de la crónica limonera de mis vacaciones del año pasado. Que sí, que nunca es tarde si la dicha es buena.

El recorrido del año pasado nos llevó por Santorini, Mikonos, Paros, Antiparos y Atenas. Doce días maravillosos de mochileo, ferries, alojamiento buscado sobre la marcha en los muelles (Que por cierto, funciona fenomenal… unos 20 euros la noche habitación para dos) y, sobre todo, mucho, muchísimo yogur.

Las vistas son preciosas, las puestas de sol una delicia, la gente es simpatiquísima, pero la comida… no. Estas zonas tan turísticas tienen sus inconvenientes, el que después de doce días no pueda recomendaros ni un sólo restaurante es uno de ellos. El menú consta de quince platos(como mucho), y parece como si lo hubiera aprobado el Gobierno y no pudieran salirse de ahí. Ensalada griega, tzatziki, musaka y pastitsio (una especie de lasaña hecha con macarrones tamaño espaguetti).

Naturalmente, en Grecia se comen muchas más cosas y mucho más ricas, si juzgásemos la gastronomía española por los restaurantes de Salou íbamos apañados. Prueba de ello es la carta del Mythos, un restaurante griego en pleno Tribunal, en la calle Apodaca.El local tiene su punto griego, sus vasijas y sus hojas de parra. Vamos que el decorador cumplió con su función.

Aunque la carta está llena de platos con muy buena pinta y, de hecho, las mesas de nuestro alrededor pidieron cosas que entraban ganas de meterle el tenedor y robarles un poco, nosotros probamos el menú del día por 9,90€ y la verdad es que no estaba nada mal.
Mythos

De primero había una ensalada que no nos llamó, unas rodajas de berenjena asadas a la brasa con salsa de tomate que… estaban aceptables, nada del otro mundo pero tampoco nada terrible y un pastel de arroz con repollo y toque de eneldo, bastante rico para lo que suelen ser estas cosas. Ácido como es de esperar pero, comestible que no es poco.

En los segundos venía el punto fuerte.La carne picada de ternera asada a la brasa acompañada de patatas al horno tenía muy buena pinta, pero había que elegir, así que optamos por la carne de cerdo rellena de pimientos rojos y queso feta a la plancha que estaba, deliciosa! y Chipirones a la plancha con compota de manzana y toque de Ouzo (el anís griego) mucho más que rico. Los postres tampoco estaban mal, Baklawa y una tarta templada de masa filo y crema pastelera.

Es verdad que los primeros nos dejaron un poco indiferentes, pero los segundos remontaron el asunto, incluso nos dejaron con ganas de probar el resto de la carta. La luz era terrible para las fotos pero hacía que el local fuera agradable y el personal tenía un punto borde pero que en un contexto griego resultaba hasta entrañable. Una lima y media y la oportunidad de recordar un paraíso bastante cercano.

http://www.restaurantemilos.es/

Dirección: Calle Apodaca, 20, 28004 Madrid
Teléfono:915 91 25 81
Ah, un Limonsejo, si vais a Grecia comed queso Feta, es de los pocos lugares del mundo donde sabe a algo y está rico 😉


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La Trastienda del Cuatro, donde menos es más. (Vigo)

Volvemos a Vigo para comer un menú rico, rico y con fundamento. Nos vamos hasta la trastienda del Cuatro, en el número cuatro de la Calle Pablo Morillo, justo al lado del Náutico. Una de las zonas más chulas que tiene Vigo para pasear, relajarse y aprovechar para darle un saludo a Julio Verne.
Lo de Julio Verne no es coña, en mitad del paseo hay una estatua super bonita del escritor sentado sobre un “calamar gigante”… en homenaje a ese capítulo de 20.000  Leguas de Viaje submarino titulado la “Bahía de Vigo”. Si pasáis por la zona, la foto es visita obligada.
Pero vamos a lo que nos interesa, la comida. De las mejores cosas de este sitio es la decoración, es uno de esos lugares parecidos a La Otra Casa donde puedes pasarte horas entretenido mirando para las paredes del local, un sitio Cuqui que lleva abierto desde antes de que el “cuquismo” se extendiera y que, ha sabido mantenerse con vida pese al paso del tiemp0.
La carta ha ido cambiando y, los precios con ella, como podéis ver en la web reinan los carpaccios y las tempuras, junto a los tatakis, sashimis, makisushis, carnes pescados… vamos, que le dan a todos los palos y aunque no son baratos, más bien lo contrario, nos consta que todo los sale rico. Entre semana tienen menú del día y, aunque es un poquito más caro que el entorno (13,50€) si os tiene buena pinta, es una muy buena opción.
la trastienda
El día que fuimos nosotros tenían de primeros Crema de pimiento asado… que aunque asustaba un poco resultó que estaba muy, muy rica. Con su patatuela, suave, vamos que no cumplía con uno de nuestros dichos limoneros “te repites más que los pimientos“.  Y una ensalada de patata, pulpo y pimiento, muy muy rica. Para los que nos gusta el pulpo pero nos sacia en grandes cantidades era el plato perfecto… de como conseguir más, con menos. Eso es talento, y una forma impresionante de ahorrar dinero en materias primas.
Los segundos parecían pobres, pero les pasaba un poco como a la ensalada, ganaban  cuando los tenías delante. El huevo estrellado con solomillo de cerdo y salsa blanca (de ajo) estaba riquísimo, jugoso y sabroso. Y los espaguetis con rape al pesto rojo con su pasta al dente, su tomatito pochado y sus dos buenos trozos de rape eran limonísimos! De postre había pera con helado y yogur y mermelada, simple y rico.
Los camareros fueron súper amables aunque les faltaba un poco de ritmo, la presentación era muy buena, las raciones eran apropiadas (ni morías de hambre ni salías rodando), las opciones eran originales y encima estaban riquísimas, aunque no fueran de lujo, y con el suplemento de terraza incluido pagamos 15 euros por persona. Un local de dos limas perfecto para quedar bien con un compromiso sin arruinar el mes aunque un poco carillo para el día a día..
Por cierto, si andáis por León siempre podéis visitar a su gemelo, La trastienda del 13 en la Calle Ancha número 1, también lo ponen por las nubes 🙂
Dirección: Calle de Pablo Morillo, 4, 36201 Vigo, Pontevedra
Teléfono:986 11 58 81


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San Xoán, noite de meigas.

Hoy nos ponemos místicos para hablar de una de las noches más mágicas del año en Galicia, la noche de San Juan. Sólo hay una forma de aclararse con la fecha exacta y es decir que sucede durante la madrugada del 23 al 24 de junio, algo así como el cambio de hora cuando nos dicen que a las dos serán las tres. Una fiesta pagana que viene de mucho antes de que llegase el cristianismo y que celebra el solsticio de verano, la noche más corta del año. (Más o menos porque ya se sabe que estas cosas van cambiando con los años y sólo se repiten cada no sé cuántos mil años).

Esa noche, a las doce, se encienden millones de hogueras por toda la geografía gallega. Muchas de ellas en la playa, pero no sólo. Cada grupo la hace donde puede, siempre y cuando esté controlado. En las casas se aprovecha para limpiar los rastrojos, los estudiantes que ya tienen vacaciones aprovechan para quemar sus apuntes y el público en general se dedica a quemar papelitos donde anotan sus deseos. El fuego como señal de purificación y, sobre todo, como buena excusa para pasarlo bien.

Una vez que la hoguera se ha consumido un poquito empieza otra tradición, la de saltarla… Esto de la percepción del riesgo varía bastante en función del nivel de alcohol en sangre, tened cuidado, no sea que la Queimada nos lleve a una buena Quemadura. Para ahuyentar a todos los malos espíritus la tradición cuenta que hay que saltar la hoguera nueve veces, vamos, que se van los espíritus y te coges un buen mareo. Hay grandes profesionales de este asunto, reiros vosotros de los cortadores de troncos de Euskadi.

Hay algo que no puede faltar al lado de la hoguera y son las sardinas a la brasa, a ser posible sobre pan de millo. Lo del precio de las sardinas es desproporcionado, pasan de costar unos cuatro euros el kilo a llegar casi a los 20 en un par de semanas. Sardinas a precio de marisco del bueno en nombre de la tradición. Se asan enteras, con su tripa, escamas y espinas y se dejan sobre el pan para que suelten juguillo. La forma de comerlas es con la mano, y sí, de todo menos limpio pero saben el doble de ricas. Por cierto, la sardina está rica, pero lo que realmente es espectacular, es el pan empapado del juguito.

Hay varios puntos neurálgicos en esto de San Juan, uno está en Panxón y el otro en A Coruña donde son fiestas de interés Turístico Nacional. Esos farolillos cargados de deseos bien lo merecen.

Pero las tradiciones no se acaban ahí. Esa noche es mágica y se le saca jugo como si de un limón se tratase. En muchas partes de Galicia se hace agua de San Juan, aunque, en teoría tiene receta, en realidad se recolectan pétalos de flores y plantas aromáticas que se tengan a mano y se echan en un caldero con agua durante toda la noche. A la mañana siguiente te bañas con ella, o como mínimo, te lavas la cara y estás libre de malos espíritus hasta el año que viene.

Otra de las variedades consiste en echar la clara de un huevo en un vaso con agua y dejarlo a la luz de la luna, a la mañana siguiente, como si fueran posos de café pero en una versión mucho más romántica, la forma de la clara te dice tu futuro, según algunos en forma de marido, según otros en general… Se han visto escorpiones, barcos, sombreros. Pero vaya, esto es como las nubes, todo depende de la imaginación que le eches al cazo.

Esta noche imposible que no te toque una hoguera cerca, esa noche el aire huele a humo y transporta “muxicas” una de esas palabras que no tienen traducción al castellano. Así que dos consejos, no dejes ropa tendida y no te resistas, baja a la calle, en San Juan siempre pasan cosas. Ya sólo quedan 364 días para la próxima… empieza la cuenta atrás.


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FADO… Portugal en Madrid.

El otro día pensaba que ya iba tocando visitar algún Portugués en Madrid, así que me puse a buscar. Haber hay unos cuantos (tampoco muchísimos) pero todos los que vimos tienen algo en común, están una jartá de lejos del centro y el bacalao lo cotizan como si fuera oro blanco… así que quedó para otra ocasión.

Como por arte de magia un par de días más tarde recibí un whatsapp donde me chivaban una oferta de Offerum, el plan era bueno, bonito y, extremadamente barato, tapas portuguesas para dos por 9 Euros… así que lo cogimos y allí que nos fuimos de excursión limonera. Nunca había probado estas ofertas colectivas en su versión gastronómica pero, al menos esta, salió más que bien.

El lugar en cuestión se llama Fado, parece más un bar donde tomar el café que un restaurante pero luego sorprenden con cenas con Fados todos los miércoles y jueves. Está al norte, por la zona de Avenida de la Paz, un poco alejado, pero cerquita del metro que es algo que siempre compensa. Por cierto, hablando de cosas que compensan, en verano tienen terraza.

Es uno de esos buenos sitios para comer a deshoras… y donde es mejor ir a comer con hambre. La oferta prometía tapas para dos, pero hubiéramos comido tres sin absolutamente ningún problema.

Fado

El menú arrancaba con un variado de fritanga:  unos buñuelos de bacalao, unas croquetas “Findus”, unas chamuças de carne, y unas empanadillas de langostinos (lo que vienen a ser risoles)… lo mejor eran los buñuelos con una diferencia abismal, primero porque estaban ricos y segundo, porque competían contra esas croquetas transparentes que eran el mal.

Después nos trajeron unas sardiñas alimadas, que en comparación serían como los boquerones en viangre, servidos con algo parecido a pico de gallo. De ahí a la zapateira recheada, una bomba calórica de palito de cangrejo y mayonesa servida en el caparazón de un buey de mar, no hay pan suficiente en el mundo para comer la

Luego pasamos a los cárnicos, una parrillada de embutidos aceitosilla pero curiosa, donde venían, entre otras suculencias colesterólicas, la fariñeira (una especie de embutido hecho de manteca y harina), una cazuelita con molleja de pollo y un chorizo al infierno… el hambre ya empezaba a flojear.

Y justo cuando menos hambre teníamos llegó lo que más ganas teníamos de comer, la tapa de bacalao a la portuguesa... que la verdad es que estaba bien bueno, aunque no tuvimos valor de comérnoslo entero.

El sitio es sencillo pero razonable, igual que los menús. La carta es un poco menos económica pero, la verdad, es que probar todo lo que probamos, con viño verde incluído por 4,50€ hacen que se lleven una lima y media de manera directa. No es como estar en Portugal, pero cura un poco la morriña.

 

http://www.fadorestaurante.es/

Dirección: Calle Emiliano Barral, 12, 28043 Madrid
Teléfono:915 19 77 25