De Lima a Limón

Crítica – cítrica


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Madrid Fusión para novatos.

Llevamos una semana dando la matraca con Madrid Fusión, el twitter de @delimaalimon está que echa humo, Instagram baila al ritmo de #MFM14 y nuestro facebook se ha inundado de fotos mortalmente apetitosas. Quizá hayáis visto cortes en el telediario y noticias sorprendentes en los periódicos pero… Qué es Madrid Fusión? He aquí nuestra crónica cítrica.  

Madrid Fusión es un congreso internacional de gastronomía. Desde el año 2003 y durante tres días, Madrid se convierte en la capital mundial del universo culinario. Allí se reúnen los mejores cocineros, las mejores materias primas, las marcas más boyantes… Hay ponencias, talleres, presentaciones… vaya, lo que viene a ser un congreso pero del papeo.

MFM Delimaalimon

El ambiente es selecto y las entradas cuestan una pasta. Talleres al margen, una entrada de tres días puede superar los 250€ ahí es nada! Eso sí, los contenidos son espectaculares y todos los cocineros de los que has oído hablar y de los que todavía no, están allí aprendiendo, compartiendo, dando charlas o tomando gintonics con los congresistas. Desde Arzak a David Muñoz, pasando por Joan Roca (Sí, el del mejor restaurante del mundo) o los protagonistas de los gastro-reality de Master Chef, Top Chef, Mini Chef y chefichef, otro que  no podía faltar era el bueno de Echanove comiendo pinchos de dos en dos.

Como suele pasar, la tele cuenta lo más vistoso, este año la palma se la llevó Ángel León con sus platos luminiscentes a base de algas y bacterias “fosforitas” pero Madrid Fusión va mucho más allá. Una de las ponencias más interesantes fue la de Joan Roca, venía a hablar de guisos marineros “la raíz cuadrada del pescado” y lo consiguió, media hora que nos tuvo con la boca abierta viendo como poco menos que convertía el agua en vino. Cómo emulsionaba ortiguillas, reducía fumets de espinas a la mínima expresión o congelaba aliolis para poder recortar las formas más insospechadas. Ahí está la genialidad, partir de cosas simples y llegar a otras inexplicables.

Por el medio están los expositores con trufas que se subastan y alcanzan el precio de 5.000€ y que un ratito antes has podido tener en tu mano y oler, con jamones indescriptibles, quesos del mundo, caviar… y sí, prácticamente todo se puede probar… salvo que seas un canapero profesional no te vas a cebar, pero sí vas a probar, probablemente, la mejor materia prima del mundo.

Madrid Fusión en un lugar de encuentro, donde sin querer te zambulles en un ambiente donde de todo se aprende, donde la demostración, aparentemente, más tonta te abre una ventanita. Es cierto que se habla de liofilizados y de cocción en temperatura controlada, pero también de cómo adecentar una insufrible lata de berberechos con un poco de aceite, lima, cilantro y chile y convertirla en un ceviche.

Es un lugar donde se presentan productos nuevos, desde el papel de jamón que en textura se parecía a las ostias de la misa a las microplantas que con una hoja son capaces de evocarte mil sabores, entre ellos el queso y con una millonesima parte de sus calorías. La flor eléctrica merece mención a parte… la mezcla de chupar una pila, un puñado de sal y una bolsa de picapicas en un solo estambre, sólo apta para valientes.

Todo esto, también es Madrid Fusión, un lugar donde se demuestra que hasta la más alta cocina es humana, pone en común, trabaja, comparte trucos, aprende… gasta bromas, se ríe, repite fabada una y mil veces. Podríamos mentir, pero para los amantes de la gastronomía es el paraíso, uno nunca vuelve igual de ese lugar. Ahora sólo queda esperar al año que viene.

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EL COSACO… una grata sorpresa con acento ruso (Madrid)

Probablemente,  nunca os hayáis planteado ir a comer a un restaurante ruso, su gastronomía es una de las grandes desconocidas pero me apuesto lo que queráis a que después de leer esta entrada os entran unas ganas locas de probarlo, es más, estoy por apostar cuál va a ser vuestra próxima búsqueda en Google.

Confieso que yo partía de una situación más o menos parecida, todo mi contacto con la comida eslava se resumía en un par de visitas a restaurantes polacos saldadas sin más pena que gloria y con una buena dosis de antiácidos. Sin embargo, alguien con reconocido buen criterio se empeñó en que debería darle una oportunidad al Cosaco (el restaurante ruso más antiguo de Madrid) y, entre eso, y que tiene terraza, me faltó tiempo para probarlo.

El Cosaco está en la plaza de La Paja, uno de mis lugares de terraceo favoritos, en medio de la Latina. Es un restaurante hortera como le corresponde a su definición de ruso, pero que dentro de lo hortera que es resulta hasta bonito, incluso íntimo y la terraza que tiene es, directamente, maravillosa. Eso sí, una advertencia, todas las terrazas de esa plaza tienen algo en común, uno sabe cuando se sienta pero no tiene ni idea de cuándo se va a levantar, atrapan!

Entre semana tienen un menú por 12 euros que me he prometido encarecidamente probar. Pero en este caso era fin de semana y llegábamos con ganas de probar toda la carta así que nos lo tomamos como una ocasión especial.

Empezamos con unos Blinis Bloyarski (30€), que vienen a ser unas tortitas típicas, esponjosas y calentitas, con un surtido de salmón, arenque y trucha ahumada con caviar Keta y alemán, acompañado de crema agria… Nosotras partimos los blinis para poder probar de todo y aunque todo estaba delicioso mi favorito fue el caviar Keta y el arenque.. qué bueno! me comería hora mismo una bandeja llena de blinis de arenque…

De ahí nos pasamos a un Strogonoff imperial, que era de concurso. Llevaba tiempo queriendo comer ese guiso y, no sé si por pereza, o falta de receptividad en el público seguía con las ganas, así que al verlo en el menú no lo dudé. La media ración es suficientemente abundante para dos y te da la oportunidad de probar más cosas.

Por último pedimos unos rollos de verduras rellenos de carne, que venían en una cazuelita gratinado y, aunque se parecía mucho a las especialidades polacas el sabor y la preparación no tenían nada que ver. Muy rico!!!!

Con los postres no acertamos demasiado, el sorbete de limón estaba demasiado ácido (vamos que parecía que se te iban a salir los dientes) y el postre de frambuesas con melocotón podía provocarte un coma por glucosa.. mi recomendación es que os vayáis directamente a las Caipiroskas que las hacen deliciosas.

El personal es encantador, el gerente del cotarro super majo, la posibilidad de encontrarte (como nos paso a nosotras) en medio de una boda rusa no tiene precio. Además muchos días tienen música en directo.. entre eso y el vodka por unos 30 euros por persona tienes un éxito de dos limas asegurado.

EL COSACO: Plaza de la paja, 2. Madrid

http://restauranteelcosaco.com/