De Lima a Limón

Crítica – cítrica


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CON DOS FOGONES… Y un montón de sabores (Madrid)

Para hablar de este sitio hay que ponerse en situación: es lunes, de noche, las farolas están a medio gas, tienes un hambre que te mueres y todos los sitios a los que quieres ir… Uno detrás de otro están cerrados. La moral se mina, el tiempo va pasando y al fin ves luz en un local y entras. Se llama Con dos fogones y aunque la imagen corporativa parece copiada del «Cumple guay» la verdad es que la decoración es bonita.

Es un local pensado para el picoteo, tienen una carta inmensa donde tocan todos los palos… Carnes, pescados y mucha cosa hecha con verdura. Del menú del día al menú degustación de tapas por 35 euros con botella de vino para cada dos incluida.

Era un día especial, nos merecíamos un homenaje y el estómago rugía con ganas de probarlo todo… Pero la camarera, con muy buen criterio, nos quitó la idea del menú de tapas de la cabeza, viendo el tamaño de las raciones nos hubiéramos quedado sin probar la mitad de las cosas y habríamos salido rodando de allí.


Después de darle mil vueltas a la carta pedimos unas hamburguesas vegetales con alioli de pistacho (7,50€) que estaban tan buenas que entraban ganas de secuestrar a la cocinera para ver cual era la fórmula mágica.

Un pollo Indio… Macerado en yogur y tandoori y servido con un arroz basmati con anacardos. Menos auténtico que el que puedes comer en un restaurante hindú pero más suave también… Y muy rico.

Y una Tabla de crujiente que no me gustó nada… Prometían una tempura de queso brie que traía unos trozos demasiado grandes, unas croquetas de jamón horribles hechas a base de harina y más harina, y samosas de verduras con una pasta casera relativamente buenas si obviamos el relleno de «ensaladilla findus»… De las cuatro salsas que traía me quedo con la salsa de soja dulce pero con la cantidad de cosas ricas que tienen en la carta sería lo último que recomendaría.

La verdad es que lo descubrimos por casualidad pero es un sitio muy céntrico, detrás de plaza de España, con una carta muy variada y llena de cosas ricas a un precio de poco más de 15€ por cabeza que se gana una lima generosa.

CON DOS FOGONES: Calle San Bernardino, 9 Madrid

http://www.condosfogones.com/


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GUMBO… Un viaje a Nueva Orleans (Madrid)

Hoy en De Lima a Limón nos vamos a un lugar totalmente diferente, cambiamos el registro y viajamos a Lousiana, concretamente, a Nueva Orleans o (Niú orlíns que dicen los locales). La fama de hamburgueseros ha hecho mucho daño a la gastronomía estadounidense… Pero lugares como este ayudan romper el mito.

El Gumbo está en la calle Pez, en la parte baja de Malasaña. Es un local pintado de azul con una barra que parece sacada de la cocina de una peli americana. Es un restaurante auténtico, no una de esas versiones enlatadas de los «diners» que poquito a poco van apareciendo como setas en todas las ciudades. Eso sí, las mesas están un poco juntas de más y, a veces, parece que en vez de en tu plato vas a meter el tenedor en el del vecino.

Las especialidades, en las que es experto y sobre las que nos habla el limonero Carlos Hidalgo tienen una pinta increíble y algún plato que vimos pasar daban ganas de robarlo… pero esta vez nos resignamos a la versión económica y probamos el menú del día por 10,75€.

Mientras esperas a la comida te ponen unas nueces, dulces, saladas y picantes todo a la vez tremendamente adictivas, no llegamos a saber si las hacían allí o las traían de algún sitio pero era para llevarse un saco para casa.

Pedimos de primero la ensaladilla americana, que no defraudó… Una especie de ensalada de patata con mayonesa, un punto de mostaza y el toque fresco del apio y el cebollino. Y el Gumbo de pollo una mezcla entre sopa y potaje típica de la zona servida con arroz blanco riquísima… Tenía un sabor super intenso, entre seco, amargo, picante… Muy diferente y muy recomendable.

Los segundos eran platos estándar pero con un toque, servidos siempre con arroz blanco o puré de patata. El pollo estofado estaba muy bueno, y era ración muy abundante. El mero en salsa criolla estaba muy bien hecho, la salsa tipo pisto le quedaba fenomenal pero, le fallaba el pescado. No es que estuviera malo… Supongo que es que nací en la costa gallega y eso tiene sus consecuencias.

En el postre nos lanzamos a la tarta de zanahoria con nueces, que es una receta básica capaz de sacar lo mejor y lo peor de cada uno… Y en este caso sacó el lado bueno siempre que obviemos que las nueces estaban un pelín rancias.

A la hora de cenar, sin embargo, es cuando Gumbo da su do de pecho y uno puede sumergirse de lleno en la gastronomía «Cajún«, que viene a ser la comida mediterránea adaptada por los criollos franco-canadienses de Louisiana. Para empezar una buena cena de dos, nada como unos peliculeros tomates verdes fritos (8,50€) para compartir, rebozados y jugosos, vienen acompañados de una riquísima salsa remoulade (una especie de mayonesa especiada) con gambas. Si hay hambre, podéis acompañarlo con el tradicional jamabalaya (12€); un plato de arroz muy especiado (¡ojo, pica!) acompañado de langostinos y andouille (un riquísimo embutido).

En los segundos, no somos imparciales y nombramos un claro favorito: el lomo de buey bronceado con patatas machacadas al ajo (18,50€). El buey viene churruscadito por fuera y jugoso por dentro; sabroso y tierno. Y las patatas machacadas no engañan con su nombre: un puré de patatas hecho en casa, con la dosis justa de ajo para que a uno se le haga la boca agua. Si queremos decantarnos por algo menos convencional y más creóle aún, podemos optar por los mejillones gratinados (8,50€), el cangrejo de caparazón blando con salsa meuniere (16€) o los langostinos al ajillo con pimienta negra (15,50€). Aunque nunca tenemos que olvidar que provienen de una gastronomía acostumbrada al marisco del Golfo de México y el delta del Río Mississippi: mucho más grande, pero también mucho más insípido que el marisco al que estamos acostumbrados.

Echamos de menos el cocodrilo de la página web que siempre le hubiera dado un toque de distinción a la comida pero agradecimos el jazz que sonaba de fondo. El menú no es el mejor del mundo pero no tiene nada que envidiar a la media y tiene un toque diferente que ayuda a salir de la rutina, cenar es caro, con bebida y postre unos 35€ por cabeza pero es una experiencia que realmente merece la pena, por todo eso los cocodrilos se ganan dos limas.

GUMBO: Calle Pez, 15, Madrid

www.gumbo.es


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BOBO… Y como contentar a ocho bocas hambrientas (Madrid)

El entorno de Conde Duque además de ser una zona que merece la pena visitar es una mina gastronómicamente hablando. Uno puede llegar a perder la cuenta de la cantidad de sitios con buena pinta que encuentra. Los menús oscilan entre los 8,50€ y los 13€ y puedes probar, prácticamente todos los tipos de comidas del mundo.

Esta vez no nos vamos de menú, es de noche y salimos de picoteo en grupo, 8 personas para ser más exactos… Comienzan las dudas sobre qué cenamos, las quejas porque es caro, el problema de que a ver dónde cabemos… Y al final terminamos en el Bobo. Sorprendentemente, salimos todos contentos, sólo por eso ya se merece una crítica.

El Bobo es un restaurante muy mono en la Plaza de las Comendadoras, la carta está llena de cosas ricas y los precios no son excesivos. Además los camareros son encantadores.

Pese a que se nos antojaba todo lo que ponía en la carta optamos por probar las croquetas (de chipirón y de cabrales) que estaban de muerte y eso es mucho… Una ensalada de espinacas con queso brie frito y salsa de frutos rojos que estaba buena pero no apasionante… Un chop-suey con queso de cabra muy sabroso donde le quedaban bien hasta los cacahuetes (algún día debería escribir una entrada dedicada a los cacahuetes).

Y un plato que no había visto en mi vida y que apunta maneras… Unas empanadillas de carne donde la oblea era una rodaja de berenjena. Una versión mucho más avanzada de los bocaditos de calabacín, jamón «dulce» y tranchete rebozados que me hacía mi abuela para cenar tiempo ha.

De postre probamos la sopa de cheescake que de sabor estaba buenísima pero que era imposible de comer con la minicucharilla que nos pusieron y unas empanadillas de Nutella y mascarpone templadas que volvían goloso a cualquiera.

Con cerveza y un par de botellas de vino 15€ por cabeza. Un sitio diferente, con una carta inspiradora, raciones abundantes y preparadas con cariño que además consigue que ocho personas salgan contentas se gana con creces las dos limas.

http://bobobar.es/

BOBO: C/ Amaniel, nº 23


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LA CANTINA… Y la ambición mata (Madrid)

Por mucho que diga nuestro nombre, en realidad somos unos idealistas en busca de limas y más limas… Es jodido poner limones y más cuando se los pones a un sitio al que te han llevado con todo el cariño del mundo pero juramos decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad… Y a ello vamos.

Pese a lo que su nombre pueda suscitar, la Cantina no es un mexicano… Sino un asturiano de tamaño inmenso en la zona de Cuzco donde puedes comer en dos zonas, una más formato cantina campestre con mesas de madera y bancos y otra más formal con sus mesas con mantel de tela. Como la cabra tira al monte nos quedamos en la versión maderera del lugar.

La carta es inmensa y aunque suelo desconfiar de este detalle, la verdad es que todo tiene buena pinta. Para facilitar el asunto tienen un plato diario que suele rondar los 13 euros y que se repite todas las semanas. Fuimos un jueves y prometían salpicón de pulpo y rosbif de ternera roxa, aunque resultó que rosbif ya no les quedaba.

De entrantes pedimos unos fritos de Pixín (rape) que costaban 14,60€, y que lo cierto es que estaban buenos, suaves y jugosos y Cabrales «auténtico» con tostaditas que estaba picantito y… Aceptable. Hasta aquí todo iba más o menos bien, tardaban en servir, se volvían un poco locos pero razonable, el problema vino con los segundos.

Ante mi frustrado intento de probar el rosbif acabé pidiendo un Cachopo de Oviedo que resultó ser un cordón bleu en versión fritanga de lo más gasolinero. El hecho de que lo sirvieran en una bandeja de acero inoxidable cual cama de quirófano, probablemente, tampoco ayudó.

El salpicón de pulpo (especialidad del día) no era más que un pulpo blandurrio a la vinagreta… Algo que si hubiera estado rico, quizá hubiera servido como primero pero jamás como plato principal.

Misteriosamente aún nos quedaron ganas de probar el helado de turrón y este sí estaba bueno.

Resumen de la jugada, 35 euros por persona, una comida propia de un menú del día de no más de 9 euros y de un lugar perdido de la Mancha, lento, caro y con unas inmensas aspiraciones insatisfechas se ganan con todo el dolor de corazón limonero un limón y medio. Quizá es simplemente que no era su día pero, lo cierto es que se nos quitaron las ganas de volver.


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SHUKRAN… gracias, pero no. (Madrid)

Una de las mejores cosas de ser crítico cítrico es que todo el mundo te recomienda lugares y, muchas veces, como en el caso del Arabia descubres sitios maravillosos que no conocías. Otras veces, tiene un punto frustrantes y piensas aquello de… No he debido tener suerte con lo que he pedido…

Es el caso del Shukran un restaurante de comida mediterránea especializado en Libanesa al que fuimos hace unos días los dos socios limoneros con toda la ilusión del mundo y del que salimos con cierta cara de consternación.

El restaurante está en un lugar difícilmente mejorable, la Casa Árabe (en un lateral del parque del Retiro). Sólo llegar hasta allí aprovechando para dar una vueltecita antes por el parque ya te abre el apetito y llegas con ganas de probarlo todo.

El restaurante es moderno, en tonos blancos y verdes y muy diáfano. El personal tiene un poco de follón, te preguntan cinco veces si has pedido bebida, toman nota de memoria y aspiran a servir tan tan rápido que, a veces, se lían.

Para salir un poco del Humus probamos el Mutabal, que es un puré de berenjena que con el pan de pita estaba exquisito… Nos encantó y, aunque sólo habíamos pedido media ración fue suficiente… Aquello apuntaba bien pero…

Pedimos Sambusas de queso, samosas en indú lavapiesino y especie de empanadilla triangular frita en cañí. En resumen, una masa que venía casi cruda rellena de un queso totalmente insípido. Lo peor no era eso.. lo peor era la salsa que lo acompañaba, ni cortos ni perezosos acompañaban aquello de lo que en la carta llamaban salsa roja y que resultó ser ketchup con tomillo.. Ketchup y tienen el valor de ponerlo en la carta!!

También probamos el Tabbuleh, una ensalada a base de perejil picadito, cebolla, tomate y zumo de limón que había probado en otras ocasiones y me había parecido sorprendentemente rica. La ración que trajeron nos pareció escasa aunque después lo agradecimos, el perejil era duro como una piedra y aquella ensalada no se comía, se mascaba!

Para rematar la jugada pedimos un rollo de ternera… Que terminó siendo un dürum kebab en versión sana, con un pan de pita crujiente y rico pero con una ternera insípida que parecía que la hubieran hecho al vapor, cebolla tomate y mi queridísima lechuga iceberg… No me considero una experta en comida libanesa, pero confieso que es la primera vez que pruebo su carne sin una mínima especia. Entre eso, y las patatas congeladas nos entraron ganas de salir de ahí e irnos a comer un auténtico kebab.

El hambre estaba suficientemente saciada y, aunque podíamos haber pedido algo más dijimos muchas Shukran, pero no… El jefe del cotarro debió ver nuestra cara y nos invitó a unos Backlawa de bocado a los que no les miraremos el diente.

Los precios son económicos (unos 15 euros por persona), pero la verdad es que las raciones son bastante pequeñas y las materias primas de lo más baratas que hay en el mercado. Los platos estaban muy bien presentados, pero no estaban cuidados, no puedes poner un perejil abuelo como ingrediente principal, las masas no pueden quedar crudas, los rellenos tienen que saber a algo, igual que las carnes y no… No puedes poner una salsa que sea ketchup con una hierba.

Les salva la media lima la maravillosa ubicación que tiene y lo cuidado que está el local… Pero la comida se merece un limón y medio.

Casa Árabe, calle Alcalá 62

Www.shukran.es


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EL PIMIENTO VERDE… una ocasión especial a la vasca (Madrid)

Aunque, en cierto modo, el Pimiento Verde se escapa de nuestro presupuesto el otro día acabé allí y estaba todo tan buenísimo que no pude resistirme a hacerles una crítica.

Hay tres Pimientos Verdes en Madrid, uno en Argüelles (que fue el que visitamos) otro en Chamberí y otro en el barrio de Salamanca. Son locales muy coquetos con una decoración que le hubiera encantado al Comidista, las paredes están llenas de alcachofas, rústico pero con mucho estilo. Y con un detalle que nos chifla, la cocina está a la vista.

La carta está llena de especialidades vascas, todo con una pinta fantástica. Su plato estrella son las Flores de Alcachofas (13,90€), es raro ver una mesa que no las esté comiendo y roza lo imposible que si las ves comer no sientas una necesidad imperiosa de probarlas. Al final va a ser verdad que comemos con los ojos, pero es que son unas alcachofas de concurso, suaves y sabrosas.. Ahora que lo pienso, creo que podría alimentarme sólo a base de eso.

Para completar los primeros comimos una tortilla de bacalao, con un punto aceitosillo pero tan suave, salada por el bacalao y dulce por la cebolla que haca que en el primer bocado se te olvide la tontería de la operación bikini.

De segundos nos tiramos a la merluza a razón de 20 euros la ración, una salsaparrilla con cachelitos con ese punto de ajito por arriba y otra en salsa negra de chipirón con gulas al ajillo (sí, sí, confieso que me gustan las gulas), que estaba de muerte. Dos platos muy sencillos y una apuesta fuerte de esas que sólo puedes hacer cuando tienes asegurada una merluza de extrema calidad.

Al postre ya no llegamos, quizá porque con las flores de alcachofa hubiera sido suficiente y nos perdió la gula al pedir la tortilla. Esto hubiera redondeado la cuenta a algo más de 30 euros por cabeza.

Una opción deliciosa, sana, de calidad pero a un precio un poquito alto. Rozaría la tres limas si apostasen por un menú del día premium (de esos que suben de 15€ pero que comes como un marqués). En todo caso se llevan nuestras dos limas verdes como su pimiento.

Quintana, 1 Madrid
Www.elpimientoverde.com


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MANO A MANO… Sabores en Lavapiés (Madrid)

Hoy en De Lima a Limón visitamos uno de mis sitios favoritos de Lavapiés, el Mano a Mano. Un restaurante muy pequeñito con una terraza irresistible para las noches de verano. Ideal para un picoteo a precios razonables.

Lo descubrí por casualidad hace ya unos años y, en todo este tiempo, apenas ha cambiado… Por no cambiar, ni siquiera han incluido en la carta su especialidad (pese a que siempre que he ido lo tienen), los mejillones en leche de coco.


Hay tres cosas que no te debes perder: primero los famosos mejillones (10,5€) , aunque si eres de los que el coco te da miedo, quizá no sea una buena opción. A mí, me encantan, vienen en una cazuelita de barro, con un poquito de pimiento y cebolla y sería capaz de comerme una barra de pan entera mojada en aquella salsa.

Segundo, las bolsitas tailandesas (9,5€) Unos saquitos de masa brick rellenos de carne picada con especias y que sirven acompañados de una salsa agripicante deliciosa… Tengo la teoría de que tienen algo adictivo, cada vez que llevo a alguien allí se pasan meses pensando en ellos.

Y tercero la lasaña de frutas, un postre espectacular hecho a base de crema pastelera casera, frutas (kiwi, mango, frambuesas…) unas finísimas capas crujientes y azúcar caramelizado en la superficie. Da igual lo llenos que estéis, es algo que no os podéis perder.

Además de esto, el pulpo a la portuguesa es super recomendable, o las verduras en tempura… Y si preferís una comida contundente en vez del picoteo, los arroces que hacen son un espectáculo.

Con las bebidas y algo más que podáis pedir la cuenta se quedará entorno a los 15 euros por persona. Una opción de picoteo sabrosa, diferente y a buen precio bien se merece una lima y media y una canción.

Calle Lavapiés, 16 Madrid.

http://www.restaurantemanoamano.es/


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LA ISLA DEL TESORO… Una versión vegetariana de Stevenson (Madrid)

En plena calle Atocha y muy cerquita de la Plaza Mayor hay un tesoro escondido, probablemente no sea como Stevenson lo imaginó en 1883, pero por tener tiene hasta sirenas.

Se trata de la Isla del Tesoro un vegetariano de esos que prometen comida sana (lo cual hace que te preguntes sobre qué rayos te ofrecen los demás), con una decoración preciosa y un ambiente muy agradable, en el que puedes tapear o comer a la carta (incluso de menú). Hoy nosotros hablamos de la versión picoteo.

La tabla de tapas está colgada de la pared y es chiquitita, son cosas muy apetitosas al precio de 3 euros, excepto la pizza de vegetales y queso de cabra que cuesta 9. Las raciones son abundantes y con tres pueden cenar perfectamente dos personas.

Nosotras probramos las croquetas de cereales, que eran dos bolitas de cereales, fritas y servidas con una salsa de tomate verde y lima que nos encantó. Los rollitos de verduras, que eran una versión casera y con tofú del clásico rollito de primavera, ricas pero no deliciosas y unos garbanzos a la tofunesa deliciosos! El plato más simple del mundo pero de esos que demuestran que cuando las cosas están hechas con cariño sobran muchos ingredientes. La tofunesa nos sorprendió, una especie de alioli hecho con leche de soja.. Les quedaban de maravilla.

Unos 7 euros por persona, menús por 8 euros, una ubicación perfecta y un lugar encantador bien se merecen el tesoro de una lima y media.

Atocha 12. Madrid

http://www.isladeltesoro.net


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LA HERRADURA… posiblemente el mejor menú mexicano de Madrid

Cada uno tenemos nuestras debilidades y, he de confesar, que la comida mexicana forma parte de las mías. Es algo que roza lo irracional y que me ha llevado a probar buena parte de todos los mexicanos de Madrid.

Hoy os traigo mi restaurante mexicano favorito, en pleno centro de la ciudad, muy cerquita de la famosa Calle Limón y con un increíble menú del día por sólo 10 euros. La Herradura.

Es un mexicano acogedor, con luz tenue, poca cobertura, diez mil cosas colgadas por las paredes, música agradable y comida súper casera aunque no muy vistosa… Una delicia en comparación con las franquicias de comida texmex precocinada que últimamente nos invaden.

El menú incluye nachos con salsas (roja y verde… Con un mínimo toque picante pero totalmente soportable), primero, segundo, bebida y postre… Tanto en los primeros como en los segundos tienes cuatro opciones a elegir… Mi consejo es que pidáis cosas variadas y probéis de todos los platos. Cada día de la semana hay un menú diferente, pero que siempre se repite…lo cual hace que los lunes no sea tan recomendable (es un poco flojo) y los jueves sean una maravilla.

Esta vez era martes… De los primeros descartamos la ensalada y los frijoles y nos fuimos directamente a las calorías en vena… Quesadillas, ricas pero sin más secreto y espaguetis poblanos, algo que había visto mil veces, que nunca había probado y que, probablemente nunca dejaré de pedir… Qué ricos! Parecían el alimento de Hulk… Con ese manto de salsa verde (de chile poblano) y el pollo por abajo pero es que eran una explosión de sabor.

De segundo elegimos carnitas de cerdo… Muy razonables, con guacamole por encima y unas enchiladas suizas a las que llegamos sin pizca de hambre, pese a que siempre me encantan… La tarta de chocolate prometieron guardárnosla para el próximo día.

He perdido la cuenta de cuántas veces habré ido y de a cuánta gente diferente habré llevado, lo que sí sé es que vuelven… Así que por su comida casera, su ambiente y su buen precio se merecen una lima y media.

http://www.la-herradura-madrid.com/
Calle Montserrat 32


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IL PASTAIO…Un italiano de menú en Chamberí (Madrid)

Estamos viviendo en directo la «invasión de las franquicias». Seguro que hay estadísticas espeluznantes, que desconozco, pero dirán.. Cada hora se cierra en España un bar de toda la vida y se abre un SuperFriedPollo.

Esto, es especialmente grave en Madrid y, más aún, en el gremio de los italianos donde los Ginos y Diboccas nacen como setas. Sin embargo, hay una pequeña zona de Madrid que resiste, algo así como la «little italy» madrileña, la zona por la que se mueven los que trabajan en el Consulado Italiano o los que llevan a sus hijos a la Scuola Statale Italiana di Madrid.

Ahí es donde se encuentra nuestra víctima del día, Il Pastaio del Vecchio Mulino, para los amigos, Il Pastaio, un viejo conocido de los trabajadores de la zona de Nuevos Ministerios.

 

Tienen una carta a precios muy razonables y un menú diario de 10,90€. Además del restaurante de Ríos Rosas, los dueños tienen dos tiendas donde venden su propia pasta fresca (una auténtica perdición a una media de 11 euros el kilo).

El lugar es sencillo y, aunque tienen muchas mesas, es mejor reservar si no quieres quedarte sin comer. Los camareros son italianos, correctos… Pero se bloquean un poco cuando les preguntas qué te recomiendan, probablemente, porque siempre están a tope.

El menú es suficiente, suele haber una ensalada de primero y pastas variadas de segundo. En este caso había: insalata tre fromaggi con queso de Burgos, Gouda, Pecorino y un aliño dulzón, y un Crocchette de patata que no pedimos aunque tenía buena pinta.

De segundo un Duetto al forno (una combinación de dos trozos de lasaña con muy buen aspecto) unos Linguine dello chef, con nata, puerro y pavo muy sabrosos, con una pasta exquisita y al dente, pero con ese toque de la pechuga de pavo que me recordaba a esos arroces a la nevera del día en que no hay nada más que echarle. Por último, yo pedí unos Tortiglioni a la Trapanese, una receta sencilla con tomate natural en trocitos, pimiento, ajo y perejil, dentro de un mes con los tomates de temporada estará de escándalo, pero hoy le faltaba un poco de sabor y una cucharada más de macarrones, se quedaron un poco cortos.

De postre había profiteroles con chocolate o pera escondida en nata. Digo lo de escondida porque hasta que despejé aquella copa fue difícil clavarle el tenedor a la pobre fruta en almíbar.

Como italiano de menú es uno de los mejores, su pasta es excelente y el precio es muy razonable por eso se llevan lima y media, sin embargo, se suelen quedar un poco cortos en las raciones del menú y los primeros suelen ser bastante flojos y eso les cuesta medio limón, recomendable en todo caso.