De Lima a Limón

Crítica – cítrica


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EL MOLLETE…una taberna para volver y volver (Madrid)

Cantaba Gardel que 20 años no eran nada  así que los 30 que lleva abierta esta taberna tampoco deben ser mucho. En todo caso, sí da para volver y para convertirse en uno de mis lugares favoritos de Madrid. Del Mollete cuentan que fue una carbonería del siglo XVIII que perteneció al Marqués de Florida, por aquellos tiempos fue testigo de todo tipo de conspiraciones, contubernios y, sobre todo partidas de mus… Hoy tienen una de las mejores cocinas de la ciudad.

La taberna es mínima, mejor reservar y si se puede, ir pronto. Da igual el día de la semana, el mes… aquí ambiente nunca falta. De hecho ese es uno de los pequeños problemas que tiene este lugar… íntimo, lo que se dice íntimo, no es. Las mesas están bastante juntas y el espacio es reducidillo. Las paredes están llenas de fotos de Tomás (el dueño), muchas veces la cocinera y una retahíla de famosos que van desde Amenabar a  Francis Ford Cóppola. Si tienes un punto mitómano, este lugar te va a encantar.

A nosotros, los limoneros, lo que realmente nos encantan son sus platos. Entre semana tienen menú del día, unos 11 euros, platos ricos, hechos con cariño y con muy buenas materias primas pero si podemos elegir… mejor quedarse con la carta y con las especialidades del día.

Las croquetas de gorgonzola son maravillosas y los saquitos de queso de cabra ni os cuento… Pero hay algo que tengo que comer cada vez que voy por allí el atún rojo con salsa de soja y puerro frito, siempre consiguen que esté en su punto, el puerro crujiente que le ponen por arriba deberían venderlo en bolsas y desbancaría a los chaskis y las espinacas de la base son deliciosas. Vamos, que tenéis que comerlo.

El día que fuimos a comer tenían de especialidad risotto de setas y gambas buenísimo, con un arroz tierno pero al dente y con un sabor a queso inconfundible y un solomillo de ciervo con salsa de frutos rojos buenísimo, tierno, rico, perfecto… pero, he de confesar, que con un sabor muy fuerte para mi gusto.

Dejad algo de hueco para el postre, la tarta de queso (individual) que hacen es de lo mejor que he probado nunca. Las natillas que le ponen de acompañante le restan más de lo que le suman pero es, simplemente, porque es inmejorable.

En definitiva, el trato es maravilloso, el local está lleno de encanto, la comida es deliciosa y diferente y los precios rondan los 15€ por persona picoteando suficiente y compartiendo postre. En pleno centro, escondido pero perfecto para encontrarse dos limas que se van para el Mollete.

http://www.tabernaelmollete.com

C/ La Bola  4, Madrid.


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EL GRANERO DE LAVAPIES… uno de los vegetarianos clásicos de Madrid

Cada vez que hablo de comida vegetariana alguien me imagina con orejas de conejo royendo el rabo verde de una zanahoria… Y se olvidan de que el pisto es vegetariano… O el gazpacho.. O las miles de ensaladas que se meten en el cuerpo con la tortura de la operación bikini… Estigmas aparte, lo cierto es que con verduras se pueden hacer un mogollón de cosas y esa es la mejor parte de los restaurantes vegetarianos, la cantidad de ideas que te dan.

Al tema, hoy nos hemos ido al Granero de Lavapiés, uno de los vegetarianos más antiguos de Madrid. Un lugar mini con terraza que siempre está a tope de hecho, uno de sus inconvenientes es que no es fácil adivinar sus horarios, no es la primera vez que quiero ir y me encuentro con la puerta cerrada. Lo cual no mola nada.

Su menú del día cuesta 10€ (11 si de postre eliges tarta), incluye primero, segundo, agua, postre y cafe… Completo y variado… Este día había de primeros: gazpacho, ensalada variada, crema de verduras, puding de hortalizas y alegría de legumbre y cereal. Y de segundos: croquetas de champiñón, tofu ecológico con berenjena, paella de verduras, tofu ecológico a la plancha y plato granero… Por falta de opciones y de tofu no sería.

Nosotros pedimos un pudin de hortalizas, con muchas hortalizas, un poco moreno de más y acompañado de una crema fría de calabaza con un regusto a vinagre que no nos convenció en absoluto… Y una alegría de legumbres y cereales que resultó ser un plato con quinoa (esa cosa que parecen pepitas de pimiento), pesto de perejil y frijoles, sorprendente y muy rico. Eso sí, excesivamente abundante.

Los segundos fueron unas croquetas de champiñón super super ricas y muy rellenas y un plato granero, quizá el momento conejo de la comida, un plato combinado con zanahoria y calabacín crudo rallado, unas lentejas guisadas en el centro del plato, dos aros de cebolla caseros ricos ricos, y un poco de arroz integral. Es cierto que después del hiperabundante primero ya no tenia demasiado hambre pero, en todo caso aquel mix alimentaba, no daba cargo de conciencia pero no tenía encanto ninguno.

El flan de manzana estaba muy rico, sabía bastante a canela lo que para los caneleros, entre los cuales me incluyo es garantía de éxito, y el batido de fruta resultó ser un potito de kiwi servido en esas copas chatas en las que bebían champán nuestras abuelas que solo te lo tomabas bajo la promesa de las vitaminas.

El sitio es correcto, la comida… Si eliges bien tiene cosas muy ricas y si eliges regular te da para comer sano y bastante bien de precio en el centro de Madrid. No es un milagro y la comida vegetariana da para más eso hace que se lleven medio limón pero la lima, no se la quita nadie.


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VI-COOL… Estrella Michelín a precio de bolsillo (Madrid)

Hoy en de Lima a Limón nos ponemos pijos y nos vamos a probar uno de los múltiples locales del polémico y estrellado (Michelineramente hablando) Sergi Arola. En concreto, nos acercamos a la madrileña calle de Huertas a su local de “bajo coste” el Vi-cool.

Sergi Arola es un tipo peculiar, de esos que no dejan indiferente a nadie, alumno de los mejores magos de la gastronomía, sin problemas de autoestima, con problemas con Hacienda y hasta protagonista de un grupo de Facebook bajo el título “yo tampoco me creo que Sergi Arola compre en el LIDL” y es que eso de que la calidad no es cara… Convence a unos mas que a otros, sobre todo viendo los precios de algunos de sus restaurantes.

Pero volvamos al vi (de vino) cool (de super guay que te mueres)… el local es mini y es mejor reservar, la decoradora hizo un muy buen trabajo, el sitio es una chulada, sencillo, unas seis mesas en linea, un banco corrido una barra que invita a que te sientes y un cocinero que está detrás de ella preparando en directo los platos fríos. Los calientes salen de la cocina que está en el piso de arriba.

De lunes a viernes tienen un menú del día que anda por los 12 euros, primero y segundo, abundante y aparente. La gente rebañaba el plato así que tenía que estar bueno. Además de la opción de carta tienen un punto intermedio, el “tapas menú” con el que por 20€ pruebas 5 tapas con las que se come de sobra y postre… No pudimos resistirnos y la experiencia valió la pena.

Hay que reconocer que estos sitios están llenos de detalles, desde la carta de vinos ( que es literalmente una carta) a los camareros que consiguen ser atentos de una forma extraña entre tímida y encantadora.

El menú era un carpaccio de champiñones portobello con parmesano y piñones super, super rico. Una berenjenas ahumadas que no tenían nada pero de las que te podrías comer un caldero y el plato estrella …

Las famosas patatas bravas tiene bemoles que uno de los platos con mas fama de un superchef sean unas patatas pero hay que reconocerle que en mi vida he probado cosa igual! Son suaves por dentro, crujientes por fuera, salsosas pero no empachosas, fritas pero no grasientas… La verdad es que solo por probarlas ya vale la pena ir al local.

De platos un poco más fuertes nos dieron unas albóndigas con chimichurri en fondue de queso de cabra… Donde el queso le quedaba fenomenal pero con el chimichurri se pasaron y unas alitas de pollo con mojo picón de las que solo nos faltó comernos los huesos.

El postre eran unas frutas de temporada picaditas con una fondue de chocolate negro… Muy para mojar y remojar todo.

Ya sabéis cual es nuestra teoría, hay que probar de todo. En muchos de los estrellas michelín les acaba pudiendo la tontería, en otros muchos, sin embargo, consigues redescubrir cosas tan simples como una patata brava con menús asequibles para mortales… Y eso mola mucho. Además de comer bien, te llevas una experiencia eso se merece dos limas y media.

 

VI COOL:  Calle Huertas 12, Madrid

http://www.vi-cool.com

 


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GANCHO&DIRECTO… hamburguesas gourmet en Pozuelo

Estamos acostumbrados a que cuando alguien habla de hamburguesas en nuestra mente aparezca el demonio de…  “comida basura”, pero esta realidad está cambiando y me gusta. Las modas, a veces, traen cosas buenas, ahora hay muchos restaurantes en Madrid que apuestan por una hamburguesa de calidad, con más calorías que un plato normal sí, pero con buenos ingredientes.

Hoy, en nuestra critica cítrica, vamos a una hamburguesería de las buenas, a Gancho y Directo, porque de vez en cuando, saborear una buena hamburguesa, con ingredientes de primera calidad y disfrutar, no esta reñido con llevar una dieta saludable y equilibrada y, aunque lo esté, también nos merecemos un capricho.

Este pequeño restaurante esta situado en el Centro Comercial El Zoco de Pozuelo, en frente de la zona empresarial “La Finca”, en Pozuelo de Alarcón. A medio día tienen un menú que incluye hamburguesa o perrito, ensalada o patatas, bebida, postre y café por 10,50€.

En la carta tienen un montón de hamburguesas diferentes y en todas puedes elegir desde el de tipo de carne (cebón, buey, pollo o cerdo), la cantidad  (150 o 250 gr) hasta el tipo de pan (mollete, rústico, clásico y uno para celiacos) y por supuesto los acompañamientos.

En otras ocasiones he probado algunas de sus hamburguesas como la “… y directo con carne de buey a la parrilla, cebolla, tomate raf y queso manchego o los días que quiero algo más ligero he pedido alguna de pollo como “la granjera” que viene con rúcula, aguacate, nueces y salsa tártara pero, sin duda, mi preferida es “La Gancho” y es la que elijo nuevamente hoy para cenar. Con carne de cebón de ternera, foie y trufa negra, suena a lo que es, una delicatessen en cada mordisco.
La Gancho de 150gr cuesta 8,90€, que para lo que tenemos en mente como hamburguesa es un poco cara, pero si queremos calidad también es verdad, hay que pagarlo.

En todo el centro comercial hay wifi, y esta gente ha sabido integrarse a las redes sociales. Como llegamos antes de las 21h, si haces check-in en Foursquare descubres promociones y te regalan el postre, así que, sin más remedio… tuvimos que elegir un brownie con bola de helado, para dar un broche redondo a la cena.

En resumen, le damos 2 limas a un restaurante que, pese a estar en un Centro Comercial premia la calidad y el buen servicio en realizar, como dicen en su lema, ”posiblemente, las mejores hamburguesas del mundo”.

Gancho y Directo . Centro Comercial Zoco de Pozuelo. C/ Barlovento, 1. Planta Baja. Local 148. Pozuelo de Alarcón, Madrid,

www.ganchoydirecto.com


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MAIIA THAI… lo segundo mejor de Tailandia, en Madrid.

En De Lima a Limón seguimos por nuestra ruta de restaurantes exóticos… no es que creamos que un buen filete con patatas no pueda ser un manjar, o que dentro de nuestras misiones no esté el encontrar la mejor ensaladilla rusa del mundo… o la segunda mejor tortilla de patata (siento deciros que la primera siempre está cogida por nuestra madre y contra eso no se puede competir) pero es verdad, que esto de viajar sin salir de tu ciudad tiene su punto.

Hoy nos vamos hasta Tailandia,  sin salir del pleno centro de Madrid y llegamos al Maiia Thai, un lugar que sólo se puede pronunciar bien si tienes una bola de chicle enorme en la boca. Un restaurante con dos plantas, la baja muy chiquitina y la alta no mucho más grande, acogedor y modernillo.

Los mediodías de entre semana tienen menú, por algo más de 10 euros es una opción más que recomendable, con primero (donde siempre hay sopas, y los tailandeses… de sopas saben mucho), segundo, bebida y postre. Nosotras fuimos a picar algo de noche y aunque la cuenta subió a unos 17€ por persona calidad precio es perfecto.

Pedimos para picotear unos rollitos de pollo que venían con una salsa un tanto picantilla, no dejaban de ser una versión más del manido rollito de primavera así que no merecen más historia… lo mejor vino después. Las verduras salteadas con jengibre y sésamo estaban deliciosas, las gambas en salsa de coco con hierba tailandesa eran espectaculares, no había arroz suficiente en el mundo para mojar aquella salsa y el plural de la palabra gamba no era exagerado. Para rematar la faena probamos el pollo con anacardos, que tenía un punto medio caramelizado, garrapiñado más bien (hay que tener mucho cuidado en los tiempos que corren que uno lee caramelizado e inmediatamente piensa en la cebolla requetepochada que pega con todo) en cualquier caso, buenísimo.

Hablaba antes de lo especialistas que son los tailandeses con esto de las sopas, el tema es que con las salsas no se quedan atrás, la mezcla de la leche de coco, la lima y lo que quiera que le echan es fascinante.

De postre probamos la tarta de chocolate negro con sorbete de mango.. no era especialmente tailandés pero… como dice el señor ese “ya tu sabe”. Me quedaron unas ganas inmensas de probar el arroz negro tibio con helado de coco, pero nos pareció mucho coco para un día.

Resumiendo, por desgracia todos desearíamos comer lo mismo sentados en una terraza de la costa tailandesa, con esos barcos tan peliculeros y ese agua tan calentita, pero por desgracia, no todo puede ser en esta vida. Mientras esperamos a que ese día llegue el Maiia Thai no es un mal remedio, la comida es deliciosa, el precio es más que razonable y el lugar no está nada mal. Así que ahí van nuestras dos limas.

MAIIA THAI: Princesa 13, Madrid

http://maiiathai.es/


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LA NEGRA TOMASA… Cuba en Madrid.

Dice la canción de Antonio Burgos que que “La Habana es Cadiz con más negritos y Cadiz, la habana con más salero“. Hoy cambiamos totalmente de registro, nos ponemos una falda con enaguas y viajamos, directamente hasta Cuba pasando por la calle Cádiz.

Muy cerquita de Sol, se esconde un pequeño Malecón, un lugar donde la comida está buenísima (nada que ver con el arroz a la emancipada ensolisado que en España llamamos a la “cubana”), donde por el día tienen menú y cada noche hay una fiesta. Un local lleno de fotos que consiguen que te olvides por un ratito de que sigues en España.

Hay un método infalible para saber si un restaurante de comida internacional conserva su esencia… Es medir el número de locales que pasan por allí habitualmente. Y, además de los camareros, el público tiene acento cubano. En los restaurantes chinos esta técnica es todavía más infable… lo cual me recuerda que un día tenemos que visitar el Chino de Plaza de España de Madrid pero eso será en otro capítulo.

Los platos rondan los 12€ y son formato combinado (no la versión huevos con croqueta mala y sucedáneo de lomo) sino una mezcla perfecta que te permite probar varias cosas diferentes, Si lo de mezclar no es lo tuyo o sientes debilidad por algo en concreto siempre puedes pedir raciones… El menú cuesta 9,50€ e incluye uno de esos platazos a elegir entre 5 diferentes, postre y bebida.

Había opciones con pescado e incluso con lechón asado. Nosotros elegimos un Habana Vieja que traía una ropa vieja deliciosa, arroz negro congrí (negro con frijoles), plátano frito en chips (chicharritas) y ensalada y Habanero con picadillo, huevo frito, arroz blanco y tostones , un poco menos rico pero delicioso en todo caso.

De postre había natillas de chocolate y de crema (que aunque aparentaban blancuchas, tenían un toque de ron y estaban bien ricas) y coco con crema de queso delicioso! No todo el mundo es fan del coco, pero si te gusta… Es mejor no perdérselo.

La opción de la noche es más que recomendable. Los mojitos son de concurso y el ambiente es muy muy divertido. La comida es diferente, rica y sin extravagancias. La camarera es una ricura y encima es económico. Se ganan la lima y media y un azucar!

http://www.lanegratomasa.com/

LA NEGRA TOMASA: C/ Espoz y Mina esquina Cádiz, Madrid


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NON SOLO CAFFE…un italiano de primera (Madrid)

Hace un tiempecillo hablábamos de Il Pastaio y la particular pequeña Italia que se esconde en Chamberí… hoy volvemos subiendo un poco el nivel (y también el precio) y nos metemos de lleno en el Nonsolocaffe.

He estado dos veces en este sitio, una cenando y otra probando su menú del día y no me arrepiento de ninguna de las dos… las   (o lo que viene siendo comer a la carta) rondan los 30 euros por persona y el menú se acerca a los 15€. Lo que decimos siempre, no, no es para todos los días, pero de vez en cuando hay que quererse un poco y este es un sitio que realmente vale la pena.

El sitio está muy chulo, sin ser inmenso se adapta a todos los ambientes que quieras, hay terraza, mesas altas y mesas bajas, ellos lo definen como: Il lounge-bar, Il corridoio, Il salottino y la Terrazza. No sólo es un restaurante, organizan eventos, “after works“, tienen mil promociones y todo suficientemente bien gestionado como para no dar la impresión de que es un mercadillo.

Suelen tener especialidades fuera de carta y y el día que cenamos me hicieron feliz.. tenían Burrata, (una delicia escasa porque sólo se conserva durante un par de días). y aquí va un consejo… si alguna vez tenéis oportunidad de probarla, por favor, no digáis que no, os garantizo que no hay nada comparable. Yo la probé por primera vez en Casa Marco y no miento si digo que me tiré tres semanas pensando en ella.

Además probamos los tagliatelle mar e monti, con gamberoni, porcini e funghi di bosco,  que estaban increíblemente buenos y los Ravioli di Capesante e Gamberi saltati in padella e scalogno “bisque” con gamberoni flambé al brandy riserva. (14,90€) que eran para desmayarse aunque el hecho de que fueran cuatro (en sentido literal) le restaba puntos al plato. Los nombres de los platos, como os habréis dado cuenta, tienen todos algo en común, son sencillos, cortos y fáciles de recordar… Maremía.

En el menú comimos de primero Zuchinni alla parmigiana, una especie de lasaña de calabacín, tomate y mozzarela delicioso, y de segundo unos gnocchetti cuatro fromagio y unos tagliatelle con gambas vino y rúcula, el título de 4 quesos me espanta bastante pero he de confesar que eran los mejores cuatro quesos que he probado en mi vida, supongo que hasta el ketchup se puede hacer bueno. Los tagliatelle estaban de carta.

Los postres están buenos… el tiramisú es rico, la macedonia de frutas naturales está bien y la panna cotta es defendible. Pero lo mejor que tienen, como buenos italianos, es el café. Quizá por eso a media mañana medio Nuevos Ministerios asoma la cabeza por allí.

Resumiendo, un dos limas de libro. Buen sitio, muy buen ambiente, comida deliciosa (aunque algún plato algo escaso), camareros encantadores que te explican la región de Italia a la que pertenece el plato que has pedido y platos que se salen del clásico italiano. Un italiano de primera al que volver.

NON SOLO CAFFE: Rios Rosas, 52 Madrid

http://www.nonsolocaffe.es/index.htm


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MACEIRAS… un rinconcito de Galicia en Madrid

Con permiso de la gallega fundadora de este blog y para los que no podemos viajar tanto a Galicia como quisiéramos, hoy os presento mi rinconcito de Galicia en Madrid.

El Maceiras es un pequeño local situado en el céntrico barrio de las Letras, concretamente, en la calle Huertas 66 en el que se pueden encontrar una gran variedad de tapas gallegas con las que calmaros cuando os invade la morriña.

La carta es una original tabla de madera, cual paleta de pintor, escrita a mano con boli. Con el gran número de tapas (incluido marisquito) que tienen cuesta decidir pero al estar en una taberna- pulpería no podíamos dejar de pedir una Ración de pulpo ( ½ ración 7€), no es lo mismo que comerlo en alguna de las callejuelas de Ourense o Melide donde las pulpeiras salen y realizan el ritual en plena calle, pero hay que probarlo.

También elegimos una ración de chorizo criollo (5€) y mi especialidad, una tabla de quesos de Galicia (7€) con una selección de quesos ricos con denominación de origen que hay en Galicia: O´Cebreiro, Tetilla, San Simón y Arzúa Ulloa.

Para acompañar estos manjares, tienen botellas de vino Albariño o Ribeiro servidos en las tradicionales tazas (cuncas) pero nosotros en esta ocasión lo acompañamos con una tercio de “Estrella Galicia” (2,5€) que también es muy de la tierra. 😉

Para terminar, os recomiendo un toque dulce con unas filloas (una versión gallega de la crepe francesa) , un trozo de tarta de Santiago o un poco de queso.

Si hay que poner algún pero a la visita no es a la comida, sino al intento de modernidad que quieren dar. Las comandas que toman las amables camareras se hacen en pda pero luego ni se pude pagar con tarjeta ni te dan la clave de una red wifi que tienen visible en el local.

En resumen, un restaurante donde recordar algo de Galicia, donde cenar por menos de 15€ por persona, que no quita las ganas de volver a la tierra, pero que ayuda a sobrellevar la morriña. Por eso, le doy una lima y medio limón.


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GUMBO… Un viaje a Nueva Orleans (Madrid)

Hoy en De Lima a Limón nos vamos a un lugar totalmente diferente, cambiamos el registro y viajamos a Lousiana, concretamente, a Nueva Orleans o (Niú orlíns que dicen los locales). La fama de hamburgueseros ha hecho mucho daño a la gastronomía estadounidense… Pero lugares como este ayudan romper el mito.

El Gumbo está en la calle Pez, en la parte baja de Malasaña. Es un local pintado de azul con una barra que parece sacada de la cocina de una peli americana. Es un restaurante auténtico, no una de esas versiones enlatadas de los “diners” que poquito a poco van apareciendo como setas en todas las ciudades. Eso sí, las mesas están un poco juntas de más y, a veces, parece que en vez de en tu plato vas a meter el tenedor en el del vecino.

Las especialidades, en las que es experto y sobre las que nos habla el limonero Carlos Hidalgo tienen una pinta increíble y algún plato que vimos pasar daban ganas de robarlo… pero esta vez nos resignamos a la versión económica y probamos el menú del día por 10,75€.

Mientras esperas a la comida te ponen unas nueces, dulces, saladas y picantes todo a la vez tremendamente adictivas, no llegamos a saber si las hacían allí o las traían de algún sitio pero era para llevarse un saco para casa.

Pedimos de primero la ensaladilla americana, que no defraudó… Una especie de ensalada de patata con mayonesa, un punto de mostaza y el toque fresco del apio y el cebollino. Y el Gumbo de pollo una mezcla entre sopa y potaje típica de la zona servida con arroz blanco riquísima… Tenía un sabor super intenso, entre seco, amargo, picante… Muy diferente y muy recomendable.

Los segundos eran platos estándar pero con un toque, servidos siempre con arroz blanco o puré de patata. El pollo estofado estaba muy bueno, y era ración muy abundante. El mero en salsa criolla estaba muy bien hecho, la salsa tipo pisto le quedaba fenomenal pero, le fallaba el pescado. No es que estuviera malo… Supongo que es que nací en la costa gallega y eso tiene sus consecuencias.

En el postre nos lanzamos a la tarta de zanahoria con nueces, que es una receta básica capaz de sacar lo mejor y lo peor de cada uno… Y en este caso sacó el lado bueno siempre que obviemos que las nueces estaban un pelín rancias.

A la hora de cenar, sin embargo, es cuando Gumbo da su do de pecho y uno puede sumergirse de lleno en la gastronomía “Cajún“, que viene a ser la comida mediterránea adaptada por los criollos franco-canadienses de Louisiana. Para empezar una buena cena de dos, nada como unos peliculeros tomates verdes fritos (8,50€) para compartir, rebozados y jugosos, vienen acompañados de una riquísima salsa remoulade (una especie de mayonesa especiada) con gambas. Si hay hambre, podéis acompañarlo con el tradicional jamabalaya (12€); un plato de arroz muy especiado (¡ojo, pica!) acompañado de langostinos y andouille (un riquísimo embutido).

En los segundos, no somos imparciales y nombramos un claro favorito: el lomo de buey bronceado con patatas machacadas al ajo (18,50€). El buey viene churruscadito por fuera y jugoso por dentro; sabroso y tierno. Y las patatas machacadas no engañan con su nombre: un puré de patatas hecho en casa, con la dosis justa de ajo para que a uno se le haga la boca agua. Si queremos decantarnos por algo menos convencional y más creóle aún, podemos optar por los mejillones gratinados (8,50€), el cangrejo de caparazón blando con salsa meuniere (16€) o los langostinos al ajillo con pimienta negra (15,50€). Aunque nunca tenemos que olvidar que provienen de una gastronomía acostumbrada al marisco del Golfo de México y el delta del Río Mississippi: mucho más grande, pero también mucho más insípido que el marisco al que estamos acostumbrados.

Echamos de menos el cocodrilo de la página web que siempre le hubiera dado un toque de distinción a la comida pero agradecimos el jazz que sonaba de fondo. El menú no es el mejor del mundo pero no tiene nada que envidiar a la media y tiene un toque diferente que ayuda a salir de la rutina, cenar es caro, con bebida y postre unos 35€ por cabeza pero es una experiencia que realmente merece la pena, por todo eso los cocodrilos se ganan dos limas.

GUMBO: Calle Pez, 15, Madrid

www.gumbo.es


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ARABIA, el Madrid de las mil y una noches

Hoy en De Lima A Limón traemos un restaurante diferente y lleno de encanto, el Arabia, en pleno barrio de Chueca de Madrid. El sitio se define como “cocina árabe” y, aunque esto vendría a ser un poco como hablar de “comida europea” tiene excusa y es que mezclan lo mejor de cada región centrándose, principalmente, en la cocina egipcia y marroquí.

Para aquellos que no estéis acostumbrados a estos sabores, no os asustéis. Igual que no toda la comida mexicana pica hasta dejarte ciego, no toda la comida árabe abusa de especias, del picante o del sanbenito que en su momento le haya tocado. Es una cocina sabrosa, llena de vegetales y, en muchos casos, muy fresca… En resumen, muy recomendable.

Aunque sólo sea por el restaurante vale la pena ir, está decorado hasta en el último detalle. Desde el porche hasta los baños… Con deciros que dentro del local hay palmeras… Puedes comer en mesa normal o sentado en el suelo, lo cual, no nos engañemos, es un poco incomodo pero encanto tiene.

La carta es pequeñita, los precios de los primeros rondan los 5 euros y ningún segundo sube de los 10. Las raciones son abundantes, para que os hagáis a la idea, con dos primeros y un segundo es suficiente para que cenen dos personas.

Nosotras éramos tres y pedimos… puré de garbanzos al sésamo, o lo que solemos llamar Humus, que junto con el pan de pita calentito estaba de fábula. El detalle de llevar ajo muy picado por encima fue una novedad pero se va a convertir en un habitual.

También pedimos pepino con crema de yogur a la menta, con ese toque fresquito y cítrico que os decía antes y un falafel relleno de cilantro y cebolla que venía sobre una especie de salsa de tomate que, os prometo, que no podía estar más rico. Aunque sólo sea por probarlo vale la pena que asoméis la cabeza por allí.

De segundos pedimos, cuscus de pollo con verduras y albóndigas que acompañan del caldito para echar por encima, muy muy rico y, el mejor descubrimiento del mundo, pollo cubierto de fideos al vapor. Un plato aparentemente insípido que probablemente, jamás hubiera probado, pero que ha sido toda una revelación. Un pollo especiado medio guisado cubierto de fideos cabello de ángel, pasas, azúcar glas y canela, una combinación de dulce y salado deliciosa.

De postre comimos un pastelito de hojaldre con pistachos y té frío con limón y hierbabuena. Confieso que casi reventamos pero de lo rico que estaba nos costaba dejar algo en el plato.

En resumen, un sitio precioso, perfecto para un momento romántico, con una comida diferente y deliciosa por unos 15 euros por persona en el centro de Madrid se merecen dos buenas limas.

Arabia. Calle del Piamonte, 12