De Lima a Limón

Crítica – cítrica


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STREETXO… Tres limas de comida callejera en ocasión especial.

Hay tipos que caen bien a primera vista, David Muñoz es uno de ellos. Meterse en el mundo de las pijérrimas estrellas Michelín con cresta, pendientes y echando la lengua tiene su mérito y hacerlo tres veces ni os cuento. Su energía, sus ganas de trabajar, de romper moldes, de disfrutar, de comerse el mundo se notan a leguas y sobre todo y lo más importante, se transmiten. Hoy limoneamos el hermano callejero del DiverXo, el StreetXo y no podemos estar más exultantes.

La primera vez que escuché que estaba en la 9ª planta del Corte Inglés de Callao (el universo de la tienda viejuna y los techos bajos) no daba crédito y la verdad es que por muchas fotos que te enseñen, hasta que lo ves en persona, no te haces a la idea de lo que allí se esconde. El Espacio Gourmet es un lugar que vale la pena visitar, incluso de turismo o para tomar un café, las vistas nocturnas de Callao y la Gran Vía enamoran a cualquiera y la oferta gastronómica es espectacular.

StreetXo es una barra roja con forma cuadrada, en el centro seis cocineros, elegidos a la imagen y semejanza de David, crean arte en tiempo real. Imaginaos cómo será la comida para que no te importe que se sirva en papel encerado, los cubiertos sean de plástico (algo bastante inasumible), la música esté a todo volumen y se coma, en la mayoría de los casos, de pie entre codazos.

StreetXo

Pese a las prisas nada impide que los cocineros, encantadores se giren y te cuenten a una velocidad supersónica qué es lo que vas a comer, cómo va cocinado y cómo se come… generalmente con la manos y chupándose los dedos.

Después de darle muchas vueltas a la carta donde nada tiene especial buena pinta pero todo esta megabuenísimo, probamos la caballa a la brasa Yozu-Miso (12€). Bonito ahumado y cebolla encurtida. Los lomos estaban hechos en el fuego del wok y la mezcla con las huevas de trucha, el ácido-agrio del Yozu-Miso y el toque de la cebolla encurtida era explosivamente buena. El Bonito ahumado servido en lascas finísimas cual si fuera boniato merece mención aparte.

Probamos un Ramen agripicante de pata negra, yema de corral y pimentón de la vera (13€). Una montañita de noodles con yema de huevo forrada con cabeza de jabalí, con cilantro y bañada en un caldito de pata negra con un toque de kimchi que había que deshacer y comer en modo sopa con tropezones como buenamente se pudiera. Quizá lo que menos nos gustó y lo que no recomendaría pero delicioso en todo caso.

La Navajas al humo de aceite de oliva y carbón. Ponzu de shiso y crema de coco (6€) eran lo más rico que he probado nunca, esa noche soñé con ellas y no descarto pedirles matrimonio.

Y por último quizá lo mejor, los Dumpling pekinés. Oreja confitada y hoisín de fresas. Alioli y pepinillo (10,50€) . Madre de dios! Menos mal que no me gusta demasiado la oreja porque sino aún no habría salido de aquel lugar. Lo malo de los dumplings es que crean adicción ya os lo advierto.

Habiendo bebido vino (4€ la copa) la cuenta salió a 28 euros por cabeza.  No es barato pero tampoco es ninguna locura, los platos dan para comer, los sabores son muy intensos y lo más importante es que no sólo comes sino que disfrutas de un espectáculo gastronómico sin comparación. Ese día el plan es ir a cenar y el show es de tres limas.

Consejo limonero: Allí no se reserva así que id pronto y a ser posible, entre semana. La oreja sí pero los codos no le quedan de todo bien a los dumplings pekineses.


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DON LAY… Un chino, chino en el Paseo de Extremadura. (Madrid)

El mundo de los restaurantes chinos es un universo a explorar. Referentes limoneros como El Comidista  han hablado de la diferencia entre los chinos y los chinos chinos (la versión auténtica donde se comen cosas que va más allá del rollito de primavera y muchos de los comensales tienen los ojos rasgados y no comparten suegra con el de la cocina). Hoy limoneamos un chino chino de los más famosos de Madrid, el Don Lay.

Don Lay está al otro lado del Río, suena lejos pero está a menos de 15 minutos paseando de Príncipe Pío y en una de esas escasas zonas de resistencia de Madrid donde el aparcamiento todavía es libre y a la hora de la sobremesa no tienes que preocuparte por salir a alimentar el parquímetro.

Es un local inmenso, cuentan que unos 1.000 m2, sobrio (sin leones dorados en la puerta), con un ligero olor a rancio y sembrado de mesas de todos los tamaños, entre ellas redondas giratorias, ya sabéis, el sueño de los grupos de gente que nos gusta picotear de todos los platos. Los manteles son de tela y las inmensas servilletas también… un derroche de elegancia sólo a la altura de su autodefinición como Alta Cocina Cantonesa. Cuentan que es uno de los restaurantes chinos favoritos del Estrellado David Muñoz, es más, alguna vez celebraron aquí su cena de navidad, así que algo tendrá el agua cuando la bendicen.

A la hora de la comida tienen buffet libre por unos 11 euros. En De Lima a Limón nos somos muy “flanes” de los buffets libres… pero hay que reconocer que parece una opción interesante. Nosotros fuimos a la hora de cenar y aunque el menú degustación de 20€ por cabeza nos parecía muy buena opción porque pruebas casi todos los platos, optamos por la opción responsable y por evitar las pesadillas en forma de din sum mutante y elegimos un par de platos de la carta para probar sin atiborrarnos.

Los dumplings de este sitio tienen fama, por ser caseros y por estar bien rellenos, así que pedimos unas empanadillas de carne vaporizadas y a la plancha que se les habían agotado, como sustituto optamos por las de gamba sin planchar (4,80€). Venían en su cestita de bambú, humeantes sobre una plancha de papel albal algo prescindible. Estaban deliciosas y efectivamente, super rellenas. Eso sí, la salsa de soja para mojarlas hubo que pedírsela.

El Fideo de arroz frito con curry (8€) tampoco se quedaba atrás, estaban duritos y bastante acompañados, gambones, setas, tortilla, trozos de panceta carbonizada… la ración era abundante. Y por último unas costillas asadas con salsa de ajo agripicante que fueron un poco decepción, eran fritas y grasosas y la salsa era, realmente, un adobo. Si nos hubieran vendido zorza china hubieran clavado la descripción.

De postre pedimos una leche de coco con tapioca que resultó ser una especie de sopa fría clarita con bolitas blancas gomosas. Suave y fresquita, perfecta para desengrasar las costillas.

La cena para dos más que suficiente, con un agua con gas la cuenta subió a 15€ por persona. Aunque más que para ir en pareja es un sitio ideal para ir en grupo, coger una de esas mesas redondas y probar absolutamente todo lo probable. En ese caso, se convertiría en un dos limas.

DON LAY: Paseo de Extremadura, 30. Madrid.


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EL CIRCO DE LAS TAPAS… al que le crecieron los enanos (Madrid)

Coged vuestras gafas de pasta,  los pantalones más ajustados y coloridos que tengáis en el armario y una buena camisa de cuadros porque hoy volvemos a Malasaña, la zona cero del hipsterismo madrileño. Nos vamos a comer de menú (10,9€) hasta el Circo de las Tapas.

El Circo de las Tapas es un local con nombre sugerente y decoración vistosa escondido en el Tribal, concretamente en la Corredera Baja de San Pablo, una calle que resiste estoicamente los envites de la crisis, donde los locales están a reventar y el reservar una mesa aún tiene sentido. Por la noche las tapas tienen fama y nada hacía augurar la catástrofe limonera que se avecinaba al comer de menú. El local tiene varias salitas, una de ellas con forma de terraza interior, cómoda y perfecta para un té bullicioso.

La ambientación es de eso que han venido llamando kitch, vease, mesas de madera malpintadas de colores claritos, alacenas antiguas donde guardan los cubiertos, colorines y cosas (en genérico) colgadas de las paredes. El servicio es simpático, sobre todo la encargada una chica de peto vaquero y sonrisa resplandeciente que apaña como puede los desaguisados que van surgiendo. delimacirco De menú teníamos champiñones rellenos de jamón, que no nos llamaron la atención. Fajitas de ternera al Chili que no estaban malas, no aptas para poco amantes del pimiento, un poco frías y envueltas en unas tortillas de trigo tan artificiales que les hacían perder muchos puntos. Y un potaje de vigilia con bacalao de espanto, los garbanzos eran de bote insípidos, el bacalao debía de ser en esencia porque no nos tocó ni un triste pedacito y aquello de potaje no tenía nada… más que de cuaresma aquello parecía de régimen. Para los segundos tuvimos que armarnos de paciencia, cuarenta minutos de reloj esperando por ellos.

Los camareros no daban a basto, se quedaban sin cubiertos… a este circo le crecían los enanos. Nos ahorramos la carne mechada con patatas y pedimos una dorada a la espalda con verduritas que olía a ajito y venía con la espina crujiente, tenía buena pinta  pero aquello no sabía a nada. Si en vez de dorada hubiera sido corchopan no hubiéramos notado la diferencia.

El pollo a la parmesana eran unos cutres filetes de pechuga empanados con patatas de verdad que no venían fríos, venían congelados, la idea de llamar a algún camarero para que al menos lo calentase, viendo el tiempo que tardaron en llegar lo descartamos de entrada, más valía pollo frío que salir de allí con hambre.

Los postres no eran malos pero buenos tampoco, el tatín de manzana (golden) era excesivamente dulce, de esos que sientes que se te caen los dientes y la tarta de queso era pura nata montada con galleta. Es verdad que no fue excesivamente caro, pero por ese dinero se pueden comer muy buenos menús. Los primeros eran malos y los segundos se llevaban la palma. El caos que tenían no les ayudó… y la buena fama tampoco. Comimos mal y lento… eso les cuesta un limón y medio.

http://www.circodelastapas.com/


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L´ARTISAN… fusión franco-japonesa en el barrio de las letras. (Madrid)

Uno de los secretos para acertar con un buen restaurante está en no ser cabezota, da igual que quisieras ir a ese sitio, que te hayan hablado muy bien de él o que el camarero está terriblemente bueno/a si llegas a la puerta y no te inspira confianza… es mejor dar la vuelta, una retirada a tiempo es una victoria.

Es nuestro caso, en teoría íbamos al Apartamento, buena fama y amigos asiduos… pero llegamos a la puerta y empiezan los problemas: un local inmenso totalmente vacío, un menú de plato único por 9,50€ donde ofrecían salmón con Parmentier (en cristiano puré de patata) así que… optamos por continuar la calle Ventura de la Vega y nos encontramos con el restaurante que hoy ocupa nuestra entrada L´Artisan.

L´artisan está en uno de esos locales donde uno nunca montaría un restaurante y que demuestra que lo que realmente hace triunfar un local es su comida, es poco más ancho que un pasillo aunque en el piso de abajo hay unas cuevas fantásticas… seamos sinceros, algo tienen las cuevas que por muy bonitas que son nunca apetece sentarse en ellas.   En la parte de atrás del local está la cocina a la vista, limpita y vistosa.

Según su definición son comida franco japonesa… una mezcla un tanto peculiar. El toque japo se lo vimos, el punto francés todavía lo estamos buscando. La carta es super cortita y muy suculenta, la tempura de sardina va a haber que probarla. Por el día tienen menú por 14€ con bebida, postre y café, tres primeros y tres segundos a elegir.

lartisan

Cuando fuimos de primero había una crema de calabaza con mojo de rúcula que no ganó la competición, unas costillas asadas con Yakiniku que estaban megabuenísimas y no exagero, nada grasientas, impresionantemente jugosas, adobaditas con soja, jengibre, sésamo y sake y un Gunkan de Tartar de chicharro muy recomendable. Gunkan viene a ser un tipo de sushi de arroz formando una camita envuelto en alga y con el tartar por encima. Muy rico.

De segundos nos saltamos el cogote de corvina con jengibre y soja, lo cual fue un error, tendríamos que haberlo pedido. Y pedimos Tokatsu (una milanesa de cerdo empanada en panko) con dos cogollos mega hermosos de lechuga. Y un Falafel con ensalada de lobarda que sí, estaba rico… pero como no nos vayamos a los Protectorados raíces franco-japos ese plato tenía pocas.

De postre tomamos un tarta de chocolate con dulce de leche (en bola de helado) y un tatin de pera también con dulce de leche, (nos parece bien, las tarrinas hay que gastarlas, nosotros en casa hacemos lo mismo). Todo decente.

El camarero fue muy simpático, la comida estaba muy rica y hay que reconocerles que las propuestas eran sorprendentes.  Todo eso, sumado a que han abierto hace cuatro días y en medio de todo este temporal les valen una lima y media.

LÁRTISAN: Ventura de la Vega 15, Madrid.


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THE BURGUER LAB… cebras y avestruces con forma de hamburguesa. (Madrid)

“Un hombre sin cultura es como una cebra sin rayas.” (Antiguo proverbio masai)

Hoy nos desplazamos al barrio de Malasaña de Madrid a comer hamburguesas rarunas. Estando en Malasaña, a un par de manzanas del Penta, en pleno corazón de La Movida Madrileña, recomendamos que escuchéis al maestro Antonio Vega.

The Burger Lab es un pequeño local moderno para modernos donde ofrecen hamburguesas de carnes raras como canguro, cebra, avestruz, caballo, jabalí o de tofu. Si te va la marcha y quieres tener algo que contar en la próxima reunión de amigos este es tu sitio.

Nos pedimos unas hamburguesas de cebra (servidor) y de avestruz (mi acompañante) que vinieron con una guarnición de patatas fritas de verdad y de bebida un par de refrescos en botella grande de 350 cc.

La de cebra estaba sublime, de sabor entre el caballo y la caza, pero más rosácea y acompañada de lechuga, cebolla caramelizada y queso provolone. La de avestruz era más grande y oscura, tipo pollo pero un pelín más amarga y con salsa de queso azul, que tapa un poco el sabor más fuerte de la carne. De canguro no les quedaba, así que para otro día.

The burguer lab

Las hamburguesas son grandes pero tal vez en las fotos parezcan enormes porque hemos aplicado el Método Kylie Minogue a la hora de hacer las fotos: Si le sacas sólo fotos desde abajo no parece un retaco.

El precio, 12 euros las hamburguesas con refresco y patatas por cabeza. Un pelín caro, pero insisto, son bastante grandes y un día es un día. También cada semana suelen tener una de promoción que suele ser de ternera, por 5 euros por si te quieres gastar un poco menos

La nota lima y media, ya que la presentación está cuidada y la comida es curiosa y divertida, aunque no dejan de ser hamburguesas con queso y tomate un poco más caras de lo habitual.

Consejo embidioso: Si tras comer carne de cebra esperabas que te salieran rayas en la piel o tras comer carne de kanguro esperabas salir saltando como yo, te equivocas completamente. No siempre, de lo que se come, se cría.

The Burger Lab, C/San Joaquín 5, Madrid <M> Tribunal

 


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LA MORDIDA DE FUENTES… buscando el Mejor Mexicano de Madrid #MMM

Empieza el 2014 y en De lima a Limón seguimos buscando el mejor mexicano de Madrid #MMM y hasta que no lo encontremos no vamos a parar. Esta vez fuimos al centro, entre Opera y la Puerta del sol, donde encontramos el mexicano que probamos hoy: La Mordida.

Este restaurantes pertenece a una franquicia que cuenta con 5 locales en Madrid y nosotros hoy optamos por visitar el que esta situado en la C/ Fuentes, 3Tengo que reconocer que no soy muy apasionada de las franquicias y siempre voy con ciertas reticencias, pero la recomendación de nachos es buena y llevaba mucho tiempo sin probarlos, así que no pude resistirme.

De entrada tiene una una decoración muy llamativa con pinturas en las paredes de escenas típicas y un mobiliario con colores muy saturados, al que no estamos muy acostumbrados por aquí, de esos que sólo puede quedar bien en un mexicano. Nos dejamos aconsejar por el camarero en la bebida y como queríamos cerveza rubia nos trajo autentica cerveza mexicana de las marcas Tecate y Modelo.

Para comer pedimos un menú típico  Texmex, y es que aunque por aquí lo que conocemos como comida mexicana, lo que encuentras en la Mordida no es más que una adaptación de la comida mexicana al paladar de los norteamericanos, caracterizada por sabores fuertes, con bastante picante y mucho chile. Principalmente, esta compuesto de fajitas, nachos, arroz y burritos todo ello acompañado de carne de vacuno, cerdo o pollo.

Asi que, al puro estilo “Texmex” pedimos para empezar unos nachos con guacamole que no defraudaron. Abundantes platos repletos nachos con queso fundido y guacamole fresco, lo siento, pero esa masa informe que venden en botes no puede ser considerada guacamole.

Y continuamos con más clásicos: Los tacos. Son tortitas de maiz o de trigo que rellenamos con estos 3 platos: Pollo flor, Plato Pastor, cochinita pibil. Los tacos de pollo flor me parecieron algo insípidos estaban hechos de daditos de pechuga de pollo con salsa de la flor de la calabaza y nata. El plato pastor y cochita pibil estaban buenísimos, de carne de cerdo mucho mas jugosa y combinada con cebolla morada o con cebolla y piña que daban una mezcla en boca de sabores picantes y dulces mucho mas apetecibles que el insulso pollo con nata. Eso sí, no pueden superar los tacos pastor del Tepic.

La cena nos costó 13,5 euros por persona lo que me parece una calidad/precio correcta. Aunque puedo concluir que no estuvimos en el #MMM, que no comimos nada excepcional y que seguiremos con la búsqueda ( más que nada porque nos encantan los mexicanos), pero La Mordida al menos si se merece una lima por los nachos y la cerveza autentica mexicana y medio limón por la saturada decoración.

La mordida: C/Fuentes, 3

http://www.lamordida.com/


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LA PEPITA… las mejores hamburguesas de Vigo.

Si decimos que hay una fiebre con las hamburguesas gourmet  no estamos descubriendo la pólvora. Sólo hay que ver que en el casi un año que llevamos abierto ya les hemos dedicado tres entradas, en Pozuelo, de espaguetis en Zaragoza,  o con sonido sesentero en el HD, por no hablar de la maravillosísima hamburguesa con provolone del Ateneo. Hoy continuamos con el tema y nos vamos a Vigo a probar La Pepita. Seguramente, uno de los sitios más de moda de la ciudad.

En plena crisis ver sitios a los que les va bien y están llenos a golpe de martes mola. La Pepita es uno de ellos, por norma general no reservan con lo cual, la única forma de garantizarte una hamburguesa es ir pronto. Puestos a tener cosas en cuenta, los lunes cierra.

Los diseñadores han hecho un muy buen trabajo con este sitio, desde la imagen corporativa que es muy chula a todo el diseño del local, una mezcla de maderas entre fabril, acogedor y diner a partes iguales, con sofás marrones y consignas de lata. El sitio no es muy grande pero está tan bien aprovechado que caben un montón de mesas, con el problema que esto conlleva, eres partícipe de las conversaciones del vecino.

Pero lo importante es lo importante, las hamburguesas. Tienen una carta bastante amplia con nombres exóticos: Laponia (Ese lugar de donde viene Papá Noel y al que todos deberíamos ir a trabajar en masa… o algo así), chaparrita, Rouge o la que yo pedí, Rianxeira (6,50€) de ternera, queso San Simón gratinado, cebolla roja, lechuga y panceta crujiente.  Dependiendo de cual sea puedes elegir entre 150 o 200 gramos.

Además de la carta, todos los meses tienen una especialidad, ahora está la Japo (Carne de buey de Kobe, mayonesa de teriyaki y setas Shiitake) y no pudimos resistirnos a pedirla, ni siquiera nos echaron atrás los 11,50 euracos que costaba. Ambas estaba muy buenas, no nos preguntaron por el punto de la carne, pero lo cierto es que la trajeron poco hecha así que tampoco es plan de ponerse picajosos. El pan era esponjoso y plagado de semillas de amapola.

Como acompañamiento pedimos unas patatas gruesas fritas con ketchup picante (que casi no picaba) y mayonesa de ajo asado realmente rica. El ajo asado triunfa y sino, mirad la entrada de Los Chuchis. Estaban muy buenas, fritas con piel otro elemento que triunfa, pero quizá estarían mejores si vinieran incluidas con la hamburguesa, al menos con las especialidades.

Las camareras fueron muy majas, lo necesitábamos y nos sirvieron muy rápido y cuando nos fuimos corriendo por la puerta con la amenaza de perder un tren nos recordaron que teníamos que volver para probar el Brownie de chocolate, parece que no siempre es así. El punto negativo fue el susto al ver la cuenta, dos hamburguesas, tres cocacolas y unas patatas fritas, 27,25 € un poco mucho, no nos vamos a engañar. Es verdad, que si no hubiéramos pedido la japo la cuenta se habría quedado en unos 10 euros por persona bastante razonables.

En resumen, probablemente, las hamburguesas más ricas de Vigo se merecen una lima y media, el precio y el hecho de que no tengan un menú del día… les da el medio limón.

LA PEPITA: Calle Oporto, 15. Vigo

http://www.lapepitaburgerbar.com/


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CAFETERÍA HD… Hamburguesas con sonido sesentero (Madrid)

En 1962 en la Calle Guzman el Bueno, justo enfrente de donde hoy está el Tierra de Burritos, se abrió una cafetería. De aquellas era normalita, tenía sus mesas de formica, sus sillas de cocina, su barra con espejos tintados… Y pasó el tiempo y los dueños tuvieron paciencia (No olvidemos que todo lo vintage pasa una época donde está horrorosamente anticuado) pero gracias a eso hoy tenemos un Diner a la española perfectamente conservado donde por no cambiar, no ha cambiado ni la música.

La música es, muy probablemente, lo que más me gusta del local. Una hamburguesa sabe mejor cuando suena Downtown de Petula Clark, o los Beach Boys, o Tom Jones… mover la cabeza mientras masticas, mola. Así que como la música es una fantástica compañía un punto positivo del HD es que es un lugar perfecto para comer sólo. Su plato estrella son las hamburguesas, tienen menú pero… comer menú en el HD, da penita.

El encargado del local es un fenómeno, además de una de esas personas competentes a las que les dices que tienes prisa, se lo toman en serio y cumplen con su palabra. Elegir hamburguesa no es cosa fácil, hay muchas con buena pinta, tardamos “tanto” que el encargado acabó diciéndonos que no hacía falta que nos aprendiéramos la carta de memoria, que tenía trabajadores que no se la sabían. Siempre se puede considerar una oportunidad de empleo 😉

Optamos por una ración de patatas fritas en aceite de oliva, que venían en un cartucho de papel, peladas pero poco, naturales y ricas(2,50€) una Eggburguer (8,80€) y una Grandburguer. Las hamburguesas son de dos tipos, normales, con su carne de buey, lechuga, tomate, cebolla y mahonesa más adiciones y las “world”  con guacamole, foie, pesto… Las world valen más (unos 10€) pero es cierto que tienen patatas incluídas con lo cual, la cuenta va a salir más o menos igual (carilla).

Estos chicos presumen de pan, cuentan que es artesanal y lo hacen con cerveza negra, nos lo creemos y la verdad es que está rico, aunque si hay que ponerle pegas, quizá sería que es un poco dulzón. Por la carne te preguntan como la quieres… y hasta cumplen!

La verdad es que están muy ricas, la cebolla crujiente mola y el cheddar crujiente (que viene a ser una loncha de queso que han dejado que se funda y refunda en el horno) es un inventazo. Embadurnar la hamburguesa en salsurrias es una pena y eso siempre es buena señal.

El problema es que una cocacola, más media de patatas, más la hamburguesa superó los 13€ y qué queréis que os diga… no deja de ser un bocadillo con 150 gramos de carne. Así que se llevan lima y media por el producto y medio limón por el precio.

Pd. si es la hora de merendar no os perdáis las tortitas, son buenísimas y sólo por 1,90€.


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LOS CHUCHIS… rompiendo mitos de gastronomía inglesa (Madrid)

Hay gastronomías malogradas, muy malogradas y luego está la británica. De esta elegante estirpe se escucha decir muchas cosas, del mito de los “gentelmenes” a sus famosas cerocerosieteanas bebidas, sus decoradas cestas de picnic y sus elaborados sombreros pero nunca ,nunca, nunca he oído hablar bien de su gastronomía. Hoy rompemos una lanza en su favor y, sin que sirva de precedente, hablamos bien de un restaurante anglófono.

La excepción en cuestión se llama Los Chuchis (sí, no hacer bromas con este nombre es complicado y hacer bromas que no sean demasiado ridículas es imposible, hay que asumirlo). Esta en pleno barrio de Lavapiés pero escondido en la parte baja de la calle Amparo. Es un local chiquitujo, donde la barra tiene forma cuadrada y ocupa la mitad del local, tiene espejos, maderitas en colores azulillos y cuatro mesas (1, 2, 3 y 4).

Efectivamente, aunque la barra siempre es una opción, es mejor reservar, en la cena tienen dos turnos de 9 y de 10.30, pero aunque elijas el turno de 9 no es uno de esos sitios donde te metan una prisa excesiva para que te largues. Cosa que se agradece. La carta es mínima y tierna, escrita a mano, con sus corazones… Vaya, que es una fotocopia en folio, pero consiguen que mole. Los platos andan entre los 7 y los 15 euros y las raciones son para compartir.

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Hubo dos cosas que nada más ver la carta tuvimos claro que había que pedir. Las pieles de patatas fritas con crema agria y salsa picante y el queso Cambembert fundido con romero y ajos al horno. Si os quedáis con más hambre pedid algo más, pero no os vayáis del local sin haber probado estas dos cosas salvo causa de muerte.

Las pieles de patata son crujientes, sorprendentes, infinitamente más ricas que la gran mayoría de las patatas fritas que puedes encontrar en este mundo. Se comen solas, tienen muchísimo sabor y la crema agria, bueno la verdad es que no conozco nada a lo que la crema agria le quede mal. Buenísimas! y el queso con ajos no se queda atrás para nada,   la ración trae dos cabezas de ajos asadas, una bandeja de pan recién tostado y un queso hermoso entero. El ritual es sencillo, coges el pan, un ajo lo untas como si fuera mantequilla y mojas ese pan en el queso. El ajo se vuelve suave y la mezcla es maravillosa! Puede que no sea el mejor plato si luego tienes una cita pero como si os sirve de consuelo os diré que el ajo una vez asado se vuelve prácticamente inofensivo.

La verdad es que con esto hubiéramos cenado, pero… nos pudo la gula, así que pedimos un pastel de pastor, una versión british del empadao portugués. Un guisito de carne por abajo con salsa perrins y con puré de patata por arriba. Rico y contundente.

Dependiendo de los glotones que seáis la cuenta queda entre 15 y 20 euros por persona. Razonable, rico y diferente. Por cierto, entre semana tienen menú del día por 10 euros muy recomendable. Los chicos son majos, Scott el alma británica del asunto es un personaje encantador, el local es agradable y la comida es muy sorprendente. Por todo eso se llevan 2 limas.


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MUI… tapas de siempre como nunca (Madrid)

Os imagináis lo que es estar dos años intentando ir a un local y que siempre cuadre en el lunes que es el único día de la semana que cierran? Pues, exactamente esa, es mi relación con el Mui. Hasta que hace unos días los astros se alinearon y, por fin, pude visitarlo.

El Mui es de los creadores de la Tasquita de Enfrente, un local de lo más castizo de Madrid en la calle Ballesta, bueno, en el Triball que se dice ahora (el Triángulo de Ballesta). Una zona super moderna llena de tiendas “vintage” de “Cupcakes” y de camisas de cuadros con gafas de pasta. Pero no os asustéis si el gafapastismo no es lo vuestro… Los no-modernos también tenemos nuestra oportunidad.

Abrió en el año 2011, desafiando el temporal, y triunfó, todos los días se llenaba, por desgracia el empujé no dura eternamente y, aunque era jueves, el día que fuimos estaba vacío. Y este local vacío es una tristura, fue diseñado para el bullicio. Esa barra de nosecuántos metros así lo indica. En todo caso, un local vacío tiene sus ventajas, que la encantadora camarera esté para vosotros solos, es una de ellas.

Aunque la carta es larga, decidir es difícil, los precios no superan los 8€ y las raciones son generosas. Finalmente, con la ayuda de la camarera nos decidimos… Por unas croquetas de jamón, inmensas y maravillosas. Es verdad que con los 2,20€ que cuesta cada una ya pueden ser grandes. Pero valen la pena, qué cremosas… qué rellenas.. qué buenas!

El tartar de salmón con Tzatziki era glorioso! (Hablando de Tzatziki os debo una entrada sobre la gastronomía griega). Super picadito… simple, picantito, perfecto. Y los torreznos (5,90€) … aaaah los torreznos mojados en yema de huevo (otro clásico que no os podéis perder). Una ración gigantesca, crujientes.. aceitosillos, ñam!

Por último (y aunque casi no hubiera ni hecho falta) muy recomendados probamos la berenjenas con salsa de mostaza y miel y… qué queréis que os diga, muy ricas, con unos bastones de berenjena de tamaño serio. Pero con una salsa formato Mercadona que no decía demasiado y una berenjena… que no era tan maravillosa como prometía. Una chafada porque, con lo bien que íbamos!

El postre fue una tarta de queso Idiazabal que no era la del Mollete, pero tenía su gracia. Esto con un par de copas de vino por cabeza muy poquito más de 15€ por cabeza. Muy buen precio, tapas de toda la vida en su punto perfecto, una camarera auténtica y encantadora… un puntazo de lugar que se llevan dos limas y un poquito.

MUI: Calle Ballesta 4, Madrid