De Lima a Limón

Crítica – cítrica


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La mejor carbonara del mundo… I Concurso limonero.

¿Qué tienen en común la tortilla de patata, las carbonaras y merluza en salsa verde?

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Además estar riquísimos, son tres platos que todo el mundo dice que borda. Es más, hay mucha gente que dice que su tortilla, su carbonara o su merluza es la mejor del mundo. Y, a mí no me salen las cuentas, que tanta gente haga el mejor plato del mundo, no puede ser.

Con una excepción: la tortilla de patata. Doy fe de que hay mucha gente que hace la hace realmente buena, incluso la que hago yo es la favorita de algunas personas (O_O) Por tanto, aquí me rindo y puedo decir que mucha gente hace una tortilla de primera, no la mejor del mundo… pero sí de primera. En honor a la verdad, también he de decir que las he comido malas, pero al menos quien las hizo no fanfarroneaba con que la suya fuera la mejor. (Bueno, alguno sí)

Luego están las carbonaras y la merluza en salsa verde… Así que se me ha ocurrido una solución, esto se merece un concurso porque no puede ser que tanta gente sea la mejor haciendo dichos platos y yo aún no haya probado unos buenos de verdad.

Para salir de dudas propongo un concurso de estos platos y, altruistamente y en un alarde de generosidad, me ofrezco como juez-probador, claro que en la zona de Barcelona –Aunque algo que dice que no van a faltar voluntarios para otras zonas. ¿Me equivoco? Se admiten, fotos, videos, recetas, envíos por Seur 10… Tres limas están en juego.

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LA ESFERIFICACIÓN CULINARIA

Hace poco, alguien en las redes se preguntaba si estábamos asistiendo al insuflado de una burbuja gastronómica. Yo, sinceramente, creo que sí y, sobre todo, más que a una burbuja gastronómica, a una esferificación en las redes.

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Desde hace unos años, a mucha gente de la que le gustaba salir a comer o a cenar, les han entrado unas ganas locas de realizar en sus hogares, con su gente maja de siempre, las exquisiteces que habían degustado en una velada sin igual, realizadas por su chef favorito y amigo (por que ahora, si no tienes un amigo cocinero de carne y hueso en tu vida eres un mindundi), o por los cocineros o cocinillas mediáticos.

Y de repente todos saben cocinar, ¡y no veas tú como lo hacen! Maravillosamente bien. ¡Además le dan ese toque mundano, terrenal, campechano, cojonudo! Y entonces, ¡hala! A organizar una cenita en casa e invitar a un grupito apañado, para que cuando lleve a la mesa la ensaladilla deconstruida, los demás hagan la ola.

Nos crecemos y gritamos: ¡foto, foto!, venga juntaos todos y que salga la ensaladilla.

-¡Ay!, que con mi móvil no puedo hacer fotos…

-No te preocupes que te la envío al mail o al face…

-Tienes Facebook? pues agrégame o te busco.

Fin de la historia… Fula Nita etiquetó a Menga Nito en una foto en la que aparece una ensaladilla. Pues nada; que esta gente se envalentona y ya quedan para el próximo finde pero claro en la misma casa no, por que no veas como me quedó toda la cocina.

Que sí, que quedan a cenar, van por ahí, por tu barrio, tu ciudad e incluso alrededores y de forma gregaria como si fueran los ángeles de la noche, patrullan enfatizando en sus pasos y peinan la zona, hasta encontrar ese rinconcito con ese encanto en el que habían tomado ese foie con reducción de Módena y que estaba impresionante.

Habría alguno en ese grupo al que no le convencería el método de cocinado y que seguro que mandaría recado por el camarero, para que indicase en cocina que en la mesa X había alguien que controlaba y no estaba contento ( creedme; esto pasa, a un amigo mío que es cocinero le dieron indicaciones en una mesa).

¡Reducción de Módena!, San Lorenzo bendito;si la reducción de Modena está más demodé que un adosado o un tríplex alicatado con plaqueta.  Para mal de males, el vinagre de Módena lo encontramos en el mundo arco iris de los lineales de tu hipermercado de confianza: aceto a la manzana verde, aceto al Pedro Ximenez, aceto al Jerez, aceto a la frambuesa, aceto al limón….(lo peor de todo es que siempre hay algún lechugino que confunde el aceto con el aceite).

-Que es lo que lleva el foie por encima?

-Sal en escamas.

-¿Qué? ¿sal?

-¡En E-S-C-A-M-A-S!

-¡Foto, foto! Esta noche, cuando llegue a casa, me llevo el atracón de subirlas todas al face.

¡SAL EN ESCAMAS! Por favor… Si las estanterías de sal de los supermercados ya parecen tablas de Pantone. Los botes deberían llevar número en vez de ingredientes: sal de camarge, sal gris, sal ahumada en sus dos variedades; roble francés y roble americano, sal de aceitunas negras, con boletus edulis, con limón, con naranja, sal rosa del Himalaya y no nos podemos olvidar de la sal en escamas con chocolate. Comprendo ahora por que antes la gente que usaba sal fina y sal gruesa tenía el ceño siempre fruncido y el gesto antipático; y es que ahora estas sales casi cotizan en bolsa y se cotizan más que una madera de elondo, un palisandro o una buena madera de acajou.

Lo que desconoce casi todo el grupo, es que alguien de él está confeccionando un blog de recetas. Bueno, de recetas y de sus mejores sonrisas.

-Aquí os dejo esta foto de mi corujo a la plancha con su aceite de perejil ¡Patata!

-Te la copio.

-¡Qué pinta! ¡Hummm!

-Esta otra es de chipirones encebollados espolvoreados de perejil picado. ¡Whisky!

-Y aquí estoy yo…el perejil de todas las salsas, que lo mismo valgo para hacer un soufflé que para conducir eventos y enseñar a los más burros a preparar guarniciones con verduritas baby -que ya están obsoletas como el gotelé y los estucados venecianos en los portales de corrala de medio pelo, pero que dan un resultado bárbaro en el plato-.

Y a lo tonto, a lo tonto, pasamos de una argamasa ultracongelada a convertirnos en El Pocero de las redes virtuales, hinchando una burbuja construida a base de pedantería, confundiendo lo exótico con lo obligatorio y la calidad con lo vistoso. Alimentándola a base de etiquetar a amigos del Facebook en fotos de chalotas, o subiendo a Pinterest la foto de esas patatas fritas congeladas, que siguen siendo como cartón pese al gracioso tinte de remolacha.


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Un Kebab auténtico en Madrid

En De Lima a Limón no sólo buscamos lugares frescos, nuevos, con comida innovadora de emprendedores gastronómicos, también tenemos debilidad por los viejunos y hoy hablamos de uno de ellos, un local pequeño, que cuando se llena no hay quien entre y que merece mucho la pena.

Kebab House está en la calle Menéndez Valdés (a un tiro de piedra del mítico Donoso, del que hablaremos)  casi haciendo esquina con Princesa, a cinco minutos del Intercambiador.  Importante, porque si esperas un autobús con más de 15 minutos y hambre te dará tiempo a pasarte a probar el mejor Kebab que yo he probado en Madrid.

¿Puede ser un kebab considerado comida limonera? Todos no, sin duda. Yo no me fío de los que sirven la carne de esos rollos precongelados de carne triturada, que cortan con el esquilador de ovejas eléctrico.

En Kebab House, su dueño explica como hace su pincho de carne, poniendo capas de falda de ternera uniéndolos con trozos de grasa de cordero, tal y como el aprendió de joven en Turquía. El secreto, el aliño de la carne y dejar que se haga lentamente dando vueltas y vueltas. Serio y con un bigote bizantino, es un tipo peculiar que cuando lo vas conociendo a lo largo de los años descubres que es un bromista escondido tras un mostacho.

El Kebab está hecho en pan de pita fino cortado como un saco y enrollado estilo durum, nada de pan con miga, propio de otro tipo de comida. La carne cortada a cuchillo en lascas crujientes, te recuerda a la carne a la barbacoa mientras lo comes. Poco más, lechuga, tomate y la salsa de yogur. El picante opcional, pero recomendable para probarlo lo más auténtico posible.

Por 2,80€ podrás cenar rápido, el Kebab simple, y si tienes más hambre y tiempo, el doble por 5,40€. Ahora que hace buen tiempo y siendo el local tan pequeño, mi consejo es que os los llevéis al parque del Oeste y penséis que estáis en Estambul, con el Cuerno del Oro del sol oriente en vuestra imaginación.

Ni dos limas, pero más que una lima y media. Limones, ninguno, porque ya os aviso de como es el lugar, apto para viajeros, pero no para quien ponga pegas por todo.

Kebab House: Calle Menéndez Valdés 67


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Ya estamos aquí.

Hoy arranca De Lima a Limón un blog de crítica gastronómica diferente que busca darle darle un punto ácido y divertido al paladar.

Con rigor, pero también con una sonrisa, visitaremos lugares accesibles a todos los bolsillos, hablaremos de menús del día, de picoteos, de sesiones vemouth… Y por qué no, de vez en cuando también hablaremos de lugares donde acudir en una ocasión especial.

Centraremos nuestra atención en los nuevos restaurantes y no fallaremos en nuestra visita a los clásicos, os recomendaremos nuestros sitios favoritos y comprobaremos si los que están de moda merecen estarlo.

A través de nuestras Limas y nuestros Limones calificaremos los sitios que visitemos. De uno a tres, con sus mitades incluidas. No debéis morir sin visitar un tres limas… Y no deberéis visitar un tres limones salvo que queráis morir.

De Lima a Limón es un proyecto que nace a caballo entre Vigo y Madrid pero que no entiende de fronteras, por eso es un proyecto abierto. Queremos contar con todos vosotros de una forma activa, no sólo con vuestra compañía al otro lado de la pantalla o con vuestros comentarios, sino con tus propias críticas.

Esperamos que compartáis con nosotros esta aventura cítrica.

info@delimaalimon.com

@delimaalimon