De Lima a Limón

Crítica – cítrica


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ARABIA, el Madrid de las mil y una noches

Hoy en De Lima A Limón traemos un restaurante diferente y lleno de encanto, el Arabia, en pleno barrio de Chueca de Madrid. El sitio se define como «cocina árabe» y, aunque esto vendría a ser un poco como hablar de «comida europea» tiene excusa y es que mezclan lo mejor de cada región centrándose, principalmente, en la cocina egipcia y marroquí.

Para aquellos que no estéis acostumbrados a estos sabores, no os asustéis. Igual que no toda la comida mexicana pica hasta dejarte ciego, no toda la comida árabe abusa de especias, del picante o del sanbenito que en su momento le haya tocado. Es una cocina sabrosa, llena de vegetales y, en muchos casos, muy fresca… En resumen, muy recomendable.

Aunque sólo sea por el restaurante vale la pena ir, está decorado hasta en el último detalle. Desde el porche hasta los baños… Con deciros que dentro del local hay palmeras… Puedes comer en mesa normal o sentado en el suelo, lo cual, no nos engañemos, es un poco incomodo pero encanto tiene.

La carta es pequeñita, los precios de los primeros rondan los 5 euros y ningún segundo sube de los 10. Las raciones son abundantes, para que os hagáis a la idea, con dos primeros y un segundo es suficiente para que cenen dos personas.

Nosotras éramos tres y pedimos… puré de garbanzos al sésamo, o lo que solemos llamar Humus, que junto con el pan de pita calentito estaba de fábula. El detalle de llevar ajo muy picado por encima fue una novedad pero se va a convertir en un habitual.

También pedimos pepino con crema de yogur a la menta, con ese toque fresquito y cítrico que os decía antes y un falafel relleno de cilantro y cebolla que venía sobre una especie de salsa de tomate que, os prometo, que no podía estar más rico. Aunque sólo sea por probarlo vale la pena que asoméis la cabeza por allí.

De segundos pedimos, cuscus de pollo con verduras y albóndigas que acompañan del caldito para echar por encima, muy muy rico y, el mejor descubrimiento del mundo, pollo cubierto de fideos al vapor. Un plato aparentemente insípido que probablemente, jamás hubiera probado, pero que ha sido toda una revelación. Un pollo especiado medio guisado cubierto de fideos cabello de ángel, pasas, azúcar glas y canela, una combinación de dulce y salado deliciosa.

De postre comimos un pastelito de hojaldre con pistachos y té frío con limón y hierbabuena. Confieso que casi reventamos pero de lo rico que estaba nos costaba dejar algo en el plato.

En resumen, un sitio precioso, perfecto para un momento romántico, con una comida diferente y deliciosa por unos 15 euros por persona en el centro de Madrid se merecen dos buenas limas.

Arabia. Calle del Piamonte, 12

 


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I ESCAPADA LIMONERA… destino Salamanca

Hoy inauguramos una categoría que tiene grandes papeletas para convertirse en nuestra favorita… Escapadas Limoneras. Una maravillosa excusa para encontrarnos con amigos limoneros de todo el mundo mundial, hacer turismo y conocer los encantos gastronómicos locales de los que tanto presumimos y que tanto echamos de menos cuando salimos del terruño.

Barajábamos muchos destinos pero la buena fama del sherpa local que allí nos esperaba, la gran fama de la ciudad en cuestión y, no lo voy a negar, el hecho de que a mis años aún no la hubiera visitado nos llevaron inequívocamente a Salamanca.

Salimos de La Sierra de Madrid a las 9 de la mañana y a eso de las 11 ya teníamos puesto el pie en tierras charras. Es un camino agradable y que cuando empieza a cansar ya se ha terminado.. Lo más sorprendente fue ver todos aquellos prados verdes cual Cantabria, se ve que este año lluvioso no ha perdonado ni en Castilla.

Arrancamos el recorrido rumbo a la plaza Mayor pero justo antes de llegar, nos encontramos con el Mercado y no pudimos resistirnos a su visita obligada. De ahí pasamos a la plaza Mayor, la Catedral, la Casa de las Conchas, subimos a la torre de la Clerecía donde alucinamos con las vistas de todo Salamanca y volvimos junto a nuestra guía al punto de partida, donde nos esperaba Chamo dispuesto a demostrarnos punto por punto las riquezas gastronómicas de su ciudad, desde los bares de toda la vida, a los famosos pinchos del Van Dick pasando por los gastrobares más modernos e innovadores…

Es cierto que los pinchos de Salamanca están más pensados para cenar que para comer y además nos consta que tienen unos muy buenos restaurantes, pero nuestra idea era probar el mayor número de cosas posibles y aguantamos el tipo.

La primera visita fue al Cervantes, uno de los lugares de toda la vida, donde quizá los pinchos no sean los mejores del mundo, pero la decoración y sus vistas lo convierten en una primera caña imprescindible.

De ahí fuimos al iPan iVino (pronunciado a la española según la camarera) un «gastro bar» que lleva poquito tiempo abierto, con unos pinchos con nombres muy sugerente que rondan el precio de 3 euros .. Muy mono, muy rico el vino de garnacha y una carrillera al Martini deliciosa pero unas micro alcachofas y un secreto ibérico demasiado frío que decían a gritos que aquello era un buen comienzo, pero que tal y como rezaba el cartel del local, todavía estaba en prácticas.

La tercera estación fue en un clásico, el Bambú, aunque visto por primera vez nunca lo diríamos, digamos que son los riesgos de dejarle tu bar cotrañoso a un decorador. Entre que parecía un congreso de Despedidas de soltero y que el chorizo prometía repetir los tres días siguientes escapamos a la cuarta estación.

Para artículo - los decoradores del futuro

El Cuzco, de la sesión matinal mi favorito, otro gastrobar pero con más experiencia que el primero al que fuimos, por lo visto los dueños son los hijos de una familia del gremio de toda la vida y quisieron darle su toque 2.0. , lo importante, la hamburguesa de morcilla con cebolla caramelizada estaba de muerte igual que el foie y los precios eran razonables, unos 3,50€ por persona bebida y pincho.

Tras un paseo por el Tormes con sesión de fotos limoneras incluídas, llegó la hora del café y nos llevaron al sitio más bonito de Salamanca, la Casa Lis, el único museo Art Nouveau y Art Deco  Un precioso palacete restaurado que encontró el museo perfecto.

Vencimos el cansancio tirados en el cesped de la plaza de Anaya, estuvimos en la cueva donde cuenta la leyenda que el Demonio adoctrinaba a sus discípulos, encontramos a la rana, al astronauta y al ciervo, pedimos un deseo en el pozo de Calixto y Melibea pero nos faltaba algo sin lo que no nos podíamos volver para Madrid, la zona de Van Dyck.

Desde el centro andando se tardan unos 20 minutos, nos dicen que fueron unos cines los responsables de aquel asentamiento, nosotros no sabemos qué fue antes, si el huevo o la gallina, lo cierto es que es una zona para perderse, un barrio con pinta residencial donde los bares compiten entre ellos por ofrecerte el mejor pincho con tu consumición. Puedes encontrarte de todo: hamburguesas, huevos rellenos, rabas, el cajón de sastre de la especialidad de la casa e incluso comida mexicana o portuguesa en versión pincho. Una opción barata (unos 2 euros bebida + pincho) que atrae a todos y, especialmente, a los miles de universitarios que ambientan la ciudad.

Por desgracia era tarde y tocaba emprender la vuelta a casa, coger el coche ya no apetecía tanto y quedarse allí, viendo cómo habían volado las horas apetecía mucho más, de ahí nuestro consejo, desde Madrid Salamanca es asumible como excursión de un día pero pide a gritos una escapada de fin de semana.

Doce horas de escapada limonera, un tipo encantador que nos guió de maravilla de pincho en pincho, una ciudad preciosa y cuidada, una gastronomía más que recomendable y un par de tareas pendientes para siempre tener que volver. Dos limas ganadas a pulso.


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FOLLAS NOVAS… De la literatura a la cocina (Vigo)

En 1880 se publicó un poemario de Rosalía de Castro cuyo título era Follas Novas, más de 100 años después y, en la calle de Vigo que lleva su nombre, De Lima a Limón se acerca a un pequeño restaurante conocido por sus brochetas.

Pedimos pulpo a la brasa que, aunque menos típico que el pulpo a feira y quizá precisamente por menos explotado, cada día me gusta más. He de confesar que es el más rico que he probado hasta ahora y no es fácil porque… Con esta receta puede encontrar todas las combinaciones posibles… Desde el pulpo que nada en aceite, a que de tanto ajo que lleva se convierte en un remedio contra los vampiros… O que lleva tanto limón que consigue el milagro de que se te caigan los dientes.

Además de los rabitos, probamos los famosos saquitos de solomillo con setas, puerro y bechamel y …premio para el Follas Novas! Cuando todos esperábamos la clásica fritanga de masa filo… Aparecieron unos sacos de tamaño serio hechos con filloas gallegas y atados con un hilo de puerro, muy potentes pero que estaban buenísimos.

Y por último, la especialidad de la casa, brochetas… Las había de carne y de pescado, yo elegí una de rape y langostinos que con sus verduritas a la plancha costaba 14€. En su punto y abundante, más que suficiente como plato único y perfecto para quienes estén a dieta.

Como detalle curioso y que contrastaba con lo mono que es el local era la primera página de la carta… Donde un arsenal de post-its de colores te indicaban las sugerencias del día, supongo que era su pequeño homenaje a las .. Follas novas.

En resumen, un sitio agradable, carta reducida pero lograda y un personal atento por algo más de 20 euros por persona. Un lugar perfecto para quedar bien con un compromiso que se lleva dos limas.

Calle de Serafín Avendaño, 10  (Cerca del Puerto Marítimo, Rua Areal y Avenída Rosalía de Castro)

http://follasnovas.atagalicia.com/


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LA LAMPREA, una monstruosa tradición milenaria.

En muchas, pero muchas muchas ocasiones me he preguntado cuánto hambre tenían que pasar nuestros antepasados para acabar probando según qué cosas… Es claro que esto de la comida es cuestión de usos y costumbres, pero no me digáis que un centollo, que es la versión marina de una araña mutante, de primeras os resulta apetitoso o un brocoli que es lo más parecido a la reminiscencia de un yo oveja pasado, o los caracoles, o los callos o mil y una cosas más en las que sólo reparamos cuando las vemos en los documentales de viajes y pensamos aquello de… ¿cómo pueden comer gusanos? aarrgg.

Una de esas cosas es la lamprea, un bicho del jurásico, con forma de serpiente y, zoológicamente hablando, más similar al pez que a otra cosa, nace en los ríos, llega hasta el mar… y vuelve a los ríos. Un simpático animalito que vive de chuparle la sangre a otros peces como el bacalao, el salmón o el majo tiburón. Esto lo consigue con una boca llena de ventosas, dientecillos y una lengua que podría provocaros pesadillas durante los próximos diez años. Razón por la cual no pienso poner aquí una foto de su boca… al final soy una tía considerada.

Se pesca, y se come, tanto en Galicia como en el norte de Portugal e incluso en alguna zona de Francia, pero os garantizo que nunca he visto tal devoción como la que le procuran en el Sur de Galicia. Durante su temporada, desde enero al primer canto del cuco (allá por finales de abril) los aficionados peregrinan al epicentro de la fiebre de la lamprea, los ayuntamientos ribereños del Miño.

Pescarla es todo un arte… desde la lanza a mil y un aparejos de captura, incluso algunos de ellos instalados en los propios ríos con piedra y provinientes de sus primeros degustadores, los romanos. Tanta historia porque el bicho es conveniente atraparlo vivo, conservarlo en pilones y matarlo y dejar que se desangre en la propia cazuela… muy romántico todo, ¿no creéis?

Se puede comer de muchas maneras… rellena, con chocolate, frita, pero la más tradicional y habitual es a la Bordelesa (o como ya os contaba antes… en su propio desangre, con vino y cebollita) acompañada de arroz blanco y picatostes. Una ración cuesta entre los 30 y los 70 euros por persona, una ocasión especial claramente. La cuenta todavía sube aún más ya que lo habitual es acompañarlo de una mini ración de angulas (producto que se cotiza a unos 600 euros el kilo).

Su sabor es extraño, muy intenso y extremo… puede apasionarte o puedes odiarlo, pero es difícil que te deje indiferente y, al menos una vez en la vida hay que probarla.

En cualquier caso es una tradición milenaria que bien merece la atención limonera, un puntazo para los buscadores de emociones fuertes y una excursión muy recomendable para primeros de año por sus verdes y frondosos paisajes. Dos limas bien merecidas.

Lamprea


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A PUNTO… un Restaurante en su punto

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En febrero de este año abrió sus puertas un nuevo restaurante en Pontevedra y atraídos por su olor a nuevo y por la recomendación de una amiga con reconocido buen gusto… Nos acercamos a probarlo, el resultado fue fantástico!

El sitio es mono, bastante amplio, con una decoración entre lo nórdico, lo frío y lo fácil de limpiar y con un detalle que me apasiona, comes delante de la cocina donde Oscar Abal y Adriàn Fuentes bailan entre cazos, cucharas y fogones. Otro detalle simpático es que la comida te la sirven en una bandeja de Ikea, lo cual hace que te sientas como si te trajeran el desayuno a la cama.

Tienen una carta pequeñita, llena de tapas de productos de temporada a precios muy razonables (como el sashimi de jurel por 7 euros) y además tienen menú, entre semana a 10 euros y en el fin de semana uno más amplio en formato degustación por un poquito más… Una de las cosas buenas es que no hay sorpresas, en su página de Facebook cuelgan el menú a diario.

Hoy nos tocó huevo con bechamel y crujiente de chorizo… Algo sencillo pero hecho con tanto cariño que el primer trocito de pan mojado en aquello supo… A gloria bendita que hubiera dicho mi abuela. Era para profesionales porque la clara todavía conservaba su textura, eso sí la suavidad y el sabor de aquello era difícilmente mejorable.

De segundo había unos garbanzos con espinacas (frescas) y un bacalao muy suave, poquito hecho… En su punto de picante y sin ese sabor cargante de muchos potajes de mar y montaña.

El tercero me enamoró, una croca – cadera de ternera gallega – con tirabeques casi crudos (lejos de aquel recuerdo del plato de tirabeques recocidos con aceite y vinagre que me obligaban a comer de pequeña bajo la terrible excusa de las vitaminas)… Riquísima, eso sí, prácticamente cruda.. Y no apta para los amantes de la suela de zapato carbonizada.

Las natillas del postre (que habitualmente valen 3 euros) son… Increíbles, llevan por arriba unas perlitas de hojaldre caramelizado que riete tú de las galletas maría. La camarera nos las recomendó y tenía toda la razón del mundo.

En resumen, un menú de autor de calidad, con raciones justas pero en conjunto suficientes, una apuesta por la calidad, el cariño y el buen gusto a tan buen precio se merecen sobradamente dos limas.

https://www.facebook.com/apuntotapas?group_id=0
Rúa Nova de Arriba, 7 Pontevedra


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Tepic… de México a Chueca (Madrid)

Urban Mex Restaurant.

Hoy arrancamos De Lima a Limón y no se nos ocurrió un mejor sitio para hacerlo que buen restaurante mexicano. Una comida sabrosa donde no faltan nuestros ingredientes favoritos… Del limón en la cerveza a la rodaja de lima en los tacos.

Tepic es un restaurante mexicano en pleno centro de Chueca. Es un sitio moderno, donde de no ser por el acento de los atentos camareros nunca sabrías qué tipo de comida sirven. Es un restaurante para amantes de la comida mexicana… Si lo que buscas es una experiencia divertida con rancheras y fotos del comandante Pancho Villa colgadas por las paredes, definitivamente no es tu sitio pero si quieres probar unos de los mejores tacos pastor de, al menos, Madrid… Te lo recomendamos encarecidamente.

Tienen una carta de tres páginas que puede hacerte perder la cabeza y que desees haber ido con 20 amigos mas para poder picotear de todos los platos. Finalmente y aconsejados por el camarero pedimos unos Sopecitos (que acabaron siendo Huarache), unas flautas barbacoa y la especialidad de la casa, los tacos pastor.

Sorprende lo rápido que te sirven, lo diferentes que son los platos y la buena calidad de sus materias primas (cuando la carne es buena… Se nota y no hablemos de cuando las tortillas están hechas en casa…)

Probablemente después de los primeros, del segundo, del regustillo de las especias y del toque picante que aventurero seguro te has atrevido a probar dudes mucho de si quieres (o debes) probar uno de los postres… Desde aquí te animamos a caer en la tentación, las milhojas con helado de vainilla nos fascinaron.

En total, algo mas de 25€ por persona, más caro de lo que acostumbramos a pagar por un mexicano pero para un día de vez en cuando.. Una diferencia que merece la pena pagar.

Eso sí, no todo es perfecto… La vida te da limas pero también te da limones (en gajos en este caso). Es demasiado bullicioso y además no tenía cobertura. Pero como dice el refranero popular, en el pecado les va la penitencia y es que sin tuitearlo nos quedamos! 😉

Hay que reconocer que estos chicos han puesto el listón bastante alto…. Por eso se merecen dos limas y un gajo de limón.

http://www.tepic.es/

C/Pelayo, 4. Madrid