De Lima a Limón

Crítica – cítrica


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Comida Coreana… kimchi y más.

Todo el mundo ha comido alguna vez en un restaurante chino, muchos han comido en un japonés, algunos en un tailandés… pero la comida coreana sigue siendo una gran desconocida. Hoy en De Lima a Limón os desvelamos parte del misterio o, al menos, os metemos el gusanillo en el cuerpo para que os escapéis a alguno de los restaurantes coreanos que hay en nuestro país para probar alguno de sus impronunciables e intrasncribibles platos.

Hace unos meses cuando probé la comida coreana por primea vez alguien me dijo… «no sé como es, pero me juego la cabeza a que lleva fideos, verduras y carne cortada en tiras» y la verdad es que acertó, lo cual me alegra porque, a diferencia de la Reina de Corazones, ver rodar cabezas no es una de mis aficiones favoritas. La comida asiática tiene muchas cosas en común y esta es una de ellas, el arroz es otra y la presencia de verduras al dente, probablemente la definitiva. Sin embargo, y con todos sus parecidos, cada una tiene su propia personalidad, sus ingredientes favoritos y sus diferencias.

La cocina coreana tiene un rey indiscutible, el kimchi, además de ser un nombre simpático apto para cualquier  superhéroe de dibujos animados es verdura fermentada, generalmente, col a la que se le añaden cosas como ají, extracto de pescado, ajo, cebolla… Empezó siendo una forma de conservación de las verduras para sobrellevar el crudo invierno Coreano y se convirtió en la base fundamental de su alimentación. Es un sabor intenso al que hay que acostumbrarse, para los amantes de los alimentos con propiedades es el producto total: antioxidante, anticolesterol y pro-defensas.

Se puede comer kimchi prácticamente de todo, el restaurante Gayagum (Tulipán) de Madrid es un buen lugar para probarlo, Lo sirven en platitos pequeños y cuando ven que se te está acabando sin necesidad de decirles nada, te traen más. Cuando estuvimos nosotros probamos el de pepino, calabacín, acelga, espinacas, nabos, raíz de loto… y obviamente col. Lo ponen en la mesa nada más comenzar pero si aceptáis un consejo… esperad a que venga el resto de la comida y utilizadlo de acompañamiento, para comerlo solo se hace un poco excesivo.

Además del Kimchi probamos la ternera a la coreana, o Galbi, son trocitos de ternera que han sido macerados en soja, azúcar, vino y algunas especias, después la sirven a la brasa o saltada. Está buenísima! En Arisu la tienen en su menú del día de 11,90€, sin duda es la mejor opción de los segundos, los tallarines con verduras son bastante insulsos.

Otra cosa curiosa de los coreanos es que comen fideos de batata, un producto super gelatinoso y escurridizo, transparente cual medusa y bastante difícil de comer con palillos, pero muy adictivo. La primera «ganchillada» la comes con recelo… pero acabas rebañando el plato. Y por último, la sopa… que esta gente la toma como si fuera el postre, al final de la comida.

En términos de restaurantes Arisu es más fino y su comida está más occidentalizada, quizá para probarla sea la mejor opción. El Gayagum es más casero, más de andar por casa y por tanto, más auténtico (con sus virtudes y defectos), habiendo probado de todo la cuenta fueron unos de 15 20 euros por persona.

Quizá no se convierta en vuestra comida preferida pero, os puedo garantizar, que vale la pena probarla y casi seguro que repetiréis. Y por último… no podemos terminar esta entrada sin enlazaros un blog curioso de un valenciano en Corea del sur y sus diez platos coreanos favoritos: Paella de Kimchi. A Kimchiar se ha dicho!


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Carnavales de Cádiz en versión limonera

Ayer me decían que los limoneros viajamos más que el baúl de la Piquer… y es posible. No lo podemos evitar, mezcla las dos cosas que más nos gustan del mundo: comer y viajar. Para no cargarnos la fama, hoy nos escapamos a Cádiz, y lo hacemos en su momento de esplendor, Carnavales, porque en Cádiz el Carnaval es tan grande que se dice en plural.

Los Carnavales en Cádiz, oficialmente, duran dos semanas. La realidad es que desde que empiezan las preliminares del COAC (Concurso oficial de Agrupaciones Carnavalescas) allá por enero y hasta casi marzo, la provincia suena a Carnaval. Los carnavaleros salen con sus trajes y cantan las letras que llevan ensayando todo un año, durante estas dos semanas muchos cogen vacaciones, prácticamente no duermen y queman sus gargantas cantando en cada esquina, pero son inmensamente felices… y os garantizo que esa felicidad se trasmite. Da igual que uno llegue de nuevas, sale de allí enamorado y chirigotero.

Para los que no hayáis tenido la suerte de estar os hagáis una idea, os diremos que la fiesta va de cuatro cosas: comer, beber, escuchar y cantar. Las peñas reparten comida y hay cosas como «Gambada Popular» «Bacaladá Popular» «Tortillada Popular de camarones» «chicharroná popular» o «Pestiñá popular«… Vamos, que te pones tibio de comer, gratis (popular) y con chirigoteo de fondo. La cerveza en estos planes tampoco falta, bueno, lo de cerveza es un decir, porque lo que no falta es la Cruzcampo.

Por el día se disfrazan los niños y por las noches lo mayores. Se ven disfraces de todo tipo, muchos super elaborados y otros tremendamente simples… tan, tan simples que uno puede ir disfrazado con un pañuelo al cuello siempre que se pinte dos coloretes rojos en las mejillas. La excusa de no tengo disfraz… aquí no vale.

carnavalesdelima

El menú está claro… obviamente el artista principal es el pescadito frito. Uno de los mejores sitios para comerlo es el Mercado Central, está justo detrás de la plaza de las Flores (otro rincón de pescaíto clásico),y desde que lo han reformado no veáis cómo ha cambiado el cuento. Las cervezas cuestan 70 céntimos y el pescado, igual que en todas las freidurías,  se vende por kilo… está super rico y es uno de los más económicos del centro de la ciudad, eso sí, la variedad escasea (choco, cazón y tortillitas) , además, si quieres variar el mercado está lleno de puestos… desde sushi a montaditos.

Junto al pescaíto están las raciones, en versión patata: las papas aliñás o en alioli, la ensaladilla… en versión cárnica: chicharrones y albóndigas.. y en versión fritanga: Croquetas, Tortillitas de camarones (que no llevan huevo) y calamares… De postre no hay que dudarlo, pestiños. Un dulce arabesco, muy dulce, muy dulce pero muy rico.

Cádiz no es un destino para contar calorías y, en época de Carnavales todavía menos, pero lo tiene todo: los primeros rayos de sol  de la temporada, buena comida, mejor ambiente y buenos precios… Vaya, un destino limonero por excelencia, anotadlo en la agenda, que 2015 ya está en el horno.

Cartel_2015


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KNIGHT ´N´SQUIRE…El Nait para los amigos. (Madrid)

Siguiendo con la nueva sección que inauguró Olivia el pasado lunes, #yoconfieso que nunca había estado en el «Nait», no haber estudiado la carrera en Madrid y haber vivido siempre por el sur hace que llegues a estos sitios un poco crecidita. Pero nunca es tarde si la dicha es buena.

Tanto es así que era mi primera vez que llamé para saber el horario (de 13 a 1h) y tuve una conversación un tanto surrealista. Como simplemente cogieron el teléfono con un – Siiiiii (que podría haber sido cualquier humano cabreado) me vi obligada a preguntarle si eran el – «knaigt an skuaier«. La respuesta fue un diáfano – eeeeeeh??, Finalmente pregunté si daban hamburguesas y ahí sí conseguí una respuesta afirmativa. Estaba claro, yo aún no era amiga, sino, claramente, hubiera preguntado por el Nait. (que así es como se llaman en su web y como se llama la empresa según el ticket.

El Nait está rondando Plaza de Castilla, es un bar extremadamente lleno, por tener lleno tiene llena hasta la fachada de enredaderas. Los toldos rojos cada vez se ven menos aunque le da un aspecto de taberna irlandesa llena de Leprechauns de lo más divertida. Por dentro tampoco es un lugar que deje indiferente, tienen pánico al vacío, todo está lleno de cuadros, de jarras de cerveza, de… todo. Incluso el techo. La luz es oscura y parece que te invita a sentarte en la barra y compartir pinta con el primer hombre mayor de barba solitario que se encuentre en el lugar. (Si lleva un tatuaje en el brazo mejor).

Pero la verdad es que no se va a por pintas, se va a por hamburguesas y perritos y, a eso fuimos. La carta tiene su aquel y los precios siguen siendo precios de hambuguesería antiresaca (desde 4,50 a 6,50) con la posibilidad de pagar 1€ por cada extra y añadirle cosas tan… sutiles… como piña, chorizo o chucrut.

naitdelima

Ya que estábamos en modo guarrindongo la elección la tuvimos fácil, una hamburguesa italiana y otra mexicana. En la fotos veréis que no son hamburguesas al uso. La italiana viene naufragada en una salsa «italiana caliente con especias» ergo, tomate frito de bote con orégano y albahaca. La mexicana viene abierta y, directamente, sepultada, en frijoles, os doy mi palabra de limonera que debajo de aquella fuente cubierta por una lata de alubias había una hamburguesa de carne (no demasiado mala) y pan.

Probablemente sea el ambiente o los precios o los recuerdos que te evoca o incluso que te genera (porque las patatas de bolsa estamos seguros que no fueron) pero la experiencia vale mucho la pena. Las hamburguesas no son, ni de lejos las mejores del mundo y el servicio tampoco. Decir que son decentes es más que generoso, pero la verdad es que están ricas y, sobre todo, saben muy bien.

El Nait es un trocito de un lugar imaginario en el norte de Madrid, donde vuelves a ser universitario por un rato, las cosas saben diferente y el tiempo pasa a otro ritmo. Ojalá las hamburguesas fueran un poquito más ricas, en todo caso… les valen una lima y media y medio limón.

http://nait.es/

NAIT: Felix Boix, 9. Madrid.


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IKEA… dos limones y unas risas.

Aunque lo pueda parecer esta entrada no viene de una apuesta, nadie nos ha retado con un «no hay huevos» (aunque os abrimos la puerta a que lo hagáis) y tampoco es una promesa del peligrosísimo y, aparentemente inocente, juego del yo nunca. La hacemos porque, firmemente creemos que Ikea se merece una crítica cítrica.

Así es, su comida ha trascendido… hay gente, que no está en un psiquiátrico que confiesa que la comida de este lugar, directamente, le gusta. Otros lo asumen como un mal necesario… cuando uno entra en la Estación Espacial Internacional sabe dos cosas, que no va a salir de allí en mucho tiempo y que le va a tocar comer comida que fuera de allí no comería. Ikea es algo parecido.

Hay dos formas de comer en Ikea y ninguna resulta mucho mejor que la anterior, la primera es en modo rata, los perritos calientes cuestan 50 céntimos, son infames… pero son cincuenta céntimos y puedes echarle todo el ketchup que quieras, de hecho, puedes alimentarte de ketchup. La segunda es comer «comida«, la venden incluso en formato menú del día por 7,95€, ya no es irrisorio, pero sigue siendo barato e incluye la bebida que es de relleno gratuito… en una te bañas en ketchup y en la otra bebes pepsi hasta que tiemblan los párpados. Muy tipical espanich.

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Nosotros fuimos seres racionales (de los de Siniestro Total) y pedimos menú… empezamos con una ensalada de plástico en bolsa, con tomates cherry bala y queso goma. De segundo nos repartimos la versión saludable, el salmón con medallones de verdura que, si hubiera estado caliente habría sido bastante decente, incluso el engrudo de puré de patata con brocoli estaba presentable. Y las albóndigas, 15 ni una más, ni una menos, contadas con precisión sueca y con la posibilidad de llegar a 20 por un euro más… llegan y sobran. El puré de patata era presentable y la mermelada de arándanos no le quedaba mal del todo. Eso sí, con cinco hubieran sido más que suficientes, repiten hasta el infinito y más allá, eran las diez de la noche, acabábamos de conseguir salir de aquel agujero sin fondo y seguían repitiendo.

El postre fue, probablemente, lo menos malo de todo, una «almond cake chocolate» una versión en tarta de una chocolatina Lion.

El momento más simpático fue cuando nos dimos cuenta de que el bol de la ensalada estaba roto… parecía salido de un chiste, el colmo de Ikea es que te den comida en platos rotos. Es obvio que de esta crítica no podía salir nada bueno, pero si estas en un área comercial y tienes que elegir entre Burrikin, Masdonas e Ikea… casi me quedaría con estos últimos, son dos limones pero te ríes un rato.


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MAD CAFE… posiblemente, las mejores hamburguesas de Madrid.

Hoy en De Lima a Limón seguimos con el boom hamburguesero y nos vamos hasta la cañera zona de La Latina a probar unas de las hamburguesas con más fama de Madrid y parte del extrarradio, las del Mad Café.

El Mad Café, que tiene un hermano gemelo en Alonso Martínez (el Mad Grill),  es un local estilo americano años 30 escondido en la Cava Alta, muy cerquita del Mercado de la Cebada. La decoración es sencilluca, tiene un punto fabril que recuerda bastante a la Pepita, sólo que con 600 kilómetros de distancia, dos plantas en formato loft y un montón de mesas pequeñitas y bastante cerca unas de otras.

Junto con las hamburguesas (más de 10 modelos distintos), la variedad de bebidas es uno de los puntos fuertes de este local, tienen un montón de cervezas artesanales que harían muy feliz a nuestro limonero Tomás, además de un arsenal de bebidas «chuminada» puramente americanas tipo Cherry Coke o Dr. Peppers, incluida la Coca-Cola con helado tan propia de un cumple infantil.

Nosotros nos dejamos guiar por las recomendaciones de la casa y empezamos con los aros de cebolla. No, no son esos aros clásicos con caparazón, más bien son una especie de tempura de cebolla roja con salsa barbacoa al centro. Buenísimos! Perfectos para rechupetear los dedos mientras acabas con las miguitas del plato. La ración es abundante, mejor para tres que para dos.

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En cuestión de hamburguesas, unos fuimos tradicionales y nos decantamos por la california y la BBQ, algo deben de tener para que leas el foro que leas todo el mundo haya picado. Y la verdad es que no defraudan, son 250 gramos de hamburguesa de cebón (se puede pedir opción doble de carne por 4,50 € de extra), picada en la casa hecha a la parrilla (con sabor a parrilla) y, a ser posible crudita, la primera con guacamole y la segunda… pues con salsa barbacoa.

Otros experimentaron con la Special BBQ Chiquen Burguer, que resultó ser muy parecida a la vacuna pero con una jugosa (sí, sí, jugosa) pechuga de pollo, y con la Homemade Fálafel Burguer, hecha con fálafel casero y acompañada de una salsa de yogurt muy rica. Opción para vegetarianos (y no vegetarianos) que demuestra que no es necesario compactar cien ingredientes distintos para conseguir una hamburguesa sin carne que esté buena.

El pan de las hamburguesas es de brioche… más que correcto. Todas van acompañadas de cebolla caramelizada y patatas de las de verdad, irregulares y con su piel (como debe de ser). Lo único negativo es que mis patatas no estaban del todo bien hechas  y que la lechuga que acompaña es iceberg. Muerte a la lechuga iceberg!

Llegó el momento goloso, éramos cuatro y había cuatro postres en la carta. Está claro… uno de cada. El «apple crisp«, una especie de compota de manzana con una capa crujiente de avena y canela y una bola de helado de vainilla. Enorme, perfecto para compartir y suuuper rico. Los muy chocolateros amarán el “Brownie à la Mode” con su doble de chocolate, mientras que los seguidores de la secta de la tarta de queso encontrarán en la “New York Style Cheese Cake” un nuevo profeta al que seguir. Por último un clásico de la cocina americana, el “Carrot Cake” no por muy visto, menos rico .

El personal es muy  majo, se les nota a la vista que lo suyo con la carne es una historia de amor (si te sientas cerca de la barra verás por la ventana que da a la cocina cómo cuidan de manera especial cada hamburguesa). Las hamburguesas muy buenas y la cuenta sale a unos 15€ por cabeza, compartiendo postre y 18 en modo egoistón, razonable. Eso les da dos limas y el premio a las mejores hamburguesas de Madrid (por el momento).

http://www.themadcafe.es/Site/Mad_Restaurants.html


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LA ACCADEMIA DEL GUSTO… el paraíso del queso. (Madrid)

Hace mucho mucho que no nos escapamos a un italiano y eso no puede ser. Aquí va nuestro propósito de enmienda en forma de italiano auténtico, rico rico y, sobretodo, muy peculiar. La Accademia del Gusto.

La Accademia del Gusto es el lugar total, es restaurante, tienda de productos italianos «wenos, wenos» y, como su propio nombre indica, también es academia. Si eres amante de los quesos en la parte de tienda se te van a ir los ojos, el producto es de Negrini unos tipos que conocimos en Madrid Fusión, eso ya os da una idea de la calidad del asunto. La parte de la academia tiene cosas simpáticas, como los cursos-cena donde por 40€ te enseñan a preparar un plato y luego te lo sirven… pero lo que más nos interesa a nosotros es el restaurante y sobre todo, su menú del día por 12,90€.

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El menú de escuela cambia todos los días, aunque hay una parte que se mantiene constante, el primero. De primero tienes un buffet donde hubo momentos en los que me sentía como Alicia en el país de las maravillas, embutidos italianos (mortadela y bresaola), ensaladas de rucula con parmesano, mozzarella al pesto y lo mejor de todo, quesos y más quesos, unas rocas de parmesano con reducción de vinagre de módena que podían conseguir que perdieras el conocimiento.

De segundo hay un plato de pasta, no se puede elegir, y te lo preparan en el momento y a la vista en la planta baja. A nosotros nos tocó Pasta aglio olio peperoncio y bricola di pane. Lo que viene a ser una pasta al ajillo con miguitas de pan y conseguía ese milagro que la pasta sólo consigue en Italia, convertir el agua en vino y hacer de una receta megasimple algo delicioso. El plato era generoso y con el empacho de quesos de primero comes de sobra.

Aunque lo cobren a parte, el pan  (2€) es algo que no os podéis perder, viene en cesta y es una selección de todo lo que venden. Hay de todo, focaccia, grisines, pan con tomate, con queso, grandes pequeños, calientes, fríos, salados, dulces… un festival!

Cometimos el error de pedir postre, no porque tampoco estuviera incluído, sino porque el Rollito siciliano dejaba mucho que desear… es más, daba la sensación de que se conocía a los trabajadores de la casa por el nombre.

El local es bonito, sencillo y muy cerquita de Nuevos Ministerios, aunque escondido. Hay que buscarlo, encontrarlo es casi imposible, y adivinar que es un restaurante y que se come así de bien es aún más difícil todavía pero para eso estamos nosotros.  El servicio es despistado, hace cosas como preguntarte veinte veces si de verdad quieres hielo en el agua con gas o para que te traigan pan tienes que perseguirlos pero… anécdotas al margen, son italianos italianos.

La comida os saldrá por unos 15€ por cabeza, es más que en el Pastaio, por ejemplo, y además no tienes opción pero… es un sitio que realmente vale la pena, no toméis postre y la comida será de dos limas.

http://www.accademiadelgusto.es/

Calle Cristóbal Bordiú nº 55, 28003 – Madrid


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Cuestionario Cítrico a Luis Moreno, cocinero revelación Madrid Fusión 2014.

Abrimos sección, comenzamos una ronda de entrevistas limoneras. Poco a poco, iremos descubriendo los secretos gastronómicos, confesables e inconfesables,de personajes conocidos, del mundillo del «comercio y del bebercio», pero no sólo.

Para inaugurarla no podemos tener a alguien más apropiado, Él es Luis Moreno y junto con su socio Daniel Ochoa son los ganadores del premio Cocineros Revelación 2014, un premio que se concede todos los años en Madrid Fusión. Luis es un tipo joven, despierto y simpático. Le apasiona su trabajo, se nota y nos encanta, le pedimos que fuese sincero… y la verdad es que lo ha sido. Este es nuestro primer Cuestionario Limonero.

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1. Vaso medio lleno o medio vacío. Medio lleno siempre.

2. Chuletón o esferificación de apio. Chuletón.

3. Una un poquito más personal… qué le pedías a tu madre que te hiciera de comer el día de tu cumpleaños? Croquetas. De qué? De cocido. Tienen algo que ver con las croquetas de lacón con grelos que hemos comido hoy? (Era una auténtica gozada) No, eso viene de Oliver, yo también tengo influencia gallega, mi madre es de Allaríz. Oliver hace poquito que está con nosotros, bueno, con nosotros lleva un tiempo, hace poquito que está en una partida. Queremos incluír la personalidad dentro del restaurante… al final esto es la suma de muchos.

Y las croquetas de cocido eran plato único? Sí, sí, sí… yo me ponía fino. Con patatas o con ensalada? Solas, solas. El resto eran minucias.

5. Llegas a casa de madrugada con unas copas de más, abres el frigo, los armarios… a qué le echas mano? Al fuet. Siempre hay fuet en casa. En tacos gordos o en lonchas finas? Tacos gordos en cuatro trozos… una manía. Con pan o con picos? Con picos, con picos.

6. En una entrevista hace tiempo Iker Casillas confesaba que le gustaban los sandwiches de nocilla con chorizo. Todos tenemos secretos… cuéntanos una guarrindongada que te guste. Hombre, cofieso que soy mucho de comida a domicilio… no sé si eso es guarrindongada.

Depende, sí le echas ketchup sí. Jajaja, no, sin aditivos. No hay ninguna guarrindongada en especial…

yo soy adicta al salchichón rosa ese que mancha el pan… Al final legas cansado a casa y lo que menos te apetece es cocinar para ti. Comida a domicilio de todo tipo, desde pizzas a kebabs pasando por chinos.

7. Momento tiquismiquis… yo como bien y de todo pero hay algo que me puede… Qué no soportas? El cilantro. Cada vez que lo encuentro en algún plato… (Habíamos comido un ceviche de langostinos maravilloso, pero con cilantro, no dejaba de tener gracia)

8. Una adicción gastronómica. Algo que cuando empiezas no puedes parar, formato Pringgles. Los callos… incluso en cubo de fregar.

9. Cambiamos de tercio, qué opinas de los productos de temporada… El roscón en navidades, las torrijas en semana santa, las orejas en carnaval. Eso que te encanta y sólo puedes comer una semana al año. Yo creo que es tradición… si fuera una cosa de continuo perdería. Hay cosas que si no están en su época, al final pierden esa virtud.

Entonces lo respetas… nunca has hecho unas torrijas en febrero? (acabábamos de comernos unas torrijas de queso impresionantes, sólo por ellas vale la pena saltarse todas las normas del mundo). Hay platos que ya están un poco crecidos… ya han pasado el límite de la temporada. Hay que reconocerle que supo salir airoso.

10. Hablando de cosas de época, qué opinas del turrón blando. Crees que es constitucional? O hay que abolirlo de la faz de la tierra. El blando… el de Jijona? El del juguillo? A mi me encanta, y luego rechuparte los dedos.

Y el duro? ese me cuesta más, pero también. Lo que hacía era quitarle la oblea y lo chupaba. (Está claro que el asunto va de chupetear).

11. Qué opinas de los que pelan el marisco con cuchillo y tenedor? Pues no… no me parece adecuado. El marisco como otros elementos necesitan… agarrarlos con la mano. Cómo vas a chupar la cabeza sin cogerla con los dedos? no… no se puede.

Y del tofu? No, no no…. eso tampoco.

12. y la última pregunta… una recomendación limonera. Qué sitio no podemos perdernos.

Hombre ahora hay muchos… se ha abierto un abanico mucho más grande de lo que había antes, parecía que eran cuatro o cinco… Por decir uno, la Candela. En Valdemorillo, comida muy cercana que es lo que ahora se tiene que llevar. Evitar la corsetería, ya que te vas a gastar un dinero, que lo disfrutes, sin esa tensión… y sin esa remilguez. (Totalmente de acuerdo)

Muchas gracias Limonero!


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STREETXO… Tres limas de comida callejera en ocasión especial.

Hay tipos que caen bien a primera vista, David Muñoz es uno de ellos. Meterse en el mundo de las pijérrimas estrellas Michelín con cresta, pendientes y echando la lengua tiene su mérito y hacerlo tres veces ni os cuento. Su energía, sus ganas de trabajar, de romper moldes, de disfrutar, de comerse el mundo se notan a leguas y sobre todo y lo más importante, se transmiten. Hoy limoneamos el hermano callejero del DiverXo, el StreetXo y no podemos estar más exultantes.

La primera vez que escuché que estaba en la 9ª planta del Corte Inglés de Callao (el universo de la tienda viejuna y los techos bajos) no daba crédito y la verdad es que por muchas fotos que te enseñen, hasta que lo ves en persona, no te haces a la idea de lo que allí se esconde. El Espacio Gourmet es un lugar que vale la pena visitar, incluso de turismo o para tomar un café, las vistas nocturnas de Callao y la Gran Vía enamoran a cualquiera y la oferta gastronómica es espectacular.

StreetXo es una barra roja con forma cuadrada, en el centro seis cocineros, elegidos a la imagen y semejanza de David, crean arte en tiempo real. Imaginaos cómo será la comida para que no te importe que se sirva en papel encerado, los cubiertos sean de plástico (algo bastante inasumible), la música esté a todo volumen y se coma, en la mayoría de los casos, de pie entre codazos.

StreetXo

Pese a las prisas nada impide que los cocineros, encantadores se giren y te cuenten a una velocidad supersónica qué es lo que vas a comer, cómo va cocinado y cómo se come… generalmente con la manos y chupándose los dedos.

Después de darle muchas vueltas a la carta donde nada tiene especial buena pinta pero todo esta megabuenísimo, probamos la caballa a la brasa Yozu-Miso (12€). Bonito ahumado y cebolla encurtida. Los lomos estaban hechos en el fuego del wok y la mezcla con las huevas de trucha, el ácido-agrio del Yozu-Miso y el toque de la cebolla encurtida era explosivamente buena. El Bonito ahumado servido en lascas finísimas cual si fuera boniato merece mención aparte.

Probamos un Ramen agripicante de pata negra, yema de corral y pimentón de la vera (13€). Una montañita de noodles con yema de huevo forrada con cabeza de jabalí, con cilantro y bañada en un caldito de pata negra con un toque de kimchi que había que deshacer y comer en modo sopa con tropezones como buenamente se pudiera. Quizá lo que menos nos gustó y lo que no recomendaría pero delicioso en todo caso.

La Navajas al humo de aceite de oliva y carbón. Ponzu de shiso y crema de coco (6€) eran lo más rico que he probado nunca, esa noche soñé con ellas y no descarto pedirles matrimonio.

Y por último quizá lo mejor, los Dumpling pekinés. Oreja confitada y hoisín de fresas. Alioli y pepinillo (10,50€) . Madre de dios! Menos mal que no me gusta demasiado la oreja porque sino aún no habría salido de aquel lugar. Lo malo de los dumplings es que crean adicción ya os lo advierto.

Habiendo bebido vino (4€ la copa) la cuenta salió a 28 euros por cabeza.  No es barato pero tampoco es ninguna locura, los platos dan para comer, los sabores son muy intensos y lo más importante es que no sólo comes sino que disfrutas de un espectáculo gastronómico sin comparación. Ese día el plan es ir a cenar y el show es de tres limas.

Consejo limonero: Allí no se reserva así que id pronto y a ser posible, entre semana. La oreja sí pero los codos no le quedan de todo bien a los dumplings pekineses.


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TAQUERÍA MI CIUDAD… comida callejera mexicana en Madrid.

La búsqueda del #MMM no nos da nada más que alegrías, en breve nos quedaremos sin excusa, sacaremos conclusiones y escribiremos un post en formato de lista de esos que tantísimo se llevan ahora, entremedias seguiremos informando sufridamente entre tacos, enchiladas y micheladas.

Hoy nos escapamos hasta la Taquería Mi Ciudad, a un paso de la Plaza Mayor y del frecuentado Mercado de San Miguel. En concreto, a su local en Hileras que aunque tiene un poquito menos de encanto que el de Fuentes pero que tiene mesas y a la hora de comer es una ventaja reseñable.

Las taquerías son los puestos de comida callejera por excelencia en México. Algo así como las tiendas de bocatas mexicanas, comida rápida pero de calidad, variada y llenísima de sabor. Si en algún momento estás por el centro de Madrid y estás tentado de acabar en el 100 Montaditos, dale una oportunidad a esta taquería gastarás lo mismo y descubrirás un mundo nuevo.

La carta es sugerente, todos apetecen. Los precios de la comida son muy asequibles, hay un montón de tacos por 1,50€ eso sí, con el precio de la cerveza se pasan un poco 4 euros por una Coronita roza la usura. Nada más llegar te traen un cuenco con cebolla morada con lima picantita, el acompañamiento perfecto para los tacos, pero no caigáis en la tentación de probarla sola, os beberéis la cerveza de un trago y está a precio de oro. Las dos salsas rojas que ponen son caseras y están muy buenas, sobre todo, la de cilantro.

Taqueria mi ciudad

Es verdad que tienen menú por 11 euros, incluso en fin de semana pero… en una taquería, hay que comer tacos. Y eso hicimos, de entrada uno de cochinita pibil, bueno, pero nada comparable con la Cochinita de La Herradura , uno de chicharrón en salsa verde, muy típico y rico rico y un taco placero de corteza de cerdo guacamole y nopales picantito pero rico. Y un pollo con mole poblano bueno pero algo irrelevante.

La quesadilla poblana en tortilla de trigo no la recomiendo, del montón tirando a malilla. Los frijoles refritos con tacos dorados fueron una sorpresa… buscábamos un acompañamiento y acabaron siendo un plato delicioso. Y por último la Gringa (5,50€) de pastor, piña, cebolla, cilantro y queso fundido, quizá lo más rico de todo… aunque el precio volvía a ser un poco mucho. La Michelada estaba muy buena, aunque no hacía el calor que requiere ese cóctel de cerveza helada y picante.

Por 15 euros por persona, comimos muy bien, de hecho casi ni cenamos, la comida mexicana es sana pero contundente, pero cometían un pecado habitual en ciertos mexicanos… prácticamente todo sabe igual y con los ojos cerrados cuesta distinguir qué es lo que estás comiendo.

La Taquería de Mi Ciudad no es el Mejor Mexicano de Madrid pero tiene su punto y como opción de picoteo se queda muy cerca de las dos limas, si moderasen un poco los precios de las bebidas las conseguirían, por ahora no pasan de la lima y media.

Inicio

TAQUERÍA MI CIUDAD: Calle Fuentes, 11. Madrid.


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DON LAY… Un chino, chino en el Paseo de Extremadura. (Madrid)

El mundo de los restaurantes chinos es un universo a explorar. Referentes limoneros como El Comidista  han hablado de la diferencia entre los chinos y los chinos chinos (la versión auténtica donde se comen cosas que va más allá del rollito de primavera y muchos de los comensales tienen los ojos rasgados y no comparten suegra con el de la cocina). Hoy limoneamos un chino chino de los más famosos de Madrid, el Don Lay.

Don Lay está al otro lado del Río, suena lejos pero está a menos de 15 minutos paseando de Príncipe Pío y en una de esas escasas zonas de resistencia de Madrid donde el aparcamiento todavía es libre y a la hora de la sobremesa no tienes que preocuparte por salir a alimentar el parquímetro.

Es un local inmenso, cuentan que unos 1.000 m2, sobrio (sin leones dorados en la puerta), con un ligero olor a rancio y sembrado de mesas de todos los tamaños, entre ellas redondas giratorias, ya sabéis, el sueño de los grupos de gente que nos gusta picotear de todos los platos. Los manteles son de tela y las inmensas servilletas también… un derroche de elegancia sólo a la altura de su autodefinición como Alta Cocina Cantonesa. Cuentan que es uno de los restaurantes chinos favoritos del Estrellado David Muñoz, es más, alguna vez celebraron aquí su cena de navidad, así que algo tendrá el agua cuando la bendicen.

A la hora de la comida tienen buffet libre por unos 11 euros. En De Lima a Limón nos somos muy «flanes» de los buffets libres… pero hay que reconocer que parece una opción interesante. Nosotros fuimos a la hora de cenar y aunque el menú degustación de 20€ por cabeza nos parecía muy buena opción porque pruebas casi todos los platos, optamos por la opción responsable y por evitar las pesadillas en forma de din sum mutante y elegimos un par de platos de la carta para probar sin atiborrarnos.

Los dumplings de este sitio tienen fama, por ser caseros y por estar bien rellenos, así que pedimos unas empanadillas de carne vaporizadas y a la plancha que se les habían agotado, como sustituto optamos por las de gamba sin planchar (4,80€). Venían en su cestita de bambú, humeantes sobre una plancha de papel albal algo prescindible. Estaban deliciosas y efectivamente, super rellenas. Eso sí, la salsa de soja para mojarlas hubo que pedírsela.

El Fideo de arroz frito con curry (8€) tampoco se quedaba atrás, estaban duritos y bastante acompañados, gambones, setas, tortilla, trozos de panceta carbonizada… la ración era abundante. Y por último unas costillas asadas con salsa de ajo agripicante que fueron un poco decepción, eran fritas y grasosas y la salsa era, realmente, un adobo. Si nos hubieran vendido zorza china hubieran clavado la descripción.

De postre pedimos una leche de coco con tapioca que resultó ser una especie de sopa fría clarita con bolitas blancas gomosas. Suave y fresquita, perfecta para desengrasar las costillas.

La cena para dos más que suficiente, con un agua con gas la cuenta subió a 15€ por persona. Aunque más que para ir en pareja es un sitio ideal para ir en grupo, coger una de esas mesas redondas y probar absolutamente todo lo probable. En ese caso, se convertiría en un dos limas.

DON LAY: Paseo de Extremadura, 30. Madrid.